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El soberbio e inesperado nacer de un posible psicópata en tiempos actuales

Premiada en el Festival de Tribeca, el film dirigido por Jan Komasa gira en torno a un joven, Tomasz Giemza (Maciej Musialowski), conocido por todos como Tomek. El protagonista es capaz de “destruir” a quién se le cruce en el camino mediante su gran manejo de las redes sociales.


Por Federico Furzan

Creo que hoy todos estamos demasiado expuestos. No creo que sea un problema para la mayoría. Y si no tienes algo que esconder, no debería ser un problema que todos los que te rodean, conocidos o no, tengan la capacidad de filmarte. Esta parte de nuestra evolución parece ser algo inevitable.

Pero, ¿Te imaginás lo que alguien puede hacer con eso si realmente quiere hacerte daño? No somos vulnerables hasta que alguien quiere lastimarnos. En ese orden de ideas se ubica la chispa que desprende el desastre en The Hater, una película de carga psicológica tensa y excepcional, que habla mucho sobre nosotros, aunque no queramos admitirlo.

No naveguemos más de lo necesario. Tomasz es un joven con una obsesión marcada con una familia de alta alcurnia, con quienes tiene una relación que ha durado años. Ellos vieron crecer al joven y están pagando su universidad. Tomasz quiere ser parte de ellos, pero es expulsado de la universidad. En vez de admitir el error esconde lo que ocurrió, y no revela nada a quienes empieza a acechar, buscando información sobre cómo poder ser parte de ese círculo al que tanto admira. Al mismo tiempo empieza a buscar trabajo en una agencia que se encarga de “difamar” por dinero. Tomasz se convierte en una especie de mercenario, que crea información falsa sobre lo que necesites. Así se mezcla en una campaña política relacionada a esa familia que tanto adora. Pero el joven no conoce los límites y se mete en un terreno peligroso de falsas noticias, trollingy tendencias políticas extremistas.

Ya este es uno de mis films favoritos del año. The Hater es una producción polaca de alto calibre. Es un guion dramático con un peso justo y preciso sobre el peligro de vivir en una era de exposición mediática absurda. Y aunque mi mensaje haya iniciado con una especie de llamado a la reflexión, no podemos descartar el elemento principal de The Hater. Y ese es Tomasz. Un joven cuya motivación es clara al principio y luego parece inundarse de algo más natural. El odio a todo aquello que lo desprecia. Tomasz es un reflejo de nosotros en un momento de pérdida de límites, de insanidad y de absoluta psicopatía. Su formación como villano es metódica. Es un personaje cuya inteligencia no es altísima, pero sí se desvía por caminos que no estamos dispuestos a explorar por nuestro propio bienestar y el de que aquellos con quienes convivimos.

Aunque The Hater no haga referencia directa a lo que ocurrió en Polonia con esa figura política que sufrió un ataque durante un concierto, es imposible dejar de notar las líneas que asocian un recurso realista en medio del thriller. El tratamiento no es banal, y no hay una explotación de la relación para que el espectador sienta que esto es basado en una historia real. Pero The Hater tampoco lo necesita. Es una extraordinaria visita a la maldad como elección de vida. Este es el joven que todo lo va a intentar para poder conseguir lo que quiere. Y esa escena final lo demuestra.

Cuando la película descansa, la sangre se sigue helando. Nos parece imposible que alguien pueda ser tan siniestro. Tomasz lo es. Y él podría ser cualquiera de esas personas que nos rodea. Disponible en Netflix. Por favor no esperen más.

Federico Furzan es miembro de la Online Film Critics Society y crítico aprobado por Rotten Tomatoes. Pueden encontrar esta y otras notas en cinelipsis.com

Reseña Panorama
Excelente
100 %
VíaFederico Furzan
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