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Algunos hombres buenos

TÍTULO ORIGINAL: The Trial Of The Chicago 7
DIRECCIÓN: Aaron Sorkin
GUION: Aaron Sorkin
ELENCO: Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, Joseph Gordon-Levitt, Mark Rylance, Frank Langella, Yahya Abdul-Mateen II, Jeremy Strong, John Carroll Lynch, Alex Sharp, Michael Keaton.
PRODUCCIÓN: Max Adler, Cary Anderson, Sacha Baron Cohen.
FOTOGRAFÍA: Phedon Papamichael
MÚSICA: Daniel Pemberton
MONTAJE: Alan Baumgarten
PAÍS: EE.UU.


Lo que debía ser una protesta pacífica en la Convención Nacional Demócrata de 1968 se convirtió en un violento enfrentamiento con la policía y la Guardia Nacional. Los organizadores de la movilización, activistas políticos y jóvenes idealistas, fueron acusados de conspiración en uno de los juicios más polémicos de la historia de Estados Unidos.


Por Javier Puma

En un presente que parece siniestramente ficticio, con una pandemia global que expone el comportamiento errático y despótico de grandes líderes mundiales, la ficción parece encontrar en el pasado la fuerza para arremeter contra el panorama actual. Por ello no es extraño el estreno de una película que relate el emblemático caso de los 7 de Chicago, un sombrío capítulo de la historia reciente que advierte sobre los peligros de un sistema corrupto, en especial cuando esa corrupción llega a las más altas esferas del poder.

Los finales de los 60 fueron una época turbulenta para los Estados Unidos, en pleno apogeo de la Guerra de Vietnam, con los asesinatos de Martin Luther King, Malcolm X y John F. Kennedy y, por si fuera poco, con la llegada del infame Richard Nixon a la Casa Blanca. Las protestas contra el conflicto bélico tuvieron su punto de ebullición durante la Convención Demócrata de 1968, dando por resultado un completo caos, violencia y represión policial. Un año después de los incidentes, y aprovechando un vericueto legal de dudoso origen, se decidió enjuiciar a diversos activistas políticos con cargos federales de conspiración por considerarlos responsables de incitar la revuelta. Entre los acusados se encontraban Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen) y Jerry Rubin (Jeremy Strong), por parte del irreverente movimiento Yippie; Tom Hayden (Eddie Redmayne), universitario recto y aspirante a político; el pacifista Devid Dellinger (John Carrol Lynch); y el líder de las Panteras Negras, Bobby Seale (Yahya Abdul-Mateen II).

Los dramas judiciales suelen ser el vehículo perfecto para quienes escriben ficción. Testimonios. Alegatos. Reconstrucciones. Todas las herramientas se despliegan allí para producir una historia que pueda interesar y emocionar. Hasta la propia película parece hacerse eco de esta característica cuando nos deja entrever en una de sus escenas iniciales que el juicio es una gran puesta en escena del gobierno republicano con el fin de callar a combativos formadores de opinión. Los acusados son los protagonistas de una farsa. Y el mundo entero es la audiencia. Si tenemos esto en cuenta, es fácil entender el interés en realizarla por parte del galardonado guionista Aaron Sorkin (A Few Good Men, The Social Network, The West Wing, The Newsroom), cuyo estilo característico, propio de sus raíces como dramaturgo teatral en donde se impone el valor de la palabra, aquí puede lucirse libremente. Sin embargo, su trabajo en la dirección termina diluyendo varios de sus momentos más álgidos. Su segunda experiencia detrás de cámaras demuestra timidez y algo de torpeza en un autor que todavía parece inseguro sobre lo que está contando.



No son pocas las veces durante la película que una frase es remarcada con trazo grueso para demostrar su importancia o una pieza de música fuera de lugar invade una escena. Para su fortuna, la película cuenta con un reparto estelar que en gran parte es efectivo y puede engrandecer sus diálogos grandilocuentes con buen ritmo y precisión. Los puntos más altos son Sacha Baron Cohen como el personaje sin duda más carismático del grupo y Mark Rylance, quien interpreta al abogado defensor, y que gracias a su sutileza actoral puede destacarse por sobre el resto.

El juicio de los 7 de Chicago es un drama sólido y por momentos entretenido pero que continúa exponiendo los pecados de un director novel. Una película salvada más por su calidad interpretativa que por el urgente mensaje que su historia sugiere.