El actor protagoniza La fiesta silenciosa de Diego Fried

Con motivo del estreno de La fiesta silenciosa, la película de Diego Fried protagonizada por Jazmín Stuart, en Cinergia tuvimos la oportunidad de entrevistar a Gerardo Romano acerca de la construcción de su personaje, pero también en un vuelo sobre la vida, la situación general en cuarentena, la política y la sociedad y la experiencia de ser actor.


Por Gastón Dufour

Respecto de la película y el proyecto en sí mismo, ¿Cómo llegás al personaje y cómo fue la propuesta?

Me llamó el director, me convocó, tomamos un café y nos pusimos de acuerdo al segundo. Diego Fried es un tipo muy agradable, muy simpático, que sabe lo que quiere, y fue todo muy fluido. Y en cuanto al personaje, tuvo una construcción que se dio a través de un proceso racional, consciente, contemporáneo con su definición, con la decisión de acometer las vivencias y en fusión con un trabajo inconsciente previo a lo largo de la vida en que uno va esponjeándose con la realidad, y va internalizando conductas, acciones, tomas de posición, y personajes y situaciones concretas, como si uno fuera una suerte de imitador, podríamos decir, y tuviera una cantidad de personajes disponibles guardados en un placard; y cuando te llaman para interpretar un personaje, echas mano de las características que te piden (por ejemplo, que sea culto, refinado, afeminado) y entonces hay un proceso contemporáneo, consciente e inconsciente, y por otro lado un proceso previo. Todo eso se fusiona e intervienen factores diferentes que son caminos internos larvados, situaciones que uno ha vivido, ha incorporado, y en ese sentido el acierto depende de esas vivencias, a partir de las cuales el mejor actor será el que tenga mayor cantidad de posibilidades de identificación, a partir de las cuales cuantitativamente pueda aprender los personajes y exhalarlos, exponerlos.


De los procesos en los que uno trabaja con la emocionalidad y con el cuerpo, también, la actuación es uno de los más complejos, interesantes; tiene uno que procesar y transmitir a partir de la información que recibe, de las pautas e indicaciones, y hay todo un logro en ello, y todo un camino a recorrer, que es complejo pero que puede ser sorprendente y eso se ve en el resultado final, y es valioso en sí mismo.

Exactamente.


¿Cómo ves a tu personaje? ¿Cómo definirías a un tipo que hace de la violencia solapada, hasta oculta de una fachada de amabilidad sutil pero firme, un ejercicio casi constante?

El ser humano tiene una gran complejidad. La pulsión de muerte y de violencia anida en cada ser. Luego la sociedad lo estimula o lo neutraliza. Esa explosión de la violencia, esa exacerbación se ve muy claramente en las redes sociales. Mi personaje ha ido prohijando esa pulsión de muerte de diversas formas. Fijate que es un juez, es creyente, amante de las armas… a la hora de actuar se ampara en la violencia, en las leyes religiosas como la ley del Talión; y te diría más, va un paso más allá…


Con respecto a la relación de tu personaje, el padre, con Laura, el personaje de Jazmín Stuart, toda esa violencia que anida en él evidentemente se la ha hecho transitar a ella de algún modo y eso se nota. ¿Hay algo de ello que no esté visible, algo que falte, como una pieza del rompecabezas?

No, yo creo que a Jazmín le pasó algo parecido a lo que me pasó a mí, las situaciones, las escenas, en cuya construcción no hubo condicionamientos, se llevaron adelante sin pudor, sin complejos, ambages, es fundamental para el resultado del trabajo.


Y mucho de eso tiene que ver, yo sospecho, con el vínculo con el director y en rodaje.

Fijate que Jazmín es una chica con ideas feministas, antipatriarcalistas, y en una sociedad que es así como todos sabemos, ella se pone en una ficción en la cual es víctima de una situación que abomina en la vida real. Y lo mismo respecto de mí, de mi personaje; yo detesto que digan “¡qué hijo de puta Romano, qué bien le sale la violencia, el autoritarismo, el patriarcalismo!”. La mierda… lo dejo correr, digamos…


A veces hay miradas que juzgan sin ver el todo. Y tal vez no estén viendo que la actuación es una forma de expresión la actuación, pero también es un trabajo. Y uno da todo lo que tiene para dar.

Exacto.


¿Cómo ves que, en el contexto en el que nos encontramos y debido a ello, los estrenos pasan a exhibición directamente a la plataforma de Cinear?

Es un mundo que me es totalmente ajeno. Apenas tengo una mirada sobre eso. Me cuesta el Coronavirus, saludarme con el codo, no besar, no abrazarme, no salir… me cuesta un estreno en este contexto.


Es raro porque en sí mismo el cine es compartir una experiencia. Ese individualismo del que se habla y uno lo ha tenido, tal vez, tan presente ahora toma una dimensión más firme.

Exactamente.


Tuviste vasta experiencia en tiras, en unitarios, en teatro, en cine ¿Cómo creés que esa experiencia te convirtió en el actor que sos hoy, más allá de la adquisición de conocimientos teóricos?

El conocimiento crece y además ayuda con los miedos y las inhibiciones escénicas, con las construcciones de las personajes, porque da seguridad. O inseguridad. Depende cómo lo navegue uno.


Y de todos esos espacios de creación, ¿Cual crees que es el que mejor te sienta?

Y a veces te sentís, no sé si cómodo, con deseos y con propensión a entrar en un personaje lejano, difícil, y se disfruta más. Como disfrutas de la conquista sexual o afectiva con alguien, cuando lo ves como un fruto difícil de obtener. Con la actuación pasa más o menos lo mismo. Te asusta un personaje, una situación, una actuación, pero a la vez sabes que si logras contener el susto el fruto va a ser mucho más sabroso.


Con lo que tiene que ver con el cine de género, vos ya trabajaste dos veces con Daniel De La Vega. ¿Cómo fue la experiencia, y qué opinión te merece él como director tanto como persona?

Sí, el otro día me estaba acordando de él. Qué loco que es, que divertido que es, cómo me cae de bien. Tiene humor, que es muy importante. Tiene un montón de virtudes, pero entre ellas, un tipo que hace el cine que hace, y con ese look, esa onda, es extraño que tenga humor, y para el cine que él hace, es fundamental.


Si volviera a convocarte, ¿Volverías a trabajar con él?

Me muero de ganas de que me convoque. Es un placer trabajar con él.


Previo a esta situación de pandemia y de parate de la producción, ¿Tenías un proyecto en vista o en circulación?

Más que proyectos tenía realidades; estaba haciendo teatro con una obra que estoy hace seis años (Un judío común y corriente), en la sexta temporada, con mucha fortuna. Estaba por empezar un papel en una serie de televisión, El marginal; íbamos a hacer la cuarta y quinta temporada. También por arrancar la segunda temporada de El sueño bendito, que trata sobre la vida de Maradona. Y además participando de una película que me encantaba… Los hermanos Vega. Y terminé de filmar, no terminé de cobrar, no terminaron la película, y todo se rompió con el comienzo de la situación actual, en que todo se frenó por la pandemia.


Es una situación compleja en ese aspecto. La profesión actoral es complicada, sobre todo lo que tiene que ver con el dinero. ¿Cómo notás que se han manejado dentro de lo que fue posible, las entidades de actores en lo que tiene que ver con la asistencia a los trabajadores?

No lo se, es una situación tan incierta, tan distinta, tan comunicada, ante un hecho social mundial, que la verdad es que cualquier previsión escapa a las posibilidades de comprensión y análisis.


Porque además es un terreno desconocido para todos.

Absolutamente.


Y eso mismo es lo que nos lleva a estar en ascuas pero sin saber, sin grandes adelantos sobre lo que puede venir. Al margen de la obra, de la película en que estabas participando de la reactivación de los proyectos en que estabas inmerso, ¿Qué es lo que te gustaría hacer cuando todo esto termine?

Me gustaría volver a la normalidad. O a una cierta normalidad. Me gustaría sentarme en un café, verle la cara a la gente, volver a tener contacto físico… y ahora todo se vuelve más complejo en la sociedad, cuando se suman estas manifestaciones que son manifestaciones violentas universales, que son manifestaciones populares anti derecha.


Le comentaba a una amiga hace unos días que sabía que eventualmente, en algún momento, podría llegar a suceder este tipo de acontecimientos, de rebelión mundial, pero que no creí que lo iba a ver.

Lo estamos viendo.


En el contexto en que estamos viviendo, ¿Hay una posición evidentemente diferente de las personalidades públicas que se ven sobrepasadas por los acontecimientos y entienden que es necesario pronunciarse al respecto?

Son fenómenos difíciles de abarcar para comprender al respecto de cómo se conjugan. Cómo la historia va tomando forma… cómo con los hechos de violencia se va pariendo la historia.


De alguna manera es así; ha sucedido de ese modo en los puntos diversos de la historia y en los acontecimientos más importantes. Puede ser este un punto de ruptura. Creo que muy probablemente lo sea.

Exacto. Así es.


Para bien o para mal (espero que para bien), ojalá genere un cambio de verdad, una mejor realidad. ¿Cual sería un papel que vos quisieras interpretar?

No tengo ese tipo de fantasías. Me da mucha plenitud el tipo de personajes que estoy interpretando. El judío que hago en el teatro. Un judío antireligioso, con una ética muy profunda, con un cuestionamiento, un intelectual, que tiene una mirada muy valiente sobre la realidad. En El marginal, que es una serie sobre la cárcel, hago un personaje que no se priva de nada… no tengo sensación de orfandad respecto de los personajes que interpreté.


Una vez dijiste que necesitas vivir de manera más austera. ¿Qué te genera en lo íntimo una serie de comodidades que te puedan parecer un exceso?

Se trata de la singularidad de la vida. Nada que no le ocurra a los demás. En definitiva lo que uno quiere es una cierta seguridad, las cosas básicas, si uno no las tiene, le provocan dolor… pero las cosas importantes no se consiguen con dinero. La salud, el amor. El diseño de esta sociedad no ayuda.


Uno en realidad vive aspirando, deseando, consumiendo cosas que no necesita.

Pero uno va cumpliendo años y las cosas se van resignificando, y va comprendiendo esos significados, y aprendiendo. Ahora, por ejemplo, mi tiempo pasa con la lectura, con mis dos perras, con mi gato…


Que diferente el vinculo con la lectura hoy. No hace mucho lo normal era tener un libro en físico. Yo no puedo leer un libro que no pueda tocar.

Yo necesito el libro. Nunca leí un libro de la compu. Leo los diarios de la compu.


Pero con los diarios es una visita más rápida. En cambio con los libros se genera un vínculo. Con tu experiencia de vida, social, política, ¿cómo entendés los acontecimientos que pueden desarrollarse, en adelante, en este contexto? Cuando la cuarentena termine y las condiciones puedan ser más o menos normales en cuanto a la economía, la sociedad, la política. ¿Cómo ves que puede llegar a estabilizarse esto en términos de gobernabilidad? ¿Cómo puede el gobierno actual estabilizar esta situación que es compleja en sí misma?

Te puedo decir que lo que hay, estamos en las mejores manos. Así que pandemia mediante, crisis económica y de deuda mediante, violencia universal… estamos en las mejores manos.


Para cerrar. Para tu vida… ¿Hay algo que te gustaría aún?

Poder ayudar a mi mujer y a mis hijos lo más posible. Y a mis amigos. Ser un buen ciudadano, un buen compañero.