15 de abril de 2024

La película de superhéroes de Sam Raimi

Cuando su rostro queda desfigurado por un terrible atentado, el científico Peyton Westlake usa su último invento para adquirir nuevas facciones durante cien minutos. Con esta táctica, Peyton podrá vengarse de aquellos que arruinaron su vida.


Por Tiago Di Pasquale

Se cumplen 32 años desde el estreno de Darkman (en algunos países hispanohablantes conocida también con el subtítulo El hombre sin rostro o El rostro de la venganza), dirigida por el maestro del terror Sam Raimi y protagonizada, principalmente, por Liam Neeson, Frances McDormand y Larry Drake.

En esta historia conocemos al doctor Peyton Westlake (Neeson), quien trabaja en una piel sintética y vive feliz con su novia Julie Hastings (McDormand); la vida de Peyton da un giro oscuro cuando una banda criminal, liderada por Robert G. Durant (Drake), asalta y destruye su casa en una explosión, quemando, además, la piel de Westlake. Dado por muerto y siendo hospitalizado como un John Doe, Peyton pasa por un tratamiento que impide que sienta el dolor de sus heridas, pero que a cambio se amplifican emociones como la ira; Westlake despierta y escapa del hospital, alterado por su nueva condición, motivado por la venganza y con los conocimientos y recursos para disfrazarse de cualquiera, dando inicio la cacería de la de banda de Durant, a la vez que trata de perfeccionar la fórmula de su piel sintética, en un intento de reunirse con su amada.

Esa sería, detalles más detalles menos, la sinopsis de Darkman, una historia de venganza, una tragedia romántica, mezclando toques de acción, terror y cierta dosis cómica.Como bien dijo James Rolfe en su reseña del AVGN sobre el videojuego basado en la película, es el eslabón perdido de la transición de Sam Raimi de Evil Dead a Spider-Man, otras grandes pelis del director como The Quick and The Dead (1995) y A Simple Plan (1998) (pero justo hoy no toca hablar de esas).

Tras no poder conseguir los derechos ni de Batman ni de La Sombra, el realizador decidió crear un personaje original tomando como base estos héroes pulp y de la Era Dorada de los cómics, más los Monstruos Clásicos de Universal, tales como El Fantasma de la ópera (al tener un romántico desfigurado y atormentado); Frankenstein (el doctor) particularmente en el diseño de la guarida de Darkman; y se podría decir que El Hombre Invisible fue clave en darle el Look al protagonista, con ese sombrero y gabardina tapando un cuerpo casi completamente vendado. Incluso iría más allá, citando películas de Vincent Price como La casa de cera (House of Wax, 1953) y El abominable doctor Phibes (1971), ambas contando con el susodicho Price interpretando a un personaje desfigurado en busca de venganza, solo que en contextos distintos (luego abriríamos el debate sobre si Darkman se copió de Robocop, pero mejor no entrar ahí, aunque sí tienen cosas parecidas).

Como ya mencionamos, Darkman es una extraña pero intrigante mezcla de géneros y estilos, y el mejor representante de esto es el soundtrack de Danny Elfman, sombrío, trágico, audaz y heroico, a veces a la vez y a veces cada uno en momentos puntuales. Elfman nunca decepciona al entregar una banda sonora memorable y acorde a los personajes. La película tiene los condimentos de un gran clásico, una primicia familiar pero con su toque propio, un gran elenco con estrellas como Neeson o McDormand a punto de explotar y la memorable música. Si bien fue un éxito en taquilla y críticas, dando pie a dos secuelas directo a DVD, protagonizadas ahora por Arnold Vosloo con spoiler: terminan la película con Darkman llevando a Bruce Campbell como máscara (¿cómo no se les prendió el foco?); y más recientemente, tras el estreno de Doctor Strange in the Multiverse of Madness y el renacimiento de Sam Raimi (o como se dice en la jerga, Raimicimiento), Universal empezó a discutir traer de vuelta al Hombre sin Rostro. Aun así, no se puede evitar sentir que esta película se va olvidando. Por eso los invitamos a descubrir o redescubrir Darkman, aunque no deja de ser irónico el “anonimato” del film, después de todo, Él es todos y nadie, está en todas partes y ninguna. Es Darkman.

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