Otra mirada a Malvinas

TÍTULO ORIGINAL: Ni héroe, ni traidor
DIRECCIÓN: Nicolás Savignone.
ELENCO: Juan Grandinetti, Ines Estévez, Rafael Spregelburd.
GUION: Nicolás Savignone.
FOTOGRAFÍA: Federico Lastra.
MÚSICA: Wenchi Lazo.
GÉNERO: Drama.
ORIGEN: Argentina.

Buenos Aires, 1982. Matías (19) acaba de terminar la colimba y sueña con irse a estudiar música a España. Sus problemas se reducen a convencer a su novia que se le una más adelante y lidiar con la oposición de su padre. Pero el tablero cambia completamente cuando se declara la guerra de Malvinas y es convocado junto a sus amigos. Al principio Matías estará de acuerdo con acudir al llamado, pero poco a poco se irá dando cuenta de que no siente propia ni sincera esa guerra –o quizás ninguna otra- por más justa que le parezca su causa. El miedo a morir pero también el horror de matar, un abuelo republicano, un padre que lo boicotea porque lo ama, amigos que se desconocen hasta apuntarse con armas, un disparo en el pie como acto de amistad.


Por Gastón Dufour

Ni héroe ni traidor, de Nicolás Savignone, escrita por el mismo Savignone junto a Francisco Grassi y Pío Longo, es una película cuya constitución general es correcta y pensada así como la describo encaja perfectamente en la época y dentro de los espacios y sucesos que describe y en los cuales se enmarca. Para cualquiera que no haya vivido la década de los 80s, puede parecer como ver el Canal Volver: básicamente una forma diferente de ser, comportarse, unos modismos que suenan, incluso, risueños. Y es que en ese punto donde, considerando que la idea y planteo desde la dirección eran justamente esos, la película acierta en la reconstrucción, y junto con la reconstrucción de época, dan en el clavo con los detalles y la atmósfera que se pretende recrear.

A partir de un muy buen elenco, entre los que se encuentran Juan Grandinetti, Inés Estévez, Rafael Spregelburd, Gastón Cocchiaralle, Fabián Arenillas y Héctor Bidonde, el director trabaja con la mirada que le imprime a su personajes y utiliza muy bien lo que cada uno de los intérpretes puede dar en función de tonos y posibilidades, y logra una recreación ajustada y sincera de los momentos y vínculos de tres generaciones que se encuentran en el dolor y la búsqueda de los sueños.

En cuanto a la visión histórica, del momento y de los personajes, de la desesperación sobre una guerra incomprensible y la comparativa con otras guerras y conflictos motivados por cuestiones diferentes y tal vez más válidas en el pulso de los acontecimientos (pero nunca justificables por todo lo que significa un conflicto armado en términos de pérdidas de vidas humanas) lleva a preguntarse qué ha hecho la humanidad y cómo ha elegido resolver sus conflictos. Un planteo que se une con el primero, con el que sobrevuela y es el interés particular de la película que nos ocupa, y pinta la decisión inentendible (desde la lógica más básica) de declarar una guerra por motivos espurios y una clara intención de manipulación ideológica tendenciosa de la población, de la mano de un poder violento que había arrebatado la libertad y los derechos básicos, sentándose casi literalmente sobre una constitución que, aunque a veces y a los tumbos, debe respetarse y más o menos funciona.

Ni héroe ni traidor es una película de una armado y una construcción particular, que parece, inclusive, filmada en la misma época en que transcurrieron los hechos, y ello le imprime una atmósfera que acerca aún más a los hechos que se narran. 

Reseña Panorama
Muy Buena
70 %
VíaGastón Dufour
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