La cruda verdad

TÍTULO: Monger
TÍTULO ORIGINAL: Monger, turismo sexual en Buenos
DIRECCIÓN: Jeff Zorrilla.
FOTOGRAFÍA: Emiliano Cativa.
MÚSICA: Hernán Hayet.
GÉNERO: Documental.
ORIGEN: Argentina.

Un guía sexual, un ex-cliente que está luchando por la custodia del hijo que tuvo con una prostituta, y un cliente novato que intenta acostarse con el mayor número de mujeres posible nos arrastran por el mundo del turismo sexual en Buenos Aires.


Por Gimena Meilinger

“Monger”: término en inglés que refiere a cualquier individuo al que le gusta generar actos socialmente prohibidos.

Así comienza: Ramiro toma un trago en el centro de Buenos Aires, odia a Estados Unidos (su tierra natal) y a Eva Perón. Lo acompaña José Reyes Sosúa. Los une la prostitución VIP. Uno ofrece, el otro compra.

El documental de Jeff Zorrilla ofrece una postura manipuladora acerca de esta actividad, llevando al espectador a adoptar sí o sí el punto de vista del hombre que busca sexo. El director invitó a los foristas de todo el mundo a participar de la película y, después de muchos rechazos, consiguió a los tres protagonistas del documental.

Es el retrato del turismo sexual en Argentina desde tres personajes clave: Ramiro, un patético guía turístico que facilita estos servicios; Joe, un turista que planea tener sexo con 400 prostitutas del Tercer Mundo antes de cumplir años; y Alan, un británico que en una de esas aventuras tuvo un hijo con una prostituta argentina y ahora está disputando su tenencia con la madre para poder llevárselo a Inglaterra ya que “Argentina es una mierda”.

La incomodidad para hacer reflexionar como premisa. No juzga, solo muestra una realidad con aspectos desconocidos y desgarradores de ese micromundo. Los personajes son tan desagradables que logran incomodar a través del vacío existencial que presentan.

Zorrilla comprende y muestra con total honestidad lo trascendental de la narrativa en el documental, obligado a caminar en terreno desconocido a partir de lo que cuenten sus protagonistas. La edición es excelente, a partir del montaje se puede entender la psiquis de cada uno de los personajes, sus deseos y angustias.

En Monger se ve cómo el hombre trata a la mujer como mercancía para lograr su cometido. En los foros y blogs privados se comparten las experiencias y datos para encontrar “la mejor carne, al menor precio”. Uno de los personajes le explica a otro que “una buena chica es una buena actriz”, que te dice lo guapo que sos y lo bueno en la cama. A través de una visión puramente misógina de la realidad, aclaran que en Buenos Aires se puede encontrar todo lo deseado “Casinos, putas, coca…”.

Según la entrevista que SST le hizo el año pasado a Zorrilla, el director afirma que “la película es un poco como un test de Rorschach, donde cada uno interpreta los personajes y sus acciones a través de sus propias experiencias de vida y puntos de vista sobre el mundo”.

Finalmente, todo reside en que sin clientes no hay prostitución, no trata. Los hombres se muestras como victimarios y víctimas al mismo tiempo: lo primero en cuanto a la violencia hacia la mujer, y lo último por la idea machista con la que crecieron. Dice Zorrilla: “En Estados Unidos conocí a mucha gente con esta mentalidad de que Latinoamérica es un lugar salvaje donde pueden hacer todo lo que quieren. Vienen por un rato, hacen todo lo que no harían en su tierra porque es muy caro y tienen una reputación que cuidar, descargan lo que tengan que descargar y vuelven a ser seres respetables en su país de origen. Por eso existen los foros: ahí se comunican cómo está la economía del país en ese momento, y eligen el país que está pasando un mal momento económico, porque para ellos es más barato y rinde más”.

En fin, una mirada netamente masculina que manifiesta la misoginia en el mundo monger que, en los días que corren es, por lo menos, debatible a los ojos del espectador.