15 de abril de 2024

Los encantos y excesos del Rock and Roll

Protagonizada por Riley Keough y Sam Claflin, la miniserie sigue el ascenso de la banda de rock de Daisy Jones and The Six en la escena musical de Los Ángeles de los años 70.


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Por Nela Machado

Teniendo en cuenta que apenas estamos en marzo, tal vez parezca apresurado decirlo, pero Daisy Jones and the Six, con todo los encantos y excesos del rock and roll de los setenta, es una de las series del año. Todos quieren a Daisy Jones, como se le conoce en español, es una adaptación del libro homónimo de Taylor Jenkins Reid (una de las autoras más famosas del momento), el cual sigue el ascenso y descenso de la banda musical que le da título al texto. Y allí empieza el encanto de la serie: desde la pluma de la autora.

Taylor Jenkins Reid se las arregló para crear una narrativa alrededor de una banda ficticia pero desde un ángulo muy real. Inspirada vagamente por las presentaciones de Fleetwood Mac que solía ver en televisión cuando era niña, la autora decidió escribir los sucesos más relevantes de Daisy Jones and the Six, a través de fragmentos de diversas entrevistas realizadas a los miembros de la banda, cuarenta años después del momento de la separación.

Y la serie captura eso perfectamente. Se valen de una narrativa estilo documental donde los seis miembros de la banda y otras personas cercanas a ellos están listos para contar la verdad acerca de lo que sucedió previo a su separación. Y lo que vemos a partir de allí es una locura… En el mejor sentido.

Tal como nos advierten al comienzo de la serie, «la música de Daisy Jones and the Six los hizo famosos, pero su rompimiento los hizo leyendas». Y esa frase encierra muy bien el tono de la serie. Los primeros episodios son una introducción a cada personaje y poco a poco vemos como sus caminos de van entrelazando. Por un lado, tenemos a Billy, Graham, Eddie y Warren, un puñado de jóvenes de Pittsburg con ganas de conquistar al mundo con su música; luego tenemos a Karen Sirko, una teclista británica que vive por la música; Camila, fotógrafa y el interés romántico de Billy; y por último, la enigmática y desenfrenada Daisy Jones. Todas estas personas buscan un mismo objetivo, así que Teddy Price, un famoso productor musical, es el encargado de unirlos para crear a «la mejor banda del mundo», pero ¿a qué precio?

La serie es una montaña rusa de emociones, al igual que sus personajes. La calma solo dura los primeros episodios, ya que a medida que los vemos interactuando somos testigos de como el caos a su alrededor va creciendo, especialmente Billy y Daisy, los compositores y vocalistas de la banda, dos personas que se parecen demasisdo, tanto que se repelen y aún así se complementan. Para bien y para mal. A lo largo de los diez episodios vemos a todos estos personajes disfrutar de sus logros, lidiar con sus errores, caer y levantarse, pero sobre todo, componer canciones memorables.

Daisy Jones and the Six recrea la industria musical de los setenta, lo bueno y lo malo, los encantos y los excesos. Y lo mejor de todo es que cada personaje tiene algo que contar, incluso los secundarios.


Sin embargo, el mérito no es sólo de los guionistas o de Taylor Jenkins Reid: cada aspecto de la producción es sobresaliente. Desde el maquillaje y vestuario, cuyos responsables le dan una identidad distintiva a cada personaje mientras evocan la década en la que está ambientada y sacan provecho de lo mejor de aquellos años, hasta el diseño de producción y la fotografía que se las arreglan para dar vida a los escenarios más impresionantes a lo largo de toda la serie.

Pero, por supuesto, si hablamos de la serie, hablamos de su música y la estrategia publicitaria detrás. Y es que Daisy Jones and the Six llegó acompañada de un álbum titulado «Aurora», el mismo que se menciona en la serie (y el libro) y con el que la banda alcanzó la fama. Se trata de una recopilación de once temas compuestos y producidos, entre otros, por Marcus Munford y Tony Berg e interpretados por los actores de la serie. Consiguieron el récord de ser el primer grupo ficticio en alcanzar el puesto número uno en Billboards, mientras que «Regret Me», el primer tema que se dio a conocer, alcanza casi seis millones de reproducciones solo en Spotify. Este éxito se debe también a la calidad de las canciones y el compromiso de sus intérpretes. Y es que la serie no sería lo mismo sin sus actores.


Sam Claflin (Billy), Riley Keough (Daisy), Suki Waterhouse (Karen), Will Harrison (Graham), Josh Whitehouse (Eddie) y Sebastian Chacón (Warren) tuvieron que tomar clases de canto y aprender a tocar sus respectivos instrumentos para traer a la vida a estos personajes. El compromiso es palpable y como alguien que leyó el libro puedo decir que no puedo imaginar a nadie más interpretándolos. Claflin y Keough, sin embargo, son unas auténticas luminarias, su química es simplemente brutal. Pero cada actor se ha dejado la piel para interpretar a sus personajes.

Todo estos elementos funcionan a la perfección gracias a la dirección de quienes supieron capturar el espíritu del libro para crear una historia fascinante, emocionante, y devastadora, perfecta para todos los públicos, especialmente para aquellos que disfrutan de una buena dosis de rock and roll, quiero decir ¿quién no?

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