Bienvenidos al mundo de los varones

TÍTULO ORIGINAL: La hermandad
GÉNERO: Documental.
ORIGEN: Argentina.

Los niños de 10 años viajan por primera vez al esperado campamento de su colegio. Durante una semana en la naturaleza, descubrirán el instinto de supervivencia lejos del amparo de sus padres. Entre cuerpos pintados, cortes de pelo y peleas en el barro se pone a prueba la hombría. Al regresar a sus casas, no volverán a ser los mismos. Un retrato de la infancia masculina y el sentido de pertenencia.


Por Gimena Meilinger

El primer largometraje de Martín Falci retrata el paso de la infancia a la adultez de los varones, en una pequeña muestra, como puede ser un campamento estudiantil en Tucumán, de lo que es el sentido de identidad y pertenencia en un sistema de estereotipos retrógrados y machistas.

La hermandad es un documental observacional que muestra a un grupo de jóvenes en el campamento del Gymnasium, un renombrado colegio de Tucumán, exponiendo el ajetreado proceso de construcción de la masculinidad. El título alude a un vínculo de confianza y fraternidad entre personas, por prácticas y experiencias compartidas.

La película comienza con un texto en el que se aclara que la historia está contextualizada en el 2017 durante una edición del campamento Gimnasito, apenas después de la muerte, en una pelea callejera, de Matías “Paver” Albornoz Piccineti, alumno de dicho colegio.

El colegio Gymnasium, hasta hace poco solo para varones, tiene una tradición: elegir, en un campamento, al niño que llevará el traje de zorro, emblema de la escuela. Durante esos días aislados, niños de 10 años son cuidados por tutores apenas mayores y comienza el proceso de creación de identidad varonil a partir de juegos de contacto, palabras, pinturas en la piel, golpes y división de tareas. En todo, siempre está en juego la hombría de los chicos, las experiencias que los marquen para siempre y determinen su “adultez”.

El campamento funciona como una alegoría de la vida misma: la responsabilidad, la bondad, la violencia, la ternura, la capacidad de organización, el deseo de poder y el liderazgo. La pérdida de la inocencia como una experiencia grandilocuente. Más allá del campamento, semanas antes del rodaje de esta película y a pesar de la resistencia de parte de alumnos y egresados, el colegio se hizo mixto, resignificando esta historia.

Exentos de (la usada hasta el hartazgo en este tipo de películas) voz en off, los protagonistas son la propia naturaleza y los alumnos. La fotografía es prolija, tanto como los encuadres inmersivos. Técnicamente correcta y narrativamente intimista, es un testimonio del paso a la adultez y todo lo que ello conlleva. Se trata de una película valiente, desafiante, que vale la pena experimentar, como seguramente lo hizo su realizador, Martín Falci cuando era solo un niño.