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Entrevistamos a la protagonista de Cry Macho

A raíz del estreno de Cry Macho, la nueva película de y con Clint Eastwood, dialogamos con Natalia Traven, actriz, directora, productora y maestra de actuación, quien interpretó a Marta, una viuda cálida y altruista que se cruza en el viaje de Mike (Eastwood) y Rafo (Eduardo Minett).


Por Ignacio Rapari

En esta entrevista con Natalia Traven pudimos conversar, entre otras cosas, sobre su trayectoria, su personaje en Cry Macho y cómo llegó a ser la nueva musa de Clint Eastwood, además de lo que ha significado trabajar con él.


Contaste en varias entrevistas que tu llegada a Cry Macho fue a través de una audición que realizaste en formato video durante la pandemia. ¿Cómo fue esa audición, teniendo en cuenta que fue la que cautivó a Clint Eastwood?

Natalia Traven: Suena jactancioso, pero en 30 años ha sido de las audiciones más simples que he realizado en mi vida. Cuando me llegó no sabía para quién era, pero hay una cosa muy simple con este personaje que me cautivó. Me enviaron el guion en inglés y me dijeron que lo traduzca y juegue con él en español mexicano, y esa libertad me permitió disfrutarlo aún más. Entendí mucho desde el contexto de mi país al personaje. Además, siendo que se acostumbra a hacer dos o tres audiciones, fue inverosímil el hecho de que esta vez no haya sucedido así. Inmediatamente le presentaron el tape a Clint Eastwood.


¿Procesaste este logro?

N.T.: Creo que ahora sí. En esos momentos fue todo muy vertiginoso. De hecho, cuando me dijeron que le presentarían el tape a Clint, mi primer impulso fue decir “estamos en pandemia y guardados, ¿cómo voy a ir?”, a lo que mi representante me dijo “¡Piensa, qué estás diciendo! ¡Es Clint Eastwood! Luego de eso, pasó solo una semana en la que sabría que le presentarían el tape y, finalmente, el anuncio por mail de que me había elegido a mí. De todas maneras, lo más angustiante fue haber sido demorada por la Embajada de Estados Unidos. Ya estaba con el equipaje para ir hacia EEUU y, sin embargo, me solicitaron que deje el pasaporte, lo que se demoró unos cinco días. ¡No podía ni comer! Finalmente, me propuse seguir viviendo normalmente, y cuando dejé de pensar, automáticamente se comunicaron de producción avisándome que el pasaporte estaba listo. ¡Fue una aventura!


¿Qué significó para vos que una oportunidad profesional tan grande como esta se de en un contexto tan particular como el de pandemia?

N.T.: Primero fue un shock y luego inverosímil. Finalmente pensé que las grandes oportunidades a veces se dan en los momentos más inesperados. Digo inesperado no por el hecho de no haberlo merecido, siendo que en México llevo treinta años de trayectoria, aunque hay una paradoja: llevo trabajando más de mexicana fuera de mi país que dentro de él.
Esta película representa el resultado de lo que siempre les digo a mis alumnos: constancia, persistencia, disciplina y el aprendizaje de una técnica. Agradecí mucho tener esta gran recompensa y para colmo que sea en pandemia. También tengo un agradecimiento enorme hacia Clint Eastwood, ya que creo que vio más allá de lo actoral. Alguien que pide tan solo un video es porque tiene un ojo que sabe ver un poco más. Jamás hubiera imaginado que en un momento así llegaría uno de los mejores proyectos de mi vida profesional.


¿Cuál fue tu reacción tras ver Cry Macho por primera vez?

N.T.: Dos días antes del estreno fue el screen para familia y amigos. Tenía una gran expectativa, porque como actor o actriz uno nunca sabe qué va a resultar. Se crea un personaje y se acuerda con el director, pero lo que queda en el cuarto de edición o lo que finalmente se va a ver no está en nuestras manos. Y aún a pesar de que muchos momentos quedaron en el cuarto de edición, sentí que Marta quedó maravillosa. La creación del personaje es un conjunto que va desde el guion, al director, el actor y la edición. Bailé cuatro veces con Clint y salieron solo 30 segundos, aunque nadie me quita lo bailado (risas).


Creo que tu personaje es muy especial. Así como el mismo poster describe a la película como una historia acerca de perderse y encontrarse, en el caso de Marta sentí que ella no estaba perdida, sino que servía como guía para que los demás se encuentren. ¿Qué hubo de tu composición en ello y cómo lidiaste con esa carga tan importante que posee tu personaje en la película?

N.T.: ¡Qué bonita visión! Creo que sí. El contexto afectivo y de vinculación desde lo emocional, lo humano y lo contenedor es ancla. Como bien dices, Marta no está perdida. Ya está reencontrada, y está allí criando cuatro nietas fantásticas y hermosas, y sirviendo como una columna y como estabilidad emocional para este hombre (Eastwood). Creo que lo que debía aportar era esto. Lo vi desde ese punto, y aunque me fascina el mensaje de la película de perderse y encontrarse y es el que más subrayo, me interesa esta idea de que hay cosas que nos anclan, que hay momentos y personas que nos hacen centrarnos y sentar base.


En relación a alguno de esos puntos, hay una cuestión que va por fuera de la actuación en vos y es que además de actriz sos psicóloga. ¿Cómo se vinculan estas dos profesiones?

N.T.: Soy amante de que seamos especializados y que sepamos la profundidad de nuestro arte o quehacer. En la actuación, utilizó el “Método de Strasberg” que maneja memorias afectivas. Quería tener esta especificidad, por eso mi segunda carrera fue psicología, y además tengo dos maestrías, una en programación neurolingüística y la otra en sistémico familiar. Pero son herramientas con las que fundamentalmente puedo acompañar a mis alumnos. Tengo pacientes en mi consultorio, pero la psicología me sirve mucho para acompañar la formación de jóvenes actores. Aunque también me ayuda a comprenderme como actriz ser humano y para comprender a los seres humanos. Pero no creo utilizarlo para la creación de mis personajes de manera consciente.


Creo que algo que prevalece en la película es eso, la humanidad. Hay una escena de la que todo el mundo habla, en la que comparten una mesa con los personajes de Mike (Eastwood), Rafo (Eduardo Minett) y tus nietas. Algo muy sencillo pero que conmueve justamente por eso, por la simpleza…

N.T.: Me encanta esa idea. De hecho, ese es uno de los momentos que más me conmueve. ¡Es una historia de seres humanos y hay momentos bien humanos! Estar en ese momento compartiendo con Clint, quien es un magnífico compañero en pantalla, intercambiar gestos. La escena se dio prácticamente sola. Solo había que poner la humanidad y el resto se daba solo. No había nada extra más allá de escucharnos, sentirnos y vernos. Además, en plena pandemia lo que más nos movió emocionalmente es carecer de estos momentos, por lo que esa escena en particular fue muy significativa.


Trabajaste con Eastwood en dos roles, tanto dirigida como compartiendo pantalla con él. ¿Cuáles de sus facetas disfrutaste más?

N.T.: Creo que mi mayor experiencia fue teniéndolo como compañero de escena. No sé que hubiera sido de mi si lo hubiera tenido fuera de la pantalla. Quizás hubiera sentido esa necesidad de atender a sus indicaciones. Pero al estar dentro de la escena conmigo me sentía muy acompañada por él. Y es uno de los mejores compañeros en pantalla que he tenido en la vida. Además de su importancia en el cine, para mi eso fue puesto en segundo plano cuando veía su mirada. En su faceta profesional también es sumamente humano, haciendo chistes, con suma relajación, hablando en italiano de un momento para el otro. También fue una ventaja contar con un director que sepa del proceso actoral. Eso te va llevando. Quien no conoce el área, tiene otras terminologías. También tuvimos la suerte de que la pandemia no nos haya imposibilitado el hecho de compartir durante los cortes. Tengo una enorme admiración hacia Eastwood que por suerte no me inhibió.


Si bien tuviste algunas oportunidades, ¿sentiste dificultades para llegar a Hollywood siendo latina?

N.T.: Creo que me cuesta mucho trabajo pensar en las dificultades y prefiero ver las opciones. En mi país he hecho solo dos películas. Y aunque he hecho muchas telenovelas y series, además de también ser conocida en el ámbito académico, mis grandes oportunidades han sido en EEUU. Se que mi pasión para hacer lo que hago es tal que el hecho de que no me hayan dado tantas oportunidades en mi país hizo que vaya haciendo otros castings en otros lugares. Mi decisión no era llegar a Hollywood, sino ser actriz. Y si lo que yo hago trasciende a cualquier lugar, en esta oportunidad dialogando con la República Argentina, la vida vale la pena.


Aprovechando que has mencionado a nuestro país, ¿cómo es tu relación con el ámbito artístico argentino?

N.T.: Lo conozco y he escuchado mucho sobre la belleza de Argentina, puntualmente de la provincia de Buenos Aires. Por otro lado, he tenido alumnos y ex alumnos de Argentina. Incluso he tenido alumnos aquí que se han ido allá u otros que incluso han ido a festivales en la Argentina interpretando obras dirigidas por mí, ¡y han ganado premios! ¡También necesito ir a la Avenida Corrientes ya! Se de todo el teatro que se genera ahí, además de que cuentan con una de las carteleras más espectaculares de Latinoamérica. Incluso, he montado en mi país obras de dramaturgos argentinos como Javier Daulte. Amo el teatro argentino y todo el movimiento cultural del país me parece sobresaliente.


¿Hay algún proyecto que tengas encaminado para la brevedad?

N.T.: ¡Me pones en un entredicho, nos hacen firmar cosas! (risas). De todas formas, estoy disfrutando mucho este momento. He sido muy afortunada porque cerré el 2019 regresando de hacer una serie y Cry Macho, que me llega en plena pandemia. Este año ha estado cerrado en México y recién estamos empezando a hacer audiciones. ¡Lo único que digo es que mi próxima película o proyecto o sea con Eastwood o mis otros novios, Robert de Niro y Al Pacino! O, por qué no, Cate Blanchett o Julianne Moore, que son significativas actrices y referentes para mí.


¿Por qué hay que ver Cry Macho en cines?

N.T.: Lo primero que diré es porque sale Clint Eastwood y porque él sigue haciendo cine. Ya no estamos acostumbrados a ver cine con ese ritmo de cine, ese olor a cine. Algunos dicen que es su último proyecto, yo elijo no pensar en eso. En segundo lugar, es una historia que trata sobre perderse y encontrarse, algo que es un proceso de vida por el que pasamos todos los seres humanos, siendo, por ende, una historia de seres humanos. Y, en tercer lugar, ¡salgo yo! ¡Por eso también vale la pena! (risas).


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