El enigma de un legado contaminado

TÍTULO ORIGINAL: Relic
DIRECCIÓN: Natalie Erika James
GUION: Natalie Erika James, Christian White
MÚSICA: Brian Reitzell
FOTOGRAFÍA: Charlie Sarroff
ELENCO: Emily Mortimer, Bella Heathcote, Robyn Nevin, Steve Rodgers, Chris Bunton, Jeremy Stanford, Catherine Glavicic, Christina O’Neill, John Browning, Robin Northover

Una hija, una madre y una abuela son acosadas por un tipo de demencia que está consumiendo a la familia.


Por Federico Furzan

Suele ocurrir en el cine moderno, y muchísimo en el de horror, que las películas ganan un status de “culto” esperado, y que realmente se merecen. Fuera de poder calificar estas películas como experiencias efectivas, la realidad es que para quienes estamos curados en el género, son expresiones que no podemos comparar con el cine de todos los días. Es imposible. Y con Relic ocurre algo particular: es una película que cumple con la fórmula desde el principio, lo cual aceptamos por la necesidad de obtener algo distinto. Y lo que obtenemos ni siquiera es eso. Relic es una extraña reflexión sobre algo tan real como el ciclo natural de la vida. En este momento, cuando la película revela su secreto final, Relic juega con su status final, una especie de admiración que todavía no llega. Pero en años será considerada como una válida y original entrega de horror que perfila algo tangible como una enfermedad mental que no podemos entender.

Espero que llegue ese día y Relic se revalorice fuera de su ubicación cómoda en el terreno del jump scare y las casas tenebrosas. No les voy a contar qué ocurre en la película, pero es mucho más que lo que ven a simple vista. En un inicio misterioso vemos cómo madre e hija (con una relación prácticamente rota) llegan a casa de quien sería la madre y abuela. Ha sido reportada como desaparecida por un vecino. En la casa los alimentos están podridos y todo aparenta un abandono premeditado. Esta casa esconde secretos y son revelados de forma parcial por pesadillas que la madre de la joven tiene. En un despertar de una de ellas, está su madre en la cocina, como si nunca hubiera desaparecido.

Y acá arranca una travesía por encontrar los secretos detrás de las apariencias. Algo de historia hay en este hogar y poco se revela. Parece irrelevante hasta que el peso del pasado empieza a aparecer en las paredes de la casa, en el comportamiento de la abuela que sufre de demencia, y en un desgarrador encuentro entre tres generaciones con poco en común, pero con un miedo poderoso a los rasgos familiares.

Relic existe para su escena final. Me parece que este tipo de películas son tramposas y engañan al espectador que recibe el giro que determina todo el ensayo al que ha sido sometido. Pero definitivamente en esos pocos minutos hay un valor, otra historia que se esconde en el mensaje que esa casa siempre nos quiso dar. En una triste y metafórica situación, el deterioro como fin indefinido obliga al espectador a imaginar todo lo que puede pasar en los últimos minutos de la vida de cualquiera. Relic maneja este sublime momento con la sensibilidad que pocas películas de horror contienen.

Creo que es una película mal entendida para la mayoría. Definitivamente no es solo un fantástico retrato de las emociones reencontradas. Es también un libro de recuerdos que ha sido carcomido por el tiempo, la humedad alojada en el paso del tiempo, y los daños irreversibles sobre la memoria. Insisto, creo que hay un rasgo de “culto” acá que no se va a despertar todavía. Quizás cuando su final se digiera por completo y la discusión se genere, Relic tendrá la presencia que merece.

Federico Furzan es miembro de la Online Film Critics Society y crítico aprobado por Rotten Tomatoes. Pueden encontrar esta y otras notas en cinelipsis.com

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