El director de Weapons revive el vértigo y el gore
Bryan, un mensajero médico, sin saberlo, se ve envuelto en una carrera por la supervivencia llena de acción y sin tregua cuando una noche fatídica y espantosa se convierte en un caos a su alrededor.

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Por Gastón Dufour
Hay algo particularmente difícil en llevar Resident Evil de los videojuegos al cine: encontrar un punto de equilibrio entre aquello que los jugadores reconocen y una película que pueda sostenerse por sus propios medios. Esta nueva versión de la saga apuesta por acercarse bastante al universo original y lo hace con una propuesta que tiene claro qué público tiene enfrente.
La película entiende que parte de su atractivo está en recuperar elementos reconocibles de los juegos. Criaturas, escenarios, situaciones de peligro y determinados mecanismos narrativos aparecen integrados en una historia que avanza con bastante rapidez. Para los conocedores hay detalles que funcionan como pequeñas recompensas, pero la película tampoco exige un conocimiento exhaustivo de los videojuegos para seguir su recorrido.
Uno de sus aciertos está precisamente en no intentar convertir Resident Evil en algo demasiado solemne. Hay terror, acción, violencia y también espacio para el absurdo que siempre acompañó a la franquicia. Esa combinación forma parte de su identidad y permite que la película se mueva entre distintos registros sin perder demasiado de vista su objetivo principal: entretener.
También resulta interesante la relación con el lenguaje de los videojuegos. En lugar de esconder esa procedencia, la película la incorpora de manera bastante visible. Hay situaciones que recuerdan a ciertas mecánicas de juego y una estructura que puede remitir a esa sensación de avanzar hacia un nuevo peligro sin saber exactamente qué espera detrás de la próxima puerta. Para los seguidores de Resident Evil, ese reconocimiento forma parte del juego.
Zach Cregger se acerca al material con una mirada que privilegia el movimiento y la construcción de situaciones. La película no pierde demasiado tiempo en explicaciones y prefiere que la historia avance a partir de los acontecimientos. Eso también ayuda a que la duración resulte adecuada para una propuesta que tiene bastante para mostrar y poco interés en detenerse más de la cuenta.
Quizás el mayor mérito de Resident Evil: Noche cero sea comprender que no necesita competir con los videojuegos ni reemplazarlos. Son experiencias diferentes y pueden convivir. La película toma personajes, imágenes y conceptos de ese universo y los utiliza para construir su propia aventura.
No hace falta pedirle que sea otra cosa. Es una película de terror y acción, con criaturas, sangre, humor y una buena dosis de espectáculo. Conoce las reglas de la franquicia y juega con ellas con bastante libertad. Para quienes crecieron con Resident Evil, hay mucho para reconocer. Para quienes simplemente buscan una película de género que avance sin demasiadas vueltas, también.
TÍTULO: Resident Evil: Noche Cero
TÍTULO ORIGINAL: Resident Evil: Night Zero
DIRECCIÓN: Zach Cregger.
ELENCO: Austin Abrams, Paul Walter Hauser.
GÉNERO: Terror.
ORIGEN: Estados Unidos.
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