Más vale tarde que nunca…

 

Las películas protagonizadas por Audrey Hepburn tienen una magia especial que hacen que sea imposible sonreír y admirar su belleza. Muchos films de ella seguramente están entre nuestros pendientes, ¿Cómo sería ver por primera vez La Cenicienta en París? Acá te lo contamos.


Por Alina Spicoli

Teniendo en cuenta que el romance y los musicales son mis géneros favoritos en el cine, no haber visto a esta altura el espléndido filme de Stanley Donen podría considerarse un pecado. Por recomendación de un amigo, finalmente me digné a descargarlo y… ¡cómo me arrepiento de no haber conocido esta película antes!

No solo Audrey Hepburn se destaca con su hermosa cara de ángel y sus divertidos pasos de baile, sino también el inigualable Fred Astaire y la actriz Kay Thompson, que interpreta a la jefa de la revista de moda Quality, una mujer con carácter fuerte que hará lo que sea para cumplir sus objetivos. Maggie (Thompson), el fotógrafo Dick Avery (Astaire) y todo el grupo de modelos que conforman Quality irrumpirán en la librería donde trabaja Jo Stockton (Hepburn); allí Dick se dará cuenta que la cara de la revista para la nueva colección de ropa debe ser Jo, por lo que la joven viajará junto a ellos a París para un gran desfile. En realidad, a Jo le interesa asistir a las charlas filosóficas del profesor Emile Flostre (Michel Auclair); pero lo que no se espera es que en el transcurso de su estadía en Francia la chispa del amor surgirá entre ella y Dick.

Con un diseño de vestuario de ensueño, paisajes parisinos bellísimos y actuaciones súper naturales y llenas de carisma, la película engancha al espectador desde su primera secuencia musical con la potente canción “Think Pink!”. Kay Thompson transmite fácilmente su energía al espectador, así como la inocencia y delicadeza de Jo logran que la empatía con el personaje se dé al instante de conocerla.

Otros números musicales que se destacan son “Funny Face”, que se da entre Dick y Jo dentro del cuarto oscuro fotográfico, “Bonjour, Paris!”, donde los tres protagonistas recorren por su cuenta los principales lugares turísticos de Francia, y “Let’s Kiss and Make Up”, con un Fred Astaire que demuestra sus grandes aptitudes para el baile actuando como un torero. Aunque se note la diferencia de edad entre Dick y Jo, los dos hacen una gran pareja que es inconcebible no querer.

Divertida, clásica y con final feliz, Funny Face es de esas películas que hacen sentir bien y dan ganas de ver una y otra vez. No sé cómo demoré tanto en verla, sin embargo como dice el refrán… más vale tarde que nunca.