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Visita demasiado íntima al terror tangible

TÍTULO ORIGINAL: American Murder: The Family Next Door
DIRECCIÓN: Jenny Popplewell
MÚSICA: Nainita Desai
GÉNERO: Documental
PAÍS: Estados Unidos

Con imágenes reales sin editar, este documental ahonda en la desaparición de Shanann Watts y sus hijos, y los sucesos acontecidos posteriormente.


Por Federico Furzan

Estoy seguro de que el estilo adoptado para American Murder: The Family Next Door, y que muchas personas han condenado en los últimos días, no es algo que ocurrirá una sola vez. Vivimos en una era digital, en la que estamos expuestos por completo las 24 horas del día. Pero no se trata solo de un sistema de vigilancia gigante que opera siempre. Se trata de que nosotros mismos nos exponemos a voluntad propia y constante. Y así se forma el documental American Murder: The Family Next Door, un revelador compendio de testimonios reales que presagian el final más trágico para el “sueño americano”.

Decir que alguien sospechó por medio de las imágenes es decir mentira. Decir que en esos videos reveladores y en los mensajes de texto se alojaba una posible prevención, es decir demasiado. Generalmente en las redes sociales mostramos solo lo mejor, y lo íntimo lo guardamos para mensajes. De esta manera Jenny Popplewell va colocando las piezas de manera que la historia contenga ese rasgo de thriller que todo true crime suele tener. Al final la fuerza del tren es avasallante en su embestida. Difícil recuperarse de algo como esto.

American Murder: The Family Next Door cuenta la historia del crimen de la familia Watts en 2018. Pero antes de eso muestra como dicha familia se enfrentó a todos los obstáculos posibles y se convirtieron en otra pintura más del suburbio, del éxito dentro de lo humilde. Lo que termina ocurriendo es un giro rotundo al normal funcionamiento de un núcleo inmaculado como el de los Watts. El documental muestra exactamente cómo el declive se revela desde lo más íntimo de las palabras de la madre que solo quería que su esposo estuviera ahí para ella. En este ámbito American Murder: The Family Next Door podría parecer invasivo (y es acá en donde la película sufre sus críticas), pero a veces indagar en este tipo de prácticas es reconocer cuán común es el problema. Es absolutamente necesario cuando en la actualidad la violencia en el hogar parece ser tan frecuente como las imágenes en las redes sociales en las que se trata de demostrar que todo está bien.

Pero lo extraño de esta reacción por parte de algunos es que American Murder: The Family Next Door no es la primera película que utiliza este tipo de contenido. Con el true crime suele ocurrir muchísimo. Lo particular es que la película depende completamente de eso. No hay nada grabado especialmente para la película y todo, absolutamente todo forma parte de un archivo gigante de documentación con la que el caso se armó y se solucionó. El asesino, el monstruo, el padre, cae por su propio peso, y todo esto se muestra en los últimos minutos de una película que no indaga para nada en la nostalgia, en el recuerdo de las víctimas. Solo revela de forma cruda los eventos que ocurrieron.

Hay dos mensajes claros: quizás es demasiado lo que exponemos, y quizás ese “demasiado” sirva para algo. Pero a veces es tarde. Como les pasó a las víctimas del monstruo de apellido Watts, nadie pudo reaccionar a tiempo. Pero al mismo nadie imaginó que alguien que parecía inofensivo podía actuar así. Todavía estoy perplejo porque, aunque esto haya ocurrido un par de años atrás, una película sirvió para revivirlo en primera persona. A veces el cine sirve para eso. Para “aterrizar” y entender que el mal no vive en un inframundo. Está ahí, al lado de nosotros.

Federico Furzan es miembro de la Online Film Critics Society y crítico aprobado por Rotten Tomatoes. Pueden encontrar esta y otras notas en cinelipsis.com