27 de marzo de 2026
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Catarata de emociones

Boris, guía en las Cataratas del Iguazú, se reencuentra muy a su pesar con Julián Araya, su padre que lo abandonó 28 años atrás. Más allá del rechazo que le genera su reaparición, el pedido de disculpas, las recomendaciones de su entorno y una situación de salud harán reconvertir la relación.


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Por Ignacio Pedraza

El director Marcos Carnevale no ofrece medias tintas: su filmografía presenta joyas como Elsa y Fred (2005) u obras totalmente olvidables y fallidas como Granizo (2022) y Corazón delator (2025). Pero más allá de la valoración, sus films son populares indiscutiblemente y por ello se ha vuelto uno de los directores predilectos para Netflix. La vorágine de la colaboración ofrece por lo menos un largometraje por año, y en este 2026 llegó El último gigante (2026).

Las tomas aéreas repletos de los colores naturales de las Cataratas del Iguazú nos presenta el trabajo de Boris (Matías Mayer), quien es guía y entretiene a los turistas disfrutando de la belleza ambiental. Luego de que uno de sus turnos finalizara, el joven se reencuentra con Julián (Oscar Martínez), su padre que lo abandonó hace 28 años, por lo que el protagonista toma la decisión de no dirigirle la palabra y tomar su camioneta para ir a toda velocidad por la ruta, visiblemente conmovido.

El reconocido realizador argentino -también guionista en el proyecto- se apoya donde más sabe hacerlo: el melodrama que acaricia los golpes bajos y no deja la sensibilidad de lado. En ese sentido, El último gigante desarrolla todo su potencial en la relación de los personajes de Mayer y Martínez, mediados por un reparto secundario que funciona a fines de ese objetivo.

Por fuera de los principales, quien mejor parada cae es Leticia (Inés Estévez), como una madre descontracturada y que le permite a la actriz jugar con el histrionismo, pero a la vez brindar ciertos momentos de mayor dramatismo -con un cierre cantando Simon & Garfunkel casi como si diera una versión para el roadhouse de Twin Peaks-. Para el resto, hay buenas -pero acotadas- participaciones de Silvia Kutika y Luis Luque.

No hay ninguna innovación argumentativa y, de hecho, el largometraje cae en intentos de emotividad a través del desarrollo de la interacción entre padre e hijo, que como uno intuye previo a su visionado comienza de manera problemática para ir mutando a mayor afectividad con otras cuestiones a resolver, principalmente referido a Julián. En este sentido, los aspectos técnicos de la obra van de la mano con lo melodramático; principalmente en la omnipresente musicalización de Iván Wyszogrod y la fotografía apropiándose de la belleza misionera -y que lo más memorable de la película será las ganas de querer visitar las cataratas-.

Sin caer en los estereotipos que fue el film del año pasado -colocándose entre lo más bajo de su filmografía-, el reciente estreno de «la N roja» -con un muy selecto paso por las salas- no logra sobresalir entre los trabajos más destacados de su director, principalmente por lo predecible, atolondrada -por momentos, en el intercambio de la dupla protagónica, da la sensación de oportunidad perdida para desarrollar más de las características de cada uno- y sensacionalista; donde se evidencian demasiado los hilos.



TÍTULO ORIGINAL: El último gigante
DIRECCIÓN: Marcos Carnevale
ELENCO: Oscar Martínez, Matías Mayer, Inés Estévez, Luis Luque, Silvia Kutika, Yoyi Francella y Alexia Moyano.
GÉNERO: Drama.
PAÍS: Argentina

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