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Una experiencia inolvidable

I’m Thinking of Ending Things es una experiencia inolvidable. La adaptación de Charlie Kaufman es una historia cerebral que da un necesitado aire fresco al catálogo de películas de Netflix.


Por Mauro Porras

Una mujer se une a su novio en un viaje por carretera para visitar la casa de sus padres por primera vez.

En 2018 se anunció que el guionista ganador del premio de la academia Charlie Kaufman estaba adaptando la novela “I’m Thinking of Ending Things” de la debutante novelista canadiense Iain Reid. No solo la estaba adaptando, sino que también la coproduciría y seria la visión detrás de cámara dirigiendo el proyecto para Netflix. Era una noticia esperanzadora para un estudio que suele decepcionar con su departamento de largometrajes originales. Por la razón que sea, la productora/plataforma de streaming tiene problemas a la hora de atraer artistas de primerísimo nivel a sus puertas.

Después de haber visto I’m Thinking of Ending Things, es un placer y un alivio anunciar que este es un paso en la dirección correcta, dado que Netflix acaba de lanzar fácilmente una de las películas más complejas en su historia y probablemente la experiencia audiovisual más inolvidable del 2020. Resulta que los estudios que consiguen cineastas más talentosos suelen tener las mejores películas. Así de simple.

Es difícil de explicar en pocas palabras -o con palabras en absoluto- la persistente sensación que sentí una vez finalizado los créditos finales, porque por empezar no fue una sola sensación, sino varias. Y todas… colisionando al mismo tiempo. Perturbado, desesperanzado, asombrado y reflexivo son algunas de las emociones que me vienen a la mente, pero ni siquiera esas palabras pueden captar la angustiosa sensación que sentí una vez terminada la película.

Han pasado días desde que vi la película pero aún me encuentro pensándola. ¿Por qué? Pueden existir varias respuestas, pero creo que cuando un individuo es expuesto a verdades fundamentales sobre su propia condición humana, que evita pensar y analizar, entra en pánico.
Eso logra provocar la adaptación de Charlie Kaufman: una historia cerebral sobre soledad, arrepentimientos en la vida -tanto artísticos como amorosos- y las mentiras que nos alimentamos cuando estamos doloridos para no aceptar una verdad tan devastadora que rompería cualquier motivo para seguir viviendo.

Sin embargo, es importante reconocer que la película también funciona como una advertencia. Sobre ser responsable de nuestras propias acciones y arriesgarse en la vida. Sobre no dejar que el miedo y nuestras inseguridades nos ganen. ¿O acaso hay algo más triste que envejecer en soledad lleno de arrepentimientos?

El único aspecto negativo que tiene la adaptación es que no es accesible a todos los públicos por su enfoque no convencional en la narración, y seguramente dividirá a los cinéfilos entre personas a las que les encantará y aquellas que la etiquetaran como una experiencia pretenciosa e insufrible. Incluso a mí me costó mirarla la primera vez. Es una adaptación para un especifico tipo de audiencia, una que se sienta cómoda con films más artísticos y desafiantes, tomando riesgos. Películas que te darán la respuesta pero nunca dirán explícitamente a la audiencia lo que está sucediendo.
Puedo ver fácilmente que el guion sea nominado a un premio de la academia como mejor adaptación del año.

La visión de Charlie Kaufman detrás de cámara muestra por qué sigue siendo una de las personas más imaginativas que trabajan en el medio. Cada locación y escena se sienten como un sueño, un producto de la imaginación relleno de recuerdos que el subconsciente no puede soltar. Todo parece normal a primera vista, pero al mismo tiempo se siente como si algo estuviera fuera de lugar, inquietante, perturbador.

El film propone un tono serio y una vibra sombría, pero nunca llega a un punto de exceso melodramático. Aunque puede ser desalentadora la visión del director, igual logra manejar un enfoque algo agridulce al final.
Además de eso, Kaufman obtiene sólidas actuaciones de todo el elenco, con la australiana nominada al premio de la academia Toni Collette comprometiéndose con su papel, y la irlandesa Jessie Buckley dando uno de sus mejores trabajos en su carrera. Ella pasa por todas las emociones; siendo carismática, reflexiva, compasiva, confrontativa y hasta sintiéndose perturbada en ocasiones.

Aunque Charlie Kaufman es más conocido por sus habilidades de escritura que por su talento detrás de la cámara, este proyecto marca un progreso maduro en su visión como director. Es lejos su mejor trabajo dirigiendo así que estoy realmente ansioso por ver qué hace a continuación.

La adaptación de I’m Thinking of Ending Things puede no ser accesible para todos los públicos, pero es una de las películas más complejas del año y ofrece una experiencia única que te dejará pensando durante días.

Reseña Panorama
Muy Buena
75 %
VíaMauro Porras
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