Estrena este jueves La fiesta silenciosa

Este jueves el realizador argentino Diego Fried estrena su nueva película, La fiesta silenciosa (2019), en medio de pandemia y cuarentena. Entre el thriller y el drama, nos encontramos a Jazmín Stuart, Gerardo Romano, Esteban Bigliardi, Lautaro Bettoni y Gastón Cocchiarale, protagonizando esta historia acerca del comportamiento de los indivuduos ante situaciones extremas. La fiesta silenciosa es esa fiesta de la cual no se habla, pero en Cinergia pudimos sacarle a Diego algunas palabras.


Por Walter Pulero

Contanos acerca de La fiesta silenciosa. ¿Cómo surgió la idea junto a Nicolás Gueilburt y Luz Orlando Brennan?

La idea se originó en un viaje que hice a la India con Vino, mi película anterior. En las playas de Goa conocí las fiestas silenciosas, las cuales se hacían para no contaminar sonoramente el lugar. Eso y la noticia de un hecho violento que había pasado unos meses antes fueron el germen de esta historia que luego escribimos primero con Nicolás Gueilburt, y luego con Luz Orlando Brennan y la colaboración de Gianfranco Quattrini.


Si tuvieras que encuadrarla dentro de un género, ¿Cuál elegirías?

Esencialmente es un thriller. Pero tiene elementos ligados al drama y suscribe a un subgénero muy específico que prefiero no develar para no spoilear la película.


¿Fue difícil desde lo económico poder realizar La fiesta silenciosa? ¿Con qué aportes contaron?

Es una película que tuvo que hacerse en 3 semanas de rodaje, 15 días de filmación, sin ni un día de retomas. Como muchas otras películas argentinas. Con lo cual ese fue uno de los principales desafíos, poder filmarla en ese tiempo. La película se hizo mayormente con el subsidio del INCAA, que no alcanza. Así que por un lado sí, fue difícil; pero por el otro Martín Aliaga y Roxana Ramos, los productores, hicieron un muy buen diseño de producción en donde pude rodearme de un gran equipo y elenco que la hizo posible.


¿Cómo llegaron hasta el elenco que forma parte de la película?

Jazmín (Stuart) estuvo desde el comienzo. Yo le había acercado el proyecto hacía varios años e inclusive hicimos unas pruebas con ella y con Esteban Bigliardi. Desde ese momento y hasta que pude filmarla, 8 años después, ellos estuvieron ligados al proyecto. A (Gerardo) Romano lo llamé; a la media hora estaba en un café contándole la historia y me dijo “sí, quiero hacerla”. A Gastón Cocchiarale lo había visto en El Clan y a Lautaro Bettoni en Temporada de caza. Nos conocimos, congeniamos y así se terminó de conformar el hermoso elenco que tuve el placer de dirigir.


¿Y dónde te sentís más cómodo con tu profesión? ¿Dirigiendo, actuando? ¿Incursionarías en teatro o televisión?

Dirigiendo. Mis experiencia como actor en Vino fue más que nada producto de la inquietud de querer saber cómo es dirigir y actuar. Por el momento no tengo planeado volver a hacerlo. Solo volvería a actuar si algún director amigo me llama para hacerlo. Estudié varios años teatro en lo que fue la escuela de Augusto Fernández con el objetivo de dirigir mejor a los actores. Dirigir teatro lo veo como algo muy lejano, me tienta la idea, pero por el momento lo veo difícil. Con respecto a la televisión, sí me veo dirigiendo alguna serie en algún momento o algún capítulo de alguna serie.


Si hay un sector al que afecta la pandemia del COVID-19 es al audiovisual. ¿Cómo impacta particularmente a la película? ¿Considerás que un estreno en streaming puede ayudar?

Es muy posible que yendo ahora al streaming la vea más gente que si hubiésemos estrenado en sala. Pero claramente no es lo mismo la experiencia de ver la película en un cine que en una computadora o en un televisor. Y desde ya que siempre deseé estrenarla en cines. Pero bueno, la coyuntura nos ha obligado a probar algo diferente que consiste en ponerla una semana gratis en cine.ar, que ojalá la vea mucha gente en todo el país, que la película guste, y luego guardarla y esperar. Mi sueño es que en un tiempo no muy lejano, el cine, entre muchas otras cosas, vuelva y podamos usar el “empuje” del estreno en la plataforma para poder estrenarla en cine.


¿Qué cambios hubo en el Diego que en 2010 estrenaba Vino al de La fiesta silenciosa 10 años después?

Muchísimos. Pasaron 10 años, demasiado. Pero en el medio filmé una serie web, algunos trabajos documentales y bastantes comerciales que me dieron mucho oficio. Creo que eso me ayudó a poder hacer esta película en 15 días de rodaje. Eso y contar con un elenco y un equipo de gente muy talentosa que ama su profesión. Nombraría a cada uno empezando por los productores Martin y Roxana y por Federico Finkielstain, pero es una lista larga y no querría dejar a nadie afuera. El aporte de cada uno fue clave para poder hacer esta película.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Estoy con más de uno, pero el más avanzado es un guion que estoy terminando de escribir junto a Nicolás Gueilburt y que espero poder filmar el año que viene. Siempre y cuando vuelvan los rodajes…