La fuerza del cariño

TÍTULO: A dos metros de ti
TÍTULO ORIGINAL: Five Feet Apart
DIRECCIÓN: Justin Baldoni.
ELENCO: Cole Sprouse, Haley Lu Richardson.
ELENCO SECUNDARIO: Claire Forlani, Parminder K. Nagra, Moises Arias.
GUION: Mikki Daughtry, Tobias Iaconis.
FOTOGRAFÍA: Frank G. DeMarco.
MÚSICA: Brian Tyler.
GÉNERO: Romance, Drama.
ORIGEN: Estados Unidos.

Stella Grant (interpretada por Haley Lu Richardson) paso gran parte de su vida dentro del hospital. Tiene una enfermedad en sus pulmones que requiere aislamiento y evitar contacto con cualquier persona o cosa que pueda transmitirle una infección. Dos metros de distancia, sin excepciones.

En el mismo hospital se encuentra Will (interpretado por Cole Sprouse) quién no ve la hora de escaparse del lugar y ver el mundo. A punto de cumplir los 18 años, no ve la hora de poder tomar sus propias decisiones y desconectarse de todas las máquinas que lo rodean. Will y Stella se encuentran, se conocen y se enamoran. Pero, por la salud de ambos, deben mantenerse separados.


Por Alina Spicoli

A dos metros de ti (Five Feet Apart, 2019) es una película de drama y romance dirigida por Justin Baldoni y co-escrita por Mikki Daughtry y Tobias Iaconis. Estos dos últimos contribuyeron en el libro homónimo en el que está basada, el cual está escrito por Rachael Lippincott. Protagonizada por Cole Sprouse (Zack y Cody, Riverdale) y Haley Lu Richardson (Fragmentado, The Edge Of Seventeen), el reparto se completa con Moises Arias (Hannah Montana), Kimberly Hebert Gregory, Claire Forlani, Parminder Nagra, entre otros.

En el hospital Saint Grace’s, la joven Stella Grant (Richardson) pasa sus días haciendo videos de Youtube, organizando las diversas cajitas de pastillas, tomando oxígeno y charlando con su mejor amigo Poe (Arias). Al padecer fibrosis quística, Stella debe mantenerse lo más alejada posible de los demás, en especial de los otros pacientes ya que el contagio de bacterias puede derivar en graves consecuencias. Al conocer a Will Newman (Sprouse), un adolescente que hace poco ingresó al hospital por tener la misma enfermedad, la controladora Stella siente la necesidad urgente de ayudarlo a cumplir su régimen. Al realizar sus respectivos tratamientos a la par, los dos chicos se irán enamorando aunque no puedan establecer contacto físico.

Hay películas que por más que tengan errores, clichés o situaciones inverosímiles consiguen movilizar emocionalmente al espectador ya sea por la química de los actores protagonistas, los diálogos o la temática tratada. Uno de los grandes méritos de un filme consiste en lograr que nos desconectemos completamente de los problemas de nuestra vida cotidiana y que lo que les sucede a los personajes en la pantalla mantenga nuestra atención e interés hasta el desenlace e incluso mucho después de éste. La historia de amor entre Stella y Will es un claro ejemplo de ello y llega a los cines no solo para conmovernos sino también para generar conciencia sobre una enfermedad genética rara que pocos conocen.

Sin caer en golpes bajos sino más bien mostrando la realidad del día a día de un paciente de fibrosis quística, el director Justin Baldoni nos hace reflexionar sobre la importancia del contacto humano, el qué vendrá después de la vida, los sueños por cumplir y el paso del tiempo. Por más que la película sea apta para mayores de 13 años, no es recomendada para todos: es fácil impresionarse con las agujas, sondas, infecciones y cicatrices. A su vez, hay que tener en cuenta que éste es un filme en el que es casi imposible no estar con un nudo en la garganta durante la mayoría de sus escenas. Al conectar y empatizar tan rápido con los protagonistas, es muy sencillo sufrir con todo lo que les sucede.

Cole Sprouse y Haley Lu Richardson componen a personajes con personalidades opuestas pero que se encuentran justo en un momento de la vida donde los dos se necesitan para sobrellevar las complicaciones de su enfermedad. La relación que construyen fluye naturalmente e irradia una ternura con la que uno no puede evitar sonreír. Muchos son los momentos entre ellos dos que llegan al corazón del espectador y en varias ocasiones la banda sonora ayuda a que sea imposible guardarse las lágrimas. Además, que casi toda la trama ocurra dentro del hospital dota al romance de una intimidad única y especial.

Aunque en el último acto algunos hechos ocurran de forma apresurada y el final nos muestre una secuencia repetida, A dos metros ee ti nos hace dar cuenta de lo afortunado que uno es al tener salud así como nos muestra que los pacientes no deben ser definidos por su enfermedad. Tan dulce como dura de ver, emocionarse con Stella y Will es un viaje de ida doloroso pero que vale muchísimo la pena.