“Es el cine independiente el que tiene que animarse a tocar estos temas que son tabu”

Respirar, co-producción argentino-uruguaya, es el debut de Javier Palleiro en el largometraje y donde el director uruguayo ficcionaliza el tema del aborto. Julia es una mujer de unos 30 años que en medio de una separación, sin trabajo y en plena mudanza, se entera de su embarazo. Las pesadillas de Julia y sus decisiones la llevan a sumergirse en una atmósfera de angustias donde comienza a pensar en la posibilidad de un aborto. En un contexto de un país como Uruguay, con un marco legal diferente al de Argentina, María Canale interpreta a Julia, esa mujer por la que la trama de Respirar va transcurriendo. Antes del estreno en Argentina pudimos conversar con ella para conocer más acerca de su personaje y cómo llega esta película en medio del debate por el aborto legal para no morir en nuestro país.


¿Cómo te llega la propuesta de película?

María Canale: Con Javier Palleiro nos conocimos e hicimos amigos en el 2011 en el Festival de La Habana. En ese momento Javi me dijo que estaba desarrollando un guion, tenía la imagen de una mujer sumergida intentando salir a la superficie. Me dijo que le gustaría que yo lo actúe pero que aún era chica para el personaje. Pasaron los años, el cine independiente es lento, crecí, y tuve en mi manos el guion de Respirar. Pasaron varias versiones hasta arribar a la final, pero desde la primer versión estaba claro el nervio de Julia y el borde inestable en el que existe.

 

¿Qué fue lo que más te llamó la atención del guion de la película al aceptar el personaje?

M.C.: Me gustó mucho el guion. Me gustó como se contaba el estado de Julia, a quien interpreto, a través de acciones. Julia no hace explícito lo que le pasa, no exterioriza, no cuenta, y cuando lo hace es bruta o inoportuna. Me pareció de un desarrollo riquísimo del personaje en el guión, como esta mujer se cuenta a través de sus acciones, de lo que hace y cómo lo hace. Para actuar, es de una claridad tranquilizadora leer en el guión cómo acciona el personaje, y a partir de esas acciones armar el resto.

¿Cómo fue la construcción de tu personaje?

M.C.: Lo hablamos mucho mucho mucho con Javier, nos mandamos mails, fotos, referencias de películas, de libros. Él me contó de amigos o conocidos suyos en los que había pensado para crear a Julia, pasaron muchas versiones del guion y tuve la suerte de ser invitada a leer y opinar cada vez, a pensar juntos este personaje. Pensamos con Javier en cuestiones gestuales en particular, la boca entreabierta y la mirada inquieta. Después me preparé con mi coach, Francisca Ure. Respirar fue el primer trabajo que preparamos juntas y para mí fue un hallazgo hermoso el trabajo con Fran. Fuimos pensando escena por escena, probando cosas, probando lo que me había pedido Javi; eso me permitió ir a los ensayos previos al rodaje con una propuesta en concreto que ya había pasado por el cuerpo. También hice el curso de buceo, para poder estar tranquila con todo lo que era filmación subacuática, no me vuelve loca lo del tanque y respirar por un tubo, entonces quería dominarlo para sentirme segura y para poder actuar que no lo sabía hacer con total comodidad. También entrené apnea unos meses antes del rodaje para hacer tranquila la toma inicial de la película, “el sueño”.

 

¿Por qué creés que este tipo de películas son necesarias a la hora de dar el debate sobre estos temas?

M.C.: Creo que una película como Respirar es necesaria porque permite ver historias posibles sobre abortos, sentir empatía por una mujer que no desea llevar adelante su embarazo. Me parece que es el cine independiente el que tiene que animarse a tocar estos temas que son tabu, que la ficción televisiva o cinematogáfica mainstream no toca. Leí una entrevista en la que Javier dice que tanto en Respirar como en Invisible, las protagonistas, las heroínas de las películas deciden abortar. Que la heroína sea la que realiza la acción del “pecado” es dar vuelta el paradigma. Creo que esto ayuda a quitarle el estigma a una práctica que las mujeres llevamos adelante hace siglos. Y me parece que es importante que “les argentines” veamos cómo es posible llevar adelante un aborto de modo digno, con acompañamiento del Estado y de la salud pública, sin condena social ni penal, como se hace en Uruguay.

 

Ya hace siete años que volviste del Festival de Locarno con el Leopardo de Plata como mejor actriz bajo el brazo. ¿En qué cambió María Canale y en qué cambió tu carrera desde ese entonces hasta hoy?

M.C.: Creo que en su momento el premio de Locarno me dio confianza, solo eso. Mi deseo de actuar siempre está y pulsa. No se si fue tanto el premio lo que cambió un poco mi carrera, si no todo lo que se vio Abrir puertas y ventanas, una película dirigida y protagonizada por mujeres. Ahí me vio mucha gente que me eligió para contar sus historias luego. Igual la carrera cambia todo el tiempo, porque yo cambio y crezco y eso hace que cambien los personajes y sus conflictos. Es maravilloso eso de mi trabajo, no me voy a aburrir nunca, porque está en constante mutación.

 

¿Cuáles son tus futuros proyectos?

M.C.: En este momento estoy con mi casa en obra, viviendo en la obra, me quedan dos meses de eso, que me toma la atención y los días, un hermoso proyecto de amor y familia. Después, para mí actriz no se lo que viene… nunca se, a veces eso me angustia pero en general lo disfruto. Vienen unos estrenos de pelis que ya filmé para el segundo semestre de 2018: Tampoco tan grandes, donde hago de una cocainómana inmadura y Donde brillan las estrellas, una comedia romántica divina. Y siempre tengo la música, mi banda Chico Láser, con quienes acabamos de presentar nuestro primer disco Barrroco (disponible en Spotify), y Violeta Castillo, a quien acompaño en guitarra y coros y con quien estamos realizando Fortalwza, un festival de artistas mujeres los primeros domingos de mes en La Confitería.