Entrevista al director de Gracias Gauchito, que se estrena en cines

Hoy 8 de noviembre estrena en cines Gracias Gauchito, película de Cristian Jure que relata la vida de quien luego fuera conocido como el Gauchito Gil, un santo pagano al que se le construyen múltiples altares por todo el país.


La vida del personaje estuvo marcada desde su niñez por la pobreza y la injusticia. Cuando su padre muere en la guerra, su hermanita es robada y su familia es expulsada de la tierra. Con ansias de justicia se encuadra, al inicio de su juventud, en la tropa de Zalazar, un guerrero astuto al servicio de las causas de turno. Entrevistamos a Jure, director y guionista además de Pepo la última oportunidad (2018), Alta cumbia (2017), Diez veces venceremos (2012) y La guerra por otros medios (2010), para conocer más acerca de la experiencia de llevar a la figura y al mito del Gauchito Gil a los cines.

 

Es tu debut en la ficción con Gracias Gauchito. ¿Qué principales diferencias encontrás con el rodaje de un documental?

Cristian Jure: Es lo mismo pero es diferente. Un documental a fin de cuentas es una ficción que tiene características muy propias, únicas. Tiene que convencer que lo que está mostrando es una representación del mundo real y que además “es verdad”. La ficción no tiene que convencer de nada sino ser verosímil y mas que nada conmover con la historia. Un punto importante es que en el documental siempre tenés la responsabilidad con los personajes que abordás porque tienen su vida, su familia. En la ficción, en cambio, podés hacer cualquier cosa con tus personajes porque no eso que está en la pantalla no tiene consecuencias con quien lo está interpretando.

 

 

¿Por qué el gauchito Gil?

CJ: Porque es uno de los personajes que más me cautivaron de la cultura popular de nuestro país, que tiene una historia maravillosa y trágica y que por esas cosas extrañas todos conocen su figura porque la han visto en alguna ruta pero muy pocos saben de su historia. Además me gustaba contar quién, por qué y cómo surge el mito de ese santo pagano de los humildes que generación tras generación permaneció vivo en los relatos de sus devotos.

 

¿Cómo fue todo el proceso de investigación?

CJ: Cuando comenzamos a investigar nos encontramos “de causalidad” con el libro “Colgado de lo tobillos” de Van Bredam y ahí encontramos una hermosa historia novelada que sintetizada muy bien muchos de los relatos que circulan entorno al Gaucho. Es una hermosa novela sobre una posible historia del Gauchito que sintetiza mucho de los milagros y anécdotas que se le atribuyen. Lo que hicimos cuando adaptamos el guion fue mantener el conflicto central del personaje de Gaucho incorporando otras líneas narrativas que nos permitían abordar la historia desde otros lugares diferentes y complementarios.

 

¿Cómo crees tomarán esta historia los devotos del gauchito?

CJ: Tuve la oportunidad de mostrar un primer corte a mis amigos promeseros que son muy fervientes devotos del Gauchito y les gustó mucho lo que vinieron. Así que espero que los devotos la tomen bien y la incorporen como una narración más de las tantas que circulan del Gaucho. Nunca pretendimos hacer una “historia oficial” del Gauchito y siempre trabajamos con mucho respeto buscando la manera de no ofender a nadie de sus seguidores.

 

¿Sentiste vos en algún momento algo sobrenatural o divino antes o después de esta película?

CJ: Nunca antes había sentido la presencia de nada sobrenatural o divino, nunca. Y esa carencia espiritual fue algo que lo viví como una especie de frustración toda mi vida: le había puesto todas las ganas, había hecho todos los deberes y jamás pude sentir que podía haber algo en el más allá, nada fuera de esto, y mucho menos que me pudiera ayudar.

En mi formación de antropólogo la espiritualidad es un aspecto de la vida de los pueblos más que relevantes pero nunca la puede llegar a comprender en toda su magnitud. Cuando trabajé en la producción de documentales con comunidades y pueblos aborígenes de Latinoamérica sus distintas versiones de la espiritualidad me entusiasmaban pero me costaba encontrarles y construirles sentido en las historias que representábamos. Fue cuando empecé a trabajar en las villas y sectores marginales cuando me encontré con la figura del Gaucho Gil y toda la relevancia de sus milagros entre los más humildes. Grabando una serie para canal Encuentro en el año 2010, en la vertiginosidad de la grabación y el aturdimiento de la multitud sentí frente a las velas y los trapos rojos una sensación de “espiritualidad” que nunca antes había experimentado, sin saber por qué, sentí la necesidad de agradecerle, no prometí ni pedí nada, solo le agradecí. Pasó el tiempo, y siempre recurrentemente, el Gaucho aparecía “de casualidad” por alguna razón en mis relatos, siempre: en todos. Hasta que en el documental de Pepo volvimos a ir a Mercedes y ahí además de agradecer prometí hacerle una película, contar la historia del hombre que vivió en los montes repartiendo mejor las cosas y el surgimiento del mito.

 

 

Fuiste director y guionista del largometraje Pepo la última oportunidad, una biopic como también podríamos considerar a Gracias Gauchito. ¿Cómo vivís el auge de este género tanto en cine como en tv?

CJ: No estoy seguro que Gracias Gauchito se encuadre dentro de la categoría de las biopics porque no es una película que busca contar “la historia” del Gaucho sino más bien de cómo surge el mito del Gauchito milagroso y cómo se convierte con el tiempo en leyenda. Es una historia basada en un personaje que no tiene ninguna intención de construir un pasado perfecto sino todo lo contrario.

 

La vida del personaje estuvo marcada desde su niñez por la pobreza y la injusticia. Si el gauchito viviera hoy en día, ¿quién pensás que sería?

CJ: Es una pregunta que me la he hecho mucha veces mientras trabajamos en el proceso. Creo que los tiempos han cambiado pero varias de las relaciones que determinan el surgimiento de estas leyendas siguen siendo muy similares en algunos aspectos a lo que ocurría en aquellos tiempos en que vivió el Gaucho. En el campo y en los barrios siguen habiendo pibes que tratan de mejorar las condiciones de la gente que los rodea, que piensan siempre en el beneficios de todos más que en el propio. Sería sin duda uno de esos referentes queridos y respetados por los suyos pero también odiados y perseguidos por los que se niegan a cuestionar cualquiera de sus privilegios.

 

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

CJ: Hay muchos proyectos en distintos estados de desarrollo. Lo más concreto es una serie documental donde abordamos la historia desde un formato muy original y hay una nueva ficción vinculada a un personaje importante del mundo del fútbol. ¡Ojalá el Gaucho nos ayude a que se concreten!