Una casa, muchos recuerdos

TÍTULO: De despojos y costillas
DIRECCIÓN/ PRODUCCIÓN/ GUION: Ernesto Aguilar
ELENCO: Florencia Carreras, Florencia Repetto, Yanina Romanin
PAÍS: Argentina
DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Leandro Díaz del Campo
SONIDO DIRECTO: Santiago Pérez
ARTE: Marcela Suppicich
AMBIENTACIÓN Y VESTUARIO: Natalia Quevedo
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Brenda Romero
JEFE DE PRODUCCIÓN: Juan Martín Staffa
ASISTENTE DE PRODUCCIÓN: Germán Rade
MÚSICA ORIGINAL: Ernesto Aguilar

Luego de la muerte de su madre, Alejandra, Laura y Daniela vuelven a la casa de su infancia para rescatar algunas cosas de valor y objetos que simbolizan recuerdos, antes de ponerla a la venta. Pero reencontrarse con parte de su pasado las hará enfrentarse consigo mismas y con sus más profundos secretos.


Por Alina Spicoli

De despojos y costillas es una película dramática nacional dirigida y escrita por Ernesto Aguilar, quien también se encargó de la música y el montaje. Protagonizada por Florencia Repetto, Yanina Romanin y Florencia Carreras, la película está producida por MarGen Cine, una compañía de cine independiente.

Luego de dos años sin verse, las tres hermanas Laura (Romanin), Daniela (Repetto) y Alejandra (Carreras) se reúnen en la casa de su madre fallecida para llegar a un acuerdo sobre la sucesión y decidir qué objetos personales se llevarán de allí. Al pasar sus primeros años de vida en ese lugar rodeado de árboles, las anécdotas no tardarán en aparecer así como la reflexión de los variados cambios que ocurren a medida que pasa el tiempo.

Estamos ante un film centrado puramente en sus personajes, el crecimiento y las relaciones. Para que esto funcione se necesitaba contar con actrices frescas que en ningún momento hagan dudar de su parentesco. Por suerte, desde el comienzo nos creemos que Laura, Daniela y Alejandra son hermanas, no solo por la interpretación de cada una sino también por un guión que nunca deja de ser natural, cotidiano y realista. La manera en la que interactúan las protagonistas, teniendo en cuenta que hace mucho que no se ven, está plagada de silencios y pensamientos implícitos; a la vez, las peleas por distintas formas de ver ciertas situaciones se hacen presentes en más de una ocasión, siendo notable que, a pesar de ser hermanas, en la actualidad estas mujeres no saben nada una de la otra.

Por un lado tenemos a Daniela, la más chica de las tres, la cual pasó gran parte de su vida en Canadá, estuvo en una relación con un francés y le interesa la actuación. A Dani no le interesa hablar sobre la venta de la casa, no quiere quedarse con la llave y se la nota apurada, con ganas de que este asunto termine cuanto antes. Laura, la del medio, se casó con un escritor y ahora le falta poco para dar a luz a Felipe, su primer hijo. Por último está Alejandra, que en cierto modo funciona como la líder, sin embargo sobre su vida no se sabe ni el más mínimo detalle.

La silenciosa casa funciona como un personaje más en la historia, uno que hará rememorar la crianza que les dio su madre. La película hace hincapié en cómo determinados comentarios, hechos por alguien que queremos mucho en nuestra infancia, pueden afectarnos hasta la adultez y quizás llevarnos a pensar algo que no es verdadero. Cada una de las hermanas experimenta por sí sola un lapsus que se aleja de la realidad para pasar más al ámbito mental. Estos momentos llegan a comprenderse en Daniela y Laura, ya que hacen referencia a sus propios miedos y necesidad de ser aceptadas, no obstante con Alejandra todo se torna más oscuro y perturbador, no dejando muy en claro qué mensaje se quiere dar.

Es así como De despojos y costillas, a pesar de ser un film sencillo, se anima a tocar temas profundos que no dejan indiferente al espectador. La dinámica entre las actrices favorece a crear un relato donde será inevitable dejarse llevar por la vida de estas mujeres tan diferentes entre sí pero que, al fin y al cabo, comparten un vínculo inquebrantable.