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La película que (sí) sabíamos que necesitábamos

Shadow in the Cloud, la nueva aventura protagonizada por Chloë Grace Moretz (Hugo, Kick Ass) es un espectacular entretenimiento que resucita ejecuciones extintas y nos regala a una protagonista inolvidable.


Por Ignacio Rapari

Un poco de contexto
Había una vez, durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de mujeres que formaron parte del Servicio Aéreo Femenino (WASP), un escuadrón para-militar bastante ignorado en los greatest hits de la historia. En resumidas cuentas, esta inexplorada unidad en materia cinematográfica se ocupaba de liberar a los pilotos varones de tareas de transporte para que puedan abocarse pura y exclusivamente a las tareas de combate. Claro está que, “liberar” a estos pilotos consistía, entre otras cosas, en volar a través del Océano Pacífico en aviones civiles. Sencillo, ¿no? Entre algunas curiosidades no tan curiosas, es sabido que la paga de las WASP era menor en relación a la de los pilotos varones, contaban con una atención médica mínima y carecían de seguros de vida.


Por otra parte, durante el mismo conflicto bélico adquirieron protagonismo unas molestas y, aparentemente, simpáticas criaturas ya conocidas previamente por la Real Fuerza Aérea británica (RAF): los gremlins. De hecho el autor de aquel famoso libro infantil titulado idénticamente, Roald Dahl, fue piloto en la RAF. Para el folclore británico, los gremlins eran responsables de todos los fallos mecánicos en los aviones ya que por naturaleza estos inquietos seres se dedicaban a destruir sin ningún tipo de limitación todo lo que encontraban. A su vez, se los pudo presenciar arruinando aviones en dos famosos episodios de Merrie Melodies dirigidos por Bob Clampett: “Falling Hare” (1943) y “Russian Rhapsody” (1944), donde el mismísimo Adolf Hitler es víctima de las insufribles criaturas mientras intenta él mismo bombardear Moscú.



Maude Garrett: la estrella que volvió del cielo
Shadow in the Cloud
fusiona con suma frescura y libertad creativa estos curiosos episodios para ofrecer un poderoso relato que entretiene e interpela, aún a pesar de los desopilantes absurdos visuales finales que, únicamente, pueden espantar a los tediosos defensores de la verosimilitud.
La historia está ambientada en plena Segunda Guerra Mundial y tiene como protagonista a Maude Garrett (la espléndida Chloë Grace Moretz), una oficial de vuelo comisionada de último momento en una misteriosa misión en la que se verá obligada a proteger una caja de contenido estrictamente confidencial. Entre diversos imprevistos, deberá lidiar desde su ubicación (una claustrofóbica torreta esférica) con una tripulación masculina extremadamente machista, una emboscada aérea latente y, fundamentalmente, una misteriosa criatura que merodea entre las nubes.

Durante la primera parte de la película se efectúa la enorme composición del personaje de Moretz, quien debe lidiar con insultos y prejuicios sumamente identificables al día de hoy. En este punto, brilla la decisión de la directora Roseanne Ling por desarrollar el padecimiento emocional de la protagonista desde una locación asfixiante, donde todas las amenazas internas ocurren fuera de campo. Es así que el acompañamiento a la Oficial Garrett no solo se sostiene desde la permanente intensidad de los planos cerrados, sino también desde la necesidad de que sea el espectador quien represente mentalmente lo que acontece en la parte superior del avión, donde los diálogos y las decisiones pueden resultar casi tan peligrosas como los inminentes peligros externos.

Por otro lado, los elementos fantásticos gozan de idénticos aciertos mientras son insertos en la etapa más contenida de la historia, donde lo explícito es presentado progresivamente y aprovecha la vastedad de la noche para fortalecer su impacto. Y en esos momentos donde la remisión a “Pesadilla a 20000 pies” (el icónico episodio de Dimensión desconocida, donde un pasajero luchaba desesperadamente para que le crean sobre un extraño ser que estaba destruyendo el ala del avión –de allí el famoso segmento de “La casita del horror IV” donde Bart Simpson enfrentaba una amenaza similar en el autobús escolar-) es evidente, comienzan a consolidarse los indicios preexistentes respecto al personaje de Moretz: estamos ante una mujer indestructible, tanto en términos de acción como dramáticos.

Finalmente, la segunda mitad de la película se mete de lleno en lo que sus afiches o avances vaticinan: la más festiva y ridícula acción. Aquella que consiste en insultar sin ningún tipo de remordimiento a cualquier ley de la física, aunque, a diferencia de cualquier idiotez símil a lo recientemente visto en el último trailer de Rápidos y furiosos, aquí ocurre dentro de una eficaz y clásica historia de aventuras. Y, obviamente, con un personaje que ya merece ese vuelo pochoclero.

Indudablemente Shadow in the Cloud es una obra repleta de riesgo si se piensa en factores comerciales o, simplemente, en la realización de un cine de aventuras y horror prácticamente extinto y en tensión con las poderosas franquicias. Pero también es una obra donde el riesgo está depositado en el respeto. Porque la oficial de vuelo Maude Garrett no solo es un homenaje a las subestimadas WASP (a quienes también van a conocer gracias a un excelente material de archivo en los créditos) o una sólida representación del empoderamiento femenino: Maude Garrett representa, por sobre todas las cosas, el respeto absoluto de una realizadora hacia su protagonista; y no existen gremlins, machistas o acérrimos defensores de lo verosímil que puedan contra eso.

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