Los orígenes de una detective

En 2018 llegó a los cines de Argentina Perdida, la película que adaptaba la novela “Cornelia” de la periodista y escritora Florencia Etcheves. Cosechó una importante taquilla (cerca de 265000 espectadores) y luego se pudo ver en Netflix, donde el éxito fue superado. La corazonada, que llega al servicio de streaming mencionado, es justamente una precuela basada en otro libro de la misma autora, “La virgen en tus ojos”.


Por Walter Pulero

La primera película original de Netflix producida en Argentina continúa con el legado de su película original (Perdida) y lo potencia. En ese film conocimos a Manuela “Pipa” Pelari (Luisana Lopilato), una joven investigadora policial que emprende la búsqueda de su mejor amiga cuando catorce años atrás, durante un viaje de estudios, se pierde en el medio de los bosques patagónicos y nunca más se supo de ella. En La corazonada vamos a poder ver los primeros pasos de esta policía. Su jefe es Francisco Juánez (Joaquín Furriel), un hombre dedicado completamente a su trabajo y que de a poco descubriremos que arrastra un pasado doloroso marcado también por una pérdida. Juntos deberán resolver el crimen de Gloriana Márquez (Delfina Chaves) una joven de 19 años y de clase alta. Cuando su mejor amiga, Minerva del Valle (Maite Lanata), asegura haber sido la autora del asesinato, los investigadores deberán entrar en acción, desconcertados dado que no existen pruebas que respalden esa confesión. Pelárez y Juánez, a su vez, serán supervisados por el oscuro y torturado fiscal Roger (Rafael Ferro).

Comenzando por el guion, hay que decir que está lleno de giros donde todos parecen ser culpables (Entre navajas y secretos es el film más cercano que se me viene a la memoria), y es un plato fuerte para que el televidente no pierda su atención. El culpable del crimen irá dejando indicios que será importante seguir de cerca para no perderse en ese juego “del gato y del ratón”. La corrupción policial, sumada a algunas actitudes cuestionables éticamente, se suma a la historia de amor no implícita entre Furriel y Lopilato, que juega un rol importante en el sentido de dotar a sus personajes de admiración mutua: ella recién se inicia en la investigación y él es un famoso investigador. Ambos envidian esa parte de cada uno.

En cuanto a lo técnico, la dirección resulta impecable por parte de Alejandro Montiel, quien por momentos juega con el fuera de foco para cambiar la atención dentro de la escena; y se suman la cuidada fotografía de Guillermo “Bill” Nieto y la música de Nico Cota, lo que logran que más allá de tratarse de un producto globalizado, se logre algo pensado y profesional.

A Luisana Lopilato se la nota mucho mejor en su personaje al contrario que en Perdida. Ese registro forzado en su actuación y tono ya no se transmite al espectador y luce más sólida. Por parte de Joaquín Furriel, es quien mejor interpreta a su personaje y quien logra transmitir la tristeza y oscuridad de su personaje. Sin dudas su presencia con matices y contradicciones le otorga a esta película la densidad dramática para un film de este estilo.

En líneas generales, La corazonada es una buena película, con interpretaciones acordes y buenas decisiones técnicas. Posiblemente sea algo rebuscada la trama y falle en la resolución de algunos conflictos, pero el suspenso y la tensión se mantienen a lo largo de casi dos horas.