Accionar a favor de la comunidad

TÍTULO: El equilibrio
TÍTULO ORIGINAL: L’equilibrio
PAÍS: Italia
DIRECCIÓN: Vincenzo Marra
GUION: Vincenzo Marra
MÚSICA: Apparat
FOTOGRAFÍA: Gianluca Laudadio
REPARTO: Mimmo Borrelli, Astrid Meloni, Paolo Sassanelli, Francesca Zazzera, Giuseppe D’Ambrosio, Roberto del Gaudio, Lucio Giannetti, Autilia Ranieri, Francesco Pio Romano, Sergio Del Prete
GÉNERO: Drama, Religión.

Giuseppe, que fue misionero en África, ejerce el sacerdocio en una pequeña diócesis de Roma, pero pide al obispo local su traslado a un pequeño pueblo en la provincia de Nápoles. En ese puesto sustituirá a don Antonio, un hombre carismático a quien todos escuchan y respetan porque lucha contra el enterramiento de desechos tóxicos en el suelo. Una vez que este último le pone al corriente de las duras realidades de la parroquia, Giuseppe se queda solo. El cura trata de ayudar a la comunidad, pero se da de bruces con una verdad más fuerte que él.


Por Alina Spicoli

El equilibrio (L’equilibrio, 2017) es una película dramática italiana dirigida y escrita por Vincenzo Marra. El reparto está compuesto por Mimmo Borrelli, Roberto del Gaudio, Giuseppe D’Ambrosio, Francesca Zazzera, Astrid Meloni, Paolo Sassanelli, Lucio Giannetti, entre otros.

La historia gira en torno a Giuseppe (Mimmo Borrelli), un sacerdote que realizó trabajo comunitario en África y está atravesando una crisis de fe en Roma. Es por ello que le solicita al Obispo ser transferido a algún pueblo de Campania, lugar donde nació. Luego de pensarlo, el Obispo lo manda a una pequeña ciudad del área napolitana. Allí Giuseppe deberá reemplazar al padre Antonio (Roberto del Gaudio), hombre bien visto por la sociedad ya que lucha contra el enterramiento de desechos tóxicos en la zona. A medida que pasan los días, Giuseppe se irá dando cuenta que en el lugar existen otros problemas de igual o mayor importancia.

Filmada con un estilo que recuerda a los documentales ya que la cámara en la mayoría de las escenas graba al protagonista desde atrás y nos hace partícipes de su recorrido por el pueblo, Vincenzo Marra consigue con éxito que desde el comienzo nos involucremos con lo que le toca atravesar a Giuseppe. Esto es gracias al personaje que construye Mimmo Borrelli: un cura que no sólo dice que quiere obrar para proporcionar el bienestar en la comunidad sino que lo demuestra a partir de sus acciones. Además, Giuseppe no se da por vencido, se mantiene firme en su creencia de que ser clérigo no se basa en dar misa y nada más, por lo que su insistencia para hacer lo correcto es una de las claves que más nos hace estar de su lado.

Otro de los aciertos del film es su tinte realista tanto en el desarrollo como en el desenlace. Los jóvenes que se unen a la Camorra (organización criminal mafiosa) lo hacen por conveniencia, ya que protegiendo a los traficantes de droga obtienen más dinero que en un empleo legal. Todo el vecindario respeta y encubre al clan porque se conoce qué puede llegarle a pasar a una persona si los enfrenta. Antonio, antes de irse, le dijo a Giuseppe que ante cualquier conflicto no dude en llamarlo. Cuando lo hace, la respuesta desconcierta a este último: “Te dije que mantengas el equilibrio”, le comunica Antonio, dando a entender que el título de la película sería mantenerse a un costado.

No obstante eso no es lo que más genera bronca en el espectador, sino cómo desde la Iglesia ocultan lo que pasa en las calles. En otro caso, Antonio se deshace del conflicto argumentando que una mujer tiene problemas psicológicos por lo que no hay que darle importancia a lo que dice, cuando en realidad el estar “mal de la cabeza” es una gran mentira. El rol de la policía también es reflejo de cómo va a seguir la población a futuro: no hay responsabilidad ni se indaga en profundidad.

El equilibrio expone con inteligencia a un Estado que está ausente, hace reflexionar sobre la fe y la importancia de seguir las propias convicciones. Una película que puede parecer chiquita, pero en su mensaje es enorme.