18 de abril de 2024

Florence Pugh lidera adentro y afuera

En 1862, la enfermera Wright (Florence Pugh) viaja a tierras irlandesas por el incógnito caso de una joven que lleva cuatro meses sin comer, pero aún así se encuentra en buenas condiciones de salud. ¿Mito o realidad? El experimento en el que se basa la historia.


Por Ignacio Pedraza

Set de filmación. Travelling que se ambienta rápidamente a mediados del siglo XIX junto a una voz en off que nos anticipa que lo que estamos por ver es una historia y, que debemos adentrarnos en los códigos de la misma, resaltando la importancia que tienen la construcción de los relatos. Tanto en el comienzo como en el final, El prodigio (The Wonder, 2022) logra saber ubicarnos y despistarnos en el plano del cuento.

Ya internados en la ficción, tras la Gran Hambruna y los recelos entre irlandeses e ingleses, la enfermera Lib Wright (Florence Pugh) llega a Irlanda en 1862 para conocer e investigar el ignoto suceso que llama la atención de todo el pueblo: la joven Anne O´Donnell (Kíla Lord Cassidy) lleva cuatro meses sin comer y sobrevive sin problemas. Junto a la monja (Josie Walker) y el periodista William (Tom Burke) se enmarcarán siguiendo el día a día de la niña de once años para explicar las causas del acontecimiento entre los debates que cuestionan dicha posibilidad que alternan entre la razón y la creencia.

¿Puede sobrevivir sin comer durante cuatro meses? ¿Hay algún truco o potencial peligro mortal? Un comité –claramente compuesto por hombres y abanderados por Dr. McBrearty (Toby Jones)- decide que desde diferentes saberes se encarguen de seguir a Anne, quien se encuentra siempre en su dormitorio rezando y siendo saludada por su familia. Desde su rama de la medicina, la protagonista se pondrá puntillosa para entender este fenómeno y, principalmente, desenmascararlo.


No es novedad en la filmografía de Sebastián Lelio basarse en mujeres fuertes con tramas enfocadas afrontando problemáticas en contextos dispares. En este caso, junto a los guionistas Emma Donoghue y Alice Birch, un tema clave es el escollo del personaje de Pugh, y aunque a través de pequeños indicios conocemos más sobre la historia de vida de la enfermera, el extraño caso de O´Donnell abarca el relato y sigue los enredos pueblerinos sobre el mismo.

Más allá de situarse 150 años atrás, el realizador chileno se enfoca en el argumento principal pero sin obviar cuestiones sociales del ayer y del hoy como el rol de la mujer o el poder de la religión para enmarcar características de sus personajes y que sirvan para encuadrar la coyuntura.

En la misma sintonía corre la cuenta cuando pensamos en el género donde se posiciona la producción, ya que si bien aborda el drama propia del director, logra colar aspectos de suspenso –principalmente a través de la musicalización de Mathew Herbert– gracias a la interacción de enfermera y “paciente”; pero principalmente en situaciones donde Wright investiga el suceso e interioriza en sus cuestiones personales.

Para este punto resulta clave el peso de la estrella principal y, como si fuera posible de sorprendernos, Florence Pugh logra un gran trabajo en El prodigio, demostrando su dominante posición entre las actrices jóvenes por la caracterización que logra de su personaje y las amplias capas interpretativas para los ambientes en el que se desarrolla la trama.

La adaptación a la novela de Donoghue –autora de otra asfixiante historia como fue la premiada La habitación (Room, 2015)-, el cierre de año turbulento, más por rumores que otra cosa, de Pugh se da de la mejor manera; demostrando su destacado trabajo en otro sólido producto de Lelio que va de la mano con sus enriquecedores antecedentes.

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