8 de octubre de 2026
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Anillos de carga baja

Un experimentado Hal Jordan, establecido hace varios años como el Linterna Verde terrestre, debe enseñarle la responsabilidad del héroe a su sucesor, John Stewart. En el mientras tanto, un extraño suceso ocurrido en Rushville pondrá a la dupla a trabajar.


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Por Ignacio Pedraza


“En el día más brillante, en la noche más oscura…”

Si estamos frente a dos personas para darle una recomendación, una fanática del género de superhéroes y otra muy alejada de esas lógicas, a ambas le podemos recomendar Lanterns (2026), diciéndole al primero que trata sobre los icónicos Linternas verdes, y al otro que no sigue el típico camino y que ofrece algo distinto.

La nueva serie de HBO, creada por Damon Lindelof –este nombre nos puede inducir hacia algo distinto-, Chris Mundy y Tom King, emprende en el universo cinematográfico de DC a Hal Jordan (Kyle Chandler) y John Stewart (Aaron Pierre), con este primero siendo un Linterna Verde con varios años de experiencia y enseñándole los pasos a su sucesor. Sin embargo, la tutoría no pasa por clases de vuelo, manejo del anillo ni una pedagogía amable, sino en un tono más detectivesco posible, respondiendo al rol como policías intergalácticos de la corporación para resolver casos.

Ambientada principalmente en dos espacios temporales, 2016 y 2026, el proyecto de ocho episodios sigue a la dupla en pleno traspaso del anillo y a la vez investigando un inusual hecho ocurrido en Rushville, donde un tiroteo en un estadio de fútbol americano pudo tener presencia alienígena. Los dos años seleccionados para retratar la historia se avocan tanto en la indagación del caso como en sus consecuencias una década después.

Sin embargo, el tono que eligen sus creadores para la incursión de estos personajes en el universo ampliado, dista mucho de lo que uno puede encontrar en las viñetas, generando una identidad diferente a lo esperado: si bien siempre se lo propuso como un arrogante, en esta ocasión a Jordan se lo ve descuidado, alcohólico y envidioso, en contraparte con el más inocente, correcto e ilusorio que se caracteriza Stewart; ofreciéndose así la típica dupla detectivesca que se complementan y que elevan sus conflictos internos.

Si a esto le sumamos el contexto neo-western al desarrollarse en la ciudad de Nebraska, el policial logra ser interesante a través de las lógicas de pueblo chico –acá hay una gran irrupción de la oficial Kerry (Kelly Macdonald), y la pertinente fotografía de Armando Salas, Florian Hoffmeister y Gregory Middleton-, donde es inevitable las referencias a la primera temporada de True Detective (2014), Yellowstone (2018) o algún cómic creado por Scott Mitchell Rosenberg, donde lo terrenal y la fantasía logran congeniar.

A decir verdad, la primera de estas concepciones resulta más enriquecedora que la segunda, donde el misterio es interesante y cuenta con vueltas de tuerca, enriquecidas por sus personajes y lógicas rurales, que la enaltecen. En contrapartida, toda la mitología que refiere a la Corporación del anillo resulta un tanto nublado, en segundo plano –no está exenta la crítica a las instituciones- donde se antepone la historia personal de cada uno de la dupla protagónica, obviando –a excepción de su quinto capítulo- toda cuestión heroica y de acción.

Si tomamos a las dos personas nombradas en el inicio, seguramente la segunda encontraría puntos más positivos que la primera al visionar una serie igual de interesante que errática; con el potencial de contar una historia que obvia de la interesante riqueza de sus personajes para llevarlo al espacio más terrenal posible, que inevitablemente divide aguas entre elogios y frustraciones.


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