Eddie Murphy regresa con todo

Eddie Murphy vuelve con una biopic blaxploitation producida por Netflix. En realidad nunca se fue, sino que se había dedicado a ser el burro de Shrek y a formar parte de algunas producciones cinematográficas que fracasaron en los últimos años. Por ello, estamos ante su triunfal regreso a la comedia, demostrando todo su talento, lo que podría ser una novedad en la próxima temporada de premios.


Por Gimena Meilinger

Dirigida por Craig Brewer (Black Snake Moan, 2006), Mi nombre es Dolemite muestra el incansable camino de Rudy Ray Moore para lograr ser famoso y poder filmar su propia película blaxplotation clase B.

Comienza la historia a principios de los 70, con Moore tratando de convencer a un DJ de un local (Snoop Dogg) para que pase sus canciones. Moore se ve como un gran artista que ya hizo de todo: cantante, cómico, actor, y va por más. La película narra la historia de Rudy Ray Moore (Eddie Murphy), quien no consigue su lugar en el mundo del espectáculo.
Así es como se le ocurre llamar la atención de la clientela del club donde trabaja, llevando anécdotas de vagabundos (modificadas para hacerlas más llamativas), con rimas explícitas sexuales, sobre todo. Lo llamaron “el padrino del rap” porque todo esto lo decía rapeando, lo cual era magnético. Moore decide invertir sus regalías para poder filmar su propia película llamada Dolemite, sin ayuda de estudios ni productoras, que trata sobre un proxeneta y su harén de prostitutas expertas en artes marciales.

Si algo tiene esta biopic es afecto por los personajes y un elenco lleno de talento, como Eddy Murphy acompañado por Keegan-Michael Key, Kodi Smit-McPhee, Mike Epps, Tituss Burgess, Da’Vine Joy Randolph y Wesley Snipes, que lamentablemente no logran entretener toda la duración de la obra, más allá de algunos chistes efectivos.

Dolemite is my Name funciona como un tributo a Rudy Ray Moore y su banda de soñadores, a los que les costó muchísimo llegar a cumplir su anhelo artístico. Con una factura técnica excelsa en cuanto al montaje y la reconstrucción de la década de los 70, el vestuario y la música, aunque el guion no innove en absoluto. La película funciona para que Murphy se luzca como años anteriores, con los dotes interpretativos que siempre lo caracterizaron. Repleta de humor para pasar un buen rato y conocer la historia de Moore.