27 de febrero de 2024

Una pareja que vuela por distintas rutas

Sin la capacidad de lograr tener un hijo con Valeria, Javier descubre que una compañera de trabajo está embarazada producto de una pérfida noche. Con la crisis de pareja, el hombre deberá reencontrarse en el punto crucial de su adultez.


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Por Ignacio Pedraza

En posición que ayuda a la gestación, Valeria (Julieta Zylberberg) le avisa a Javier (Alfonso Tort) que le gusta cómo la mira; con calma, como si no hubiera apuro. Los tiempos biológicos, en cambio, parecen lo opuesto: tras intentarlo durante más de cinco años, el matrimonio parece no lograr el cometido de tener un hijo y los intentos se vuelven cada vez más dolorosos, tanto físico como mentalmente.

Sin embargo, al editor literario le llega la noticia que una compañera de trabajo (Romina Paula) quedó embarazada tras un affaire en Mendoza. ¿Javier podrá hacerse cargo de su descendiente? ¿Mantendrá una doble familia? ¿Cómo recibirá la noticia su pareja? Dichas respuestas se irán descubriendo en Un pájaro azul (2023), la nueva película de Ariel Rotter que llegó a las salas.

Dividida en tres capítulos que recitan en parte al verso católico –solo que la madre se hace presente en lugar del espíritu santo-, el drama rodea la situación crucial del protagonista ante la disruptiva noticia que contrasta con la situación de la pareja, como dos polos opuestos que tiene que afrontar el personaje de Tort pero que a la vez, inevitablemente, conviven en su haber.

La fragmentación de la trama permite vislumbrar, principalmente en las primeras dos partes, el foco dentro del mar de dudas que acongoja al protagonista. Desde los intentos de arreglar la situación ante el arribo inesperado del embarazo con Valeria, hasta su retorno más firme con su padre (Norman Briski), quien quizá se lleva los laureles al rol más interesante del reparto. La parte culmine, quien uno podía intuir que tendría lugar el personaje de Zylberberg –gran trabajo de la actriz que finiquita un año versátil de manera notable-, apunta a otro lado que se refuerza en el diálogo entre Javier y la incógnita Palau (Susana Pampín) con una figura que circunvala la escena sin aparecer.


Cabe destacar que el proyecto –con los escritos del propio Rotter– no necesariamente responde a la historia de una pareja en crisis ya que, si bien la temática se presenta, apunta principalmente en las vivencias del hombre y su camino turbulento en una etapa específica pero que se relaciona con su pasado. El actor uruguayo lo demuestra haciéndose cargo de la narrativa a diferencia del resto del reparto que acompaña sólidamente pero a su compás, en situaciones donde retrata al protagonista al borde del colapso.

A la historia intimista la acompaña la musicalización de Alejandro Pinnejas –destacada en la interacción protagónica- que cumple con la fotografía de Guillermo Nieto, desprendiéndose de cualquier grandilocuencia y de la mano del género propuesto; funcionando correctamente con el contexto intelectual de clase media –del que tanto nombró Lucrecia Martel el último tiempo- en el que se mueven los personajes y con el color del título puntillosamente colocado.

Un pájaro azul, coproducción argenta-uruguaya, no deja de ser una propuesta interesante para aquellos gustosos de los ambientes densos en su narrativa, fortalecida por interpretaciones acertadísimas y que se posicionan como un relato más sobre cuestiones propias –dependiendo los círculos- del ser humano.


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