No van a querer visitar esta isla

Blumhouse nos entrega unos de los films de horror más blandos y rebuscados de su filmografía.


Por Mauro Porrás

La historia de Fantasy Island trata sobre un grupo de personas que ganan un concurso para viajar a una isla misteriosa donde sus fantasías más íntimas se harán realidad. ¿Suena familiar? Probablemente no para muchos, pero los padres de los lectores de este artículo saben de qué hablo.
Verán, antes de escribir sobre ‘Fantasy Island’ hay que saber sobre ‘Fantasy Island’. Así que empecemos.

Esta película está basada en una serie de TV del mismo nombre (y con la misma premisa) que estuvo en el aire desde finales de los años 70 hasta principios de los 80. Estaba llena de aventura, drama y actores famosos invitados cada temporada. Ricardo Montalban interpretaba al misterioso anfitrión de la isla: Mr. Roarke, quien por lo general trataba de enseñar a sus invitados importantes lecciones de vida a través de sus fantasías.
Entonces a mediados de 2018, más de tres décadas después, la productora Blumhouse y Sony anunciaron que co-financiarían y co-producirían una adaptación al cine de la serie pero con algo diferente: esta vez sería un film de horror. ¿Por qué decidieron hacer eso? Solo ellos lo saben.

Así que contrataron a Jeff Wadlow como la visión detrás de cámara, cuyos previos proyectos fueron Truth or Dare (fácilmente la peor película de horror del 2018) y Kick-Ass 2, la secuela que todos queremos olvidar que existió… Hollywood es un lugar extraño. Dos años después, en febrero del 2020, tenemos la película finalizada y para sorpresa de nadie, no es buena. Pero para sorpresa de todos, sí tiene aspectos redimibles.

Por empezar la fotografía luce excelente, la iluminación y los colores hacen que sea una película hermosa de mirar. Un trabajo complejo ya que la película intenta tener varios tonos dentro de la historia. Por lo que cada línea de tiempo con sus respectivos personajes debe tener un look diferente al resto. Ya sea dos hermanos pasando la mejor noche de su vida en una fiesta rodeados de modelos, o un personaje descendiendo a una espeluznante cámara de tortura.

La mezcla de sonido es un punto a destacar también ya que ruge desde la primera toma. Con mucha atención a los detalles y las diferentes locaciones y escenarios en los cuales la historia toma lugar. Es una película que suena muy bien.

Lamentablemente este es un film para nada terrorífico, y el hecho de que se trabajó con un bajo presupuesto de siete millones de dólares dentro de un ajustado plazo no es excusa para que Jeff Wadlow filme esta película como si fuera un comercial para TV. Uno muy caro por supuesto. Todo luce pulcro, espléndido y tiene un molesto aire de superficialidad.

Tonalmente el film está por todos lados. En ciertas escenas la película no se toma en serio, recayendo en la improvisación de los actores para darle humor; en otras es puro drama; y por último tenemos un aburrido drama bélico con acción, que posee una coreografía tan genérica y pobre que no producirá nada en vos, al punto que tu ritmo cardíaco se mantendrá igual. (créeme), junto a una línea de tiempo que es puro horror genérico.

No estoy diciendo que filmar una adaptación de horror de Fantasy Island sea fácil. Estoy seguro de que es muy difícil, con muchos desafíos y Jeff dio todo de él junto al elenco. Pero en arte hay cosas que se pueden aprender y cosas que no. El talento no se puede aprender. La próxima vez contraten a alguien que tenga una visión clara y el talento para producir horror y escalofríos en la audiencia. Jeff Wadlow sabe dónde poner la cámara para tener una cobertura decente para que se pueda trabajar en Edición pero eso es todo. En este punto de su carrera es simplemente un director más con una genérica visión que tal vez sea más acorde al mundo publicitario que para contar historias.

La adaptación apunta a ser osada con muchas tramas ocurriendo en paralelo cuyos temas abordados son la venganza, valentía, madurez, arrepentimiento y el duelo, pero son explorados de la manera más superficial posible. Las conclusiones junto a los arcos de personaje en estas historias se sienten forzadas y abruptas. Además la trama no solo es rebuscada sino que aburrida, en especial durante la segunda mitad del film. Para ese entonces cualquier giro inesperado ya no tiene efecto porque lo que queremos es que termine la película. Simplemente no nos importa lo que le ocurra a los personajes porque están desarrollados muy pobremente.
También la cantidad de diálogos innecesarios que explican todo lo que sucede, deja ver que probablemente lo que se filmó fue un borrador. Este es un guion que tenía que tener mínimo dos pasadas más de re-escritura. Trata de ser muchas cosas y termina no siendo ninguna.

Fantasy Island es un film con una excelente fotografía que saca provecho de las increíbles locaciones en Fiji y posee una mezcla de sonido que te atrapará desde la primera escena. Pero una rebuscada trama con olvidable diálogos, superficiales personajes y en general un tono que no da miedo en absoluto, me hacen no recomendar un viaje a esta isla. Dos estrellas de cinco estrellas.


Observaciones sueltas

Maggie Q hace un sólido trabajo en todos sus papeles, ¿No?

Austin Stowell tiene un aire similar a Matthew Fox. Un aire. Nada más.

Parisa Fitz-Henley tiene que ser la madre de Nathalie Emmanuel. ¡Son iguales!

• Una de las primeras líneas de dialogo del film es “Fantasy Fucking Island”.