
Buscando el mango a contrarreloj
Intentando quedarse con la casa en la que convive con su madre y hermano, Lynette debe conseguir 25mil dólares de un día para el otro o la oportunidad se desvanecerá. Con el correr de las horas, la joven recurrirá a todas las herramientas posibles para llegar a ese número y darle un futuro más potable a su familia.

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Por Ignacio Pedraza
El 2025 para Vanessa Kirby en la pantalla se caracterizó por defender a su familia: ya sea con su Sue Storm en Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos (Fantastic Four: First Steps, 2025) intentando cuidar a su hijo Franklin, como su Lynette en La noche siempre llega (Night Always Comes, 2025) para resguardar a su hermano Kenny (Zack Gottsagen).
Dirigida por Benjamin Caron –con guion de Sarah Conradt– y basado en la homónima novela de Willy Vlautin, el último de estos dos proyectos llegó a Netflix abordando los malabares que hace la protagonista para obtener veinticinco mil dólares en el transcurso de una noche para poder quedarse con la casa en la que vive con su hermano y su madre (Jennifer Jason Leigh).
La voz de los noticieros nos inserta en una problemática ocupacional en Estados Unidos, donde los salarios no alcanzan para el alquiler, y la inflación tampoco ayuda –esos periodistas hablan de Portland, pero es una temática que podría pensarse para nuestros pagos-. Los múltiples trabajos, legales o no, de la joven no alcanzan para llegar a ese número que le asegura el techo, con los servicios sociales respirándole la nuca por la tutela del personaje de Gottsagen.
Con la fecha apremiando ante una oferta superadora que puede quitarle su hogar, el personaje de Kirby vivirá una noche frenética buscando conseguir el botín, que parecerá posible cuando se junta con su amiga Gloria (Julia Fox) y la irrupción de unos billetes podrían ser su boleto de salida.
Con una narrativa situada a lo largo de la noche –un reloj digital nos indica los horarios en los que van transcurriendo los sucesos-, Caron nos ofrece un film de suspenso que se apoya categóricamente en su estrella del reparto, brindando una nueva gran interpretación –tiene ciertos retazos a su trabajo en Italian Studies (2021)- en el que su mayor desafío es superar a un guion que no siempre la acompaña.
Más allá de que lo escrito por Conradt parece obsesionarse con el dolor y el desánimo –que termina caracterizándose con el drama más sensacionalista-, lo atractivo parece ir disminuyendo con el correr del metraje, ante los diferentes escollos que tiene que saltear la protagonista con el correr de las horas.
Esa creación de suspenso que resulta sugerente en los primeros minutos –hay una interesante musicalización de Adam Janota Bzowski y fotografía de Damián García para construir un ambiente «hitchcockiano»- no termina consolidándose al pasar a lo más terrenal. En contrapartida, las buenas interacciones de la actriz nacida en Wimbledon con las otras caras del reparto –con Jason Leigh tiene los mejores momentos, pero son escasos- y el arco argumental de la propia protagonista logran equilibrar la balanza.
A fin de cuentas, da la sensación que La noche siempre llega cumple con lo justo para el entretenimiento –reforzada por el trabajo de Kirby– y que aquellos en busca de producciones de este tipo no saldrán defraudados, aunque sus insinuaciones resultan más interesante que la resolución en sí.
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