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Sin tiempo para morir pone el punto final

La elección en 2005 de Daniel Craig generó más dudas que certezas para interpretar a James Bond. Sin embargo, con cuatro películas en la espalda y a la espera de Sin tiempo para morir, el actor inglés se despide por la puerta grande.


Por Ignacio Pedraza

Es complejo en una franquicia tan amplia y con reconocidos actores interpretando a un mismo personaje que la expectativa se mantenga por cada nuevo proyecto que se presenta y que pueda contar nuevas historias sin recurrir a la repetición ni al peligroso lugar de la sátira sobre el mismo producto. En el caso de James Bond, este presente se puede deber en parte a la personificación de Daniel Craig, quien comenzó con varios detractores pero con el correr de las películas generó su propio nombre en tan pesado ícono del cine.

Dejando el manto “un tal Pierce Brosnan“, Craig tomó la posta en Casino Royale (Casino Royale, 2006), vigésima película del espía inglés y tercera adaptación de la misma historia que creó Ian Fleming en 1953. A pesar de las dudas por su elección, tanto la interpretación del protagonista como la historia en sí fue un éxito y generó elogios tanto por parte de la crítica como del público.

Los buenos números se ponían en juego dos años después con Quantum of Solace (2008), que si bien no recibió el cariño de su antecesora, sirvió para enderezar al protagonista y que a fin de cuentas parece presentarse como transición de esta etapa, ya que termina de solidificarse de gran manera con 007: Operación Skyfall (Skyfall, 2012), contando con una gran parte dramática en la historia y acompañada por el famoso tema de Adele que acompañó todo un proyecto que “relanzó” y posicionó a Sam Mendes en la silla de director, quien también estuvo a cargo de la continuación 007: Spectre (Spectre, 2015), última película que llegó a las salas hasta el estreno del próximo jueves, Sin tiempo para morir (No Time to Die), en el que se presentaron como una unión entre estos dos últimos films, algo no habitual en la historia del personaje y su introspección que le dio más “humanidad”.


La historia de los últimos años catapultó a Daniel Craig en la historia grande del personaje y mucho de eso se debe a que estuvo acompañado, en primer lugar, a villanos que enriquecieron el conflicto y que presentaban amenazas reales a quien parecía siempre salirle todo bien, encarnados por especialistas en el papel como Mads Mikkelsen, Javier Bardem, Andrew Scott y –aplausos aparte- Christoph Waltz. Asimismo, estos años del personaje fueron de la mano con la historia de Judi Dench como M y el flamante rol de Ralph Fiennes, con una carga emotiva y de cambios notorios que no son usuales.

Con todas estas señales, la despedida de Craig parece ser una de las causas más notorias para la expectativa de la nueva película, que si bien en esta ocasión cuenta con la dirección de Cary Fukunaga, parece ser un cierre a –principalmente- la historia que se afianzó a partir de 2012 y que presentaron muchos cambios en el desarrollo. Pero como cada presentación, resulta un desafío, ya sea desde cómo se acompaña la trama que viene desarrollándose hasta qué rol cumplirá Rami Malek como antagonista.

Más allá de esto, el protagonista se va por la puerta grande donde se destaca por cómo supo desenvolverse ante semejante papel y presentar una nueva etapa para un personaje tan importante en la historia del cine. ¿Su nombre? Craig, Daniel Craig.


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