Homenaje japonés al cine amateur

Un grupo de personas se encuentran en medio de un rodaje de una película de clase B sobre zombis. Lo que no se esperan es que, durante la misma grabación de la película, comenzará un auténtico apocalipsis zombi que comprometerá la continuación del proyecto, pero también la vida del equipo de rodaje.


Por Gonzalo Schiffer

One cut of the dead es una película que todo y toda estudiante de cine o realizador y realizadora audiovisual independientes debe ver, porque se verá de forma manifiesta en la comicidad de las situaciones que se presentan en el caos de un rodaje de una trama clase B (o clase Z si existiera) de zombies de una producción con un presupuesto acotado y con un nivel técnico de amateurismo enorme. Atención que habrá spoilers.

Esta realización japonesa se presenta en el inicio como un falso documental, donde un camarógrafo registra el rodaje de una película independiente de zombies, donde coexisten falencias de producción importantísimas, un pobre maquillaje, pésimas actuaciones y diálogos, sugerencias con la cámara para omitir la falta de efectos visuales, y una colorimetría espantosa que remite a un acabado de postproducción olvidable.

A medida que avanza la acción nos preguntamos qué estamos viendo, generando una intriga por si realmente es esa la película en cuestión, pero el ingenio narrativo y cómico que se resguarda One cut of the dead es magistral; el inicio y casi primera mitad forma parte de un proyecto que le fue encargado a un director independiente y amateur de clase B; lo que vemos a continuación de la edición final del falso documental, es el camino al real rodaje de la película, la propuesta de productores bastantes extravagantes, los ensayos, los estereotipos, la típica actriz para ser la víctima y protagonista, el actor soberbio con caprichos, los extras y bolos con sus idas y vueltas, el fanatismo de la hija del director por querer dirigir e imitar al padre, los conflictos que surgen por falta de planificación e inexperiencia, las dudas del director y la falta de liderazgo para dirigir y podríamos seguir mencionando elementos y conceptos que en su conjunto provocan situaciones humorísticas y una aventura que sabemos de antemano que desembocará en un rodaje desastroso en donde se perderá el rumbo, omitiendo el guión para darle lugar a la improvisación y entregarnos ese primer corte del documental falso que vemos en los primeros treinta minutos.

La película termina siendo un simpático homenaje y parodia a producciones de bajísimo costo y a realizadores inexpertos con mucha pasión, con ese típico humor japonés que tanto consumimos en animes y mangas. Es clave para este funcionamiento que el universo propuesto no se toma nunca en serio, se auto parodia constantemente y encuentra su propio tono y estilo para que los espectadores vivencien un contenido diferente.

Joyita épica imposible obviar de la película, una mini pirámide humana a la que deben recurrir para lograr una toma área, a raíz de un inesperado accidente de la grúa.