Entrevista al director de La nostalgia del centauro

La nostalgia del centauro es un acercamiento a la tradición gauchesca a través del retrato de un matrimonio de ancianos oriundo de los cerros tucumanos. Partiendo del tiempo presente, la película actualiza sueños y recuerdos que no son más que la evocación de lo que ya no será: una manera de ser y de estar en el mundo que irá extinguiéndose lentamente ante la mirada del espectador.

Conversamos con Nicolás Torchinsky acerca del desafío de filmar una película como La nostalgia del centauro y la actualidad del cine en Argentina.


¿Cómo podrías explicar La nostalgia del centauro?

Nicolás Torchinsky: ¡No la puedo explicar! Hablando en serio, siempre creí que la sensibilidad que se pone en juego en la hechura y en la recepción de una obra, sea cual sea el medio de expresión, es en última instancia una forma de conocimiento. Bifo Berardi dice que la sensibilidad, contraria a la razón que tiene una estructura binaria, es la capacidad de interpretar lo ambiguo.

En este sentido lo que sí puedo afirmar es que La nostalgia del centauro, después de cinco años de trabajo, ¡todavía me hace pensar a mí! A la hora de filmar yo no tenía un guion sino una guía de preguntas. ¿Cuál es nuestro pasado? ¿Cómo nos figuramos nuestro origen? ¿Cuáles son las representaciones de nuestra identidad? ¿Qué significa pertenecer a un lugar? ¿Es importante el arraigo? ¿Qué valor tiene pensar la tradición hoy? ¿Qué tiene para contar el pasado sobre nuestro presente?

Esta película no es una revisión del pasado histórico ni pretende reconstruirlo. Se trata más bien de una semblanza interior de los protagonistas; una memoria narrativa que propone un viaje sensorial a través del cual irán apareciendo estas y otras inquietudes. Será el espectador el que tenga siempre y cada vez la última palabra.

 

¿Qué desafíos se te presentan al momento de tener el guion y decidir que será una película?

NT: La nostalgia del centauro la encontramos en el camino y fuimos haciendo camino al andar. En la Semana Santa del 2013 viajamos a Colalao del Valle, Provincia de Tucumán, para buscar locaciones para un cortometraje. En esa oportunidad nos acompañó una gran amiga, Mirta Gloria Soria, que nos invitó a pasar unos días en la casa sus padres: Doña Alba Rosa Díaz y Don Juan Armando Soria.

Con el primero que entablamos conversación fue con el gaucho Soria, un tipo bastante carismático que se presentaba a sí mismo como uno de los últimos cultores de la tradición en el pueblo. Creo que fue su avanzada edad y la conciencia de que su legado no sería continuado lo que originó nuestra primera pulsión de registro. Había algo allí que, para bien o para mal, se perdería para siempre.

Lo que nos llevó a hacer esta película, en definitiva, fue una fuerte intuición. Sentíamos que era importante rescatar ese modo ancestral y poético de ver el mundo, pero a la vez teníamos una enorme dificultad para darnos las razones que justificaran semejante travesía. ¿A quién puede importarle una película de gauchos? ¿A quién le pertenece este pasado? ¿La tradición es solamente la cáscara vacía de los actos oficiales? ¿O guarda un sentido que bien valdría la pena desocultar?

Creo que el mayor desafío que se presentó al decidir filmar La nostalgia del centauro fue el de ponerle el cuerpo a nuestros propios miedos e inquietudes como realizadores. Así es que, sin tener más que un puñado de conjeturas y subvirtiendo lo que la sensata causalidad nos indicaba, nos lanzamos a filmar. Fue solo a través del trabajo conjunto con con Doña Alba y Don Soria que logramos aproximarnos a algunos de los por qué y los para qué.

 

¿Cuánto duró todo el proceso hasta llegar a estrenar la película?

NT: La producción duró aproximadamente 4 años (2013-2017), desde el inicio hasta la finalización de la post-producción. La película tiene su premiere mundial en la Competencia Internacional de Visions du Réel a principios del 2017 y continuó su recorrido por festivales hasta finales del 2018. Ahora, al momento de su estreno, ya han pasado 6 años.
La película se hizo de una manera muy artesanal, a pulmón. No se podría haber encarado esta aventura sin el apoyo de la familia, los amigos y los valiosos aportes de todo el equipo. Como todo experimento, no teníamos certezas respecto a la posibilidad de convertirlo efectivamente en una película y por esa razón, entre otras, es que no salimos a buscar financiamiento de buenas a primeras. Solo una vez con el corte final en la mano nos presentamos y obtuvimos el apoyo del INCAA para la postproducción digital, sin el cual hubiera sido imposible este anhelado estreno.

 

La nostalgia del centauro tuvo su estreno en Suiza, Alemania, el Festival de Mar del Plata.¿Cuál es la expectativa con el estreno comercial?

NT: El encuentro con los espectadores siempre es el fin último de una obra; un momento de mucha emoción, alegría y adrenalina.

Lo interesante ahora será ver cómo la recibe y la interpretan nuestros compatriotas, con quienes ya tuvimos un primer encuentro en Mar del Plata con muy buena acogida.

 

¿Cómo ves la situación actual del INCAA en cuanto al apoyo al cine independiente y los accesos al circuito comercial?

NT: Tengo una gran preocupación en relación a las políticas de fomento que lleva adelante la actual gestión del INCAA, pues es evidente que han decidido priorizar y favorecer a las pocas grandes productoras de películas “industriales-comerciales”, en desmedro del “cine independiente”, realizado en su mayoría por productoras pequeñas y medianas.
Mientras el INCAA entienda que el cine es una mercancía, es decir, un bien de consumo y no un bien cultural, nuestra producción se encontrará “contra las cuerdas”. A medida que se profundiza la política de recortes, trabas burocráticas y desfinanciamiento, los productores y directores independientes están siendo obligados a terminar sus películas en pésimas condiciones. Las mismas películas que viajan por el mundo representando a nuestro país, cosechando premios y engrosando el acervo del patrimonio cultural nacional.
Con respecto a la exhibición, a nadie escapa que el cine comercial está copando casi la totalidad de las salas de nuestro país. El no cumplimiento de la cuota de pantalla sigue siendo un problema histórico en los cines comerciales para las películas independientes que, sin ningún tipo de protección, corren con una gran desventaja y quedan confinadas a espacios especializados a los que acceden un grupo muy limitado de espectadores.
Atendiendo a esta delicada situación, diversas asociaciones de cineastas (directores, productores, montajistas, sonidistas, fotógrafos, etc.) están en pie de lucha defendiendo no solo su trabajo sino la posibilidad de que nuestro cine, con su potencia expresiva, siga acercando una diversidad de miradas que de otra forma y por otros medios nunca llegarían al gran público.

 

¿En qué nuevos proyectos estás encaminado?

NT: Actualmente me encuentro trabajando en un nuevo proyecto que lleva el nombre de El Polvo.