Soy un bicho diferente

TÍTULO ORIGINAL: Yo, adolescente
DIRECCIÓN: Lucas Santa Ana
ELENCO: Renato Quattordio, Malena Narvay y Thomas Lepera
PAÍS: Argentina

Tras el suicidio de su mejor amigo y la tragedia del incendio de un local bailable llamado Cromañón, entre recitales, fiestas ilegales en un galpón abandonado y la escuela secundaria, pasa un año en la vida atormentada de Zabo que va descargando todo lo que siente en su blog, “Yo, Adolescente”.


Por Victoria Ferri

Yo, adolecente cuenta la historia de Zabo (Renato Quattordio), un joven de 16 años que decide documentar en un blog las memorias de sus 16. La historia transcurre durante el año 2005 luego de la tragedia de Cromañón y el suicidio de su amigo Pol. En sus memorias, Zabo comienza a plasmar sus aventuras y desventuras, dentro de su grupo de amigos, sus amores y desamores, su relación con los adultos y su manera particular de ver el mundo.

La película refleja cómo era ser adolescente allá en el 2005, cuando recién comienzan las primeras redes sociales y la mayoría de los adolescentes no podían ir a bailar o ir a los recitales de sus bandas favoritas, justamente por ser menor de edad. Lo que los llevaba a armar fiestas clandestinas en distintos lugares. Otro de los puntos fuertes es la amistad: Yo, adolecente hace mucho hincapié en la amistad durante esos años, donde nuestros amigos se convierten en nuestra familia. La película tiene un mensaje clave y es que alguien en alguna parte tiene que estar pasando por lo mismo.

El guion es una buena adaptación de la novela y si bien faltaron algunos detalles que se encuentran en el libro, la idea principal está bien representada.

De las actuaciones se pueden destacar principalmente las de Renato Quattardio y Jerónimo Bosio quienes con sus representaciones, logran generar en el espectador una gran empatía, uno realmente siente cariño hacia estos personajes, logrando trasmitir el dolor, la felicidad y los distintos sentimientos que van viviendo.

El film es una historia coming of age. Comparable a Las ventajas de ser invisible, Lucas Santa Ana (quien anteriormente dirigió El puto inolvidable) captó perfectamente la esencia del relato y logró plasmarlo de una gran manera en cuanto al lenguaje cinematográfico.

Para ir concluyendo, Yo, adolecente es una gran película, esperemos que con el tiempo se convierta en un clásico que pueda ser visto por varias generaciones más, ya que su mensaje sigue estando presente en la actualidad y es de alguna manera atemporal a todo adolescente.

Invitame un café en cafecito.app