Entrevista al director por el estreno de One Shot

Marita es una mujer transexual de 60 años que vive en un pequeño pueblo de
Entre Ríos en el interior de Argentina. Para poder adoptar su verdadera identidad de género, años atrás completó su transición a Marita.
Pero no fue solo ella la que experimentó estos cambios drásticos en su vida. Su exmujer, Mercedes, de quien aún sigue profundamente enamorada, se vio atravesada por su transexualidad, al igual que el resto de su familia, hecho que las llevo a separarse.

Sergio Mazza es el director de One Shot, y pudimos conversar con él sobre el estreno de su nueva película y futuros proyectos.


Por Emiliano Silva

¿Cómo vino a vos la idea de retratar la vida de Marita y entrelazarla con la de Chang?

Sergio Mazza: Bueno… es muy complejo. La idea inicial era una historia coral de diferentes personajes excluidos. La idea se reconfigura cuando en vez de contratar a un hombre que se vista de mujer, contratamos una mujer trans. Nosotros en el guion teníamos un personaje a donde un chino iba a llevarle comida y que no conocíamos mucho de su historia. Cuando en vez de contratar a un actor que se vista de mujer contratamos a una actriz trans la verdad que nos reconfiguró toda la película porque en cada una de las etapas que íbamos atravesando era muy impredecible todas las devoluciones que iban sucediendo.
Y la verdad que la película creció mucho, la idea era una idea de soledades y empatías iniciales ver cómo desde lo individual y el lugar independiente de cada uno podían empatizar dos solos, de eso trataba la película. Y bueno, la película explotó y nos sorprendió a todos.

 

Me incluyo en que siempre me pareció muy interesante la vida de los miles de chinos que vienen a la Argentina por trabajo ¿Crees vos que lo qué le pasa a Chang ocurre en un gran número de estos inmigrante, esa búsqueda de la vocación real?

SM: Los chinos que están en la película son del supermercado que compro yo todo el tiempo y también trabajé mucho con la comunidad china. El 98% de los chinos vienen de un solo pueblo llamado Fukien y todos vienen con el mandato laboral, pueden elegir, de hecho tuve la posibilidad con Graba (2011) de dirigirla en francés y entendía y podía interactuar, aquí yo no podía interactuar porque yo los grababa y de repente yo decía “corte” y después yo veía que estaban charlando súper interesados y entonces yo prendía la cámara para seguirlos grabando. La escena donde están ellos dos en la mesa hablando es una escena que yo robé, los dejé charlar. Cuando pido la traducción del chino al español cuentan su realidad, cuentan de que no pueden volver que no tienen opción, de que no pueden elegir, ella por ahí dice que le gustaba dibujar, y cuando vi toda esa escena ya traducida se me puso la piel de gallina.

 

¿Cómo fue la etapa de rodaje, la relación entre los actores y Belén Blanco que vuelve a trabajar en uno de tus proyectos?

SM: Belén es una amiga que yo cada día la quiero más, yo la adoro y el protagonista de Vergara lo eligió Belén. Le dije no se me ocurre quién para este personaje, yo le mandé el guion y ella me lo eligió. Es una persona con la que tengo mucha confianza. Después la relación de Chang con María Laura fue excelente, fue realmente excelente.

 

Tu reciente filmografía se ve marcada por retratar historias de personas que atraviesan una situación difícil contra la adversidad de la vida ¿Qué pensás de esos momentos que a veces algunas personas les toca pasar?

SM: Bueno esas son cosas que aprendo de la crítica, yo no me daba cuenta que por ahí repetía de esa manera pero sí es cierto es algo que me llega. La historia de El Gurí (2015), es una historia autorreferencial de cómo murió mi padre y a mí me lo dijeron, mucho el dolor del armado de la familia y los vínculos parece que es algo que está muy presente en mí. Yo no me había dado cuenta eh, pero lo vienen diciendo mucho en las últimas críticas y digo “la pucha tienen razón”.

 

Con respecto a la comunidad LGBTI ¿Crees que hay un horizonte positivo para que la sociedad pueda ir de a poco aceptando más todo este sector?

SM: Yo creo que sí y creo que los que tenemos que recoger el guante somos los artistas, creo que el lenguaje tiene que empezar a mover. El lenguaje artístico también es patriarcal y eso lo tenemos que configurar. Vergara por ejemplo tiene una escena donde él dice que quiere ser padre pero la novia le dice que ella yo no quiere ser madre. Y la actriz me decía todo el tiempo ¿Cómo hago para no quedar como una hija de p…? cuando es lo más normal del mundo ósea si fuera la escena de un hombre no pasa nada es más hasta lo dice con cierta gracia “esta me quiere enganchar para hacerle un pibe”, en una mujer, fijate qué carga tiene. Hay que empezar a analizar los que escribimos el rol del hombre, el rol de la mujer, las diferencias de género; empezar a trabajar nosotros desde el lenguaje artístico me parece que va a sumar un montón a que también cambie la sociedad. No nos olvidemos que históricamente el arte también siempre tiene que estar un paso adelante y no sé si hoy estamos tan adelante como diríamos.

 

¿Cuáles son tus planes a futuro después de One Shot?

SM: Tengo un montón de planes a futuro pero no se cuál se va a dar. Como yo digo siempre las películas me salen todas mezcladas. El Amarillo (2006) iba a ser mi segunda película, fue la primera; Gallero (2009) que iba a ser la primera, fue la segunda después Graba (2011), una película escrita hace mil años la terminé filmando cuarta pero en el medio hice Natal (2010), no sé cómo se van dando las cosas. Estoy con un par de guiones dando vuelta y vamos a ver los productores para cuando consiguen la plata para cada una.