Una mujer impredecible

 

Cristina Morrison llegó a Buenos Aires para presentar su última película Agujero negro del director ecuatoriano Diego Araujo, que tiene su estreno mundial en el BAFICI 20º, donde además de ser actriz es una de las productoras ejecutivas.


Agujero negro llega para Cristina Morrison luego de Nadie nos mira, de la Argentina radicada en Nueva York, Julia Solomonoff, donde interpretaba a Kara Reynolds. El estreno del film fue en el Tribeca Film Festival en Nueva York (2017) siendo galardonada con el premio a mejor actor internacional a Guillermo Pfening.

Agujero negro nos habla de un padre primerizo obligado a terminar su novela largamente demorada, y quien fuera alguna vez una promesa literaria. Se enamora perdidamente de una joven de 16 años y esa segunda adolescencia pone en crisis su vida y se vuelve el desafío a superar para ingresar finalmente en la adultez.

En la música, Cristina está por lanzar su tercer disco, “Impredecible”, álbum de música latinoamericana en duetos femeninos con arreglos latin jazz/world music.

Pudimos entrevistarla y conversar con ella acerca de su carrera como actriz, como cantante, el rol de la mujer en estos tiempos y futuros proyectos.

 

¿Cómo surgió tu participación en el proyecto de Agujero negro?

Cristina Morrison: Es mi segunda película con Diego Araujo, el director. Yo hice Feriado (2014) con él, donde fui productora asociada y además tuve un rol, y tuvimos la premiere en la Berlinale (en la sección Generation 14plus del Festival de Berlín). A partir de esa película nos hicimos muy amigos, muy compañeros y nos llevamos super bien. Y quedó esa onda de seguir trabajando juntos. Y esta película surgió con la idea de contar con pocos actores, bajo presupuesto, y la escribió pensando en ciertos roles para ciertos actores. Y escribió uno pensando en mí. Me envió el guion y fue como “este rol es para tí”. Fue básicamente “más te vale que lo hagas”. Es muy bonito porque además en el guion todos los actores tenemos sus nombres reales, por ejemplo el mío es Tikki, que es mi apodo de la infancia. Partió de esa base de escribir para los actores.
Luego me metí en la parte de producción ejecutiva, y es un equipo muy bonito que se va armando, donde vamos creciendo juntos, se van desarrollando proyectos y ves cómo va evolucionando.

 

¿Qué referencias tenés del BAFICI?

CM: Sé que en Latinoamérica es el festival más respetado y conocido, y para el cine independiente es una ventana. Y me siento honrada de poder estar acá, en una ciudad tan bella y que la premiere mundial sea aquí. No he estado antes en el BAFICI pero me gusta la experiencia de ver cómo es el recital, conocer gente, mostrar la película, ver la reacción del público. Estamos muy contentos.

 

¿Cómo haces para combinar los trabajos de actriz, cantante y productora?

CM: Ninguno me cuesta más, todos por igual. A veces me vuelvo loca porque estoy actuando y cantando a la noche siguiente. O desarrollando otro proyecto… Por ejemplo ahora estoy con la posproducción del nuevo disco y presentando esta película. Dos cosas al mismo tiempo. Voy saltando de una cosa a la otra: si no estoy filmando, estoy cantando… Si no produciendo una película o como ahora escribiendo mi primer guion. Me gusta tanto la música como la actuación, aunque mi formación es la actuación, por eso quizás me siento más cómoda como actriz porque desde muy chica estoy en eso, me siento como pez en el agua.

 

 

Contanos de “Impredecible”: ¿por qué el título y cómo seleccionaste las canciones?

CM: Es mi primer disco de temas clásicos y covers. Los otros dos discos eran de música original con letras mías y música de un compositor. No había hecho discos en español y era algo natural el siguiente paso hacerlo: soy latina y muchas personas me lo pedían. Fue un proceso largo de llegar al concepto y me tomó muchos meses de darle la vuelta y pensar “qué voy a hacer”. Y me pareció super lindo hacer temas latinoamericanos de toda la vida que hemos escuchados desde chicos. Empecé a escuchar como lo hacía en casa de mi madre, la bohemia, como temas de Pablo Milanés, boleros de Luis Miguel, Armando Manzanero, y luego canciones brasileras, el bossa. Y fuimos armando repertorios y escuchando temas y muchas versiones, porque son canciones que todos han cantado. Y luego vino la parte de hacer los arreglos, para que se escuche fresco, contemporáneo, diferente e interesante. Y mi compositor y arreglista es buenísimo en el tema, entonces escogimos el repertorio y luego me puse a pensar si quería hacerlo solo yo… o duetos… duetos femeninos. ¿Y a quién llamo? Comencé a llamar a amigas mías y cantantes que me gustan… las que tengo en Nueva York, otras que he conocido en festivales o conciertos y que admiro. Empecé a llamar para ver quién me decía que sí y quién que no. Y armamos el equipo de cantantes: está Magos Herrera, cantante de jazz de México; Elena Burke, cubana y que vive en Miami, viene de larga línea de cantante; dos cantantes ecuatorianas; y una brasileña llamada Barbara Mendes. Y estoy muy emocionada porque es todo nuevo para mí. Lo hemos traido más al latin jazz, para refrescar a los temas, más con mi estilo.
“Impredecible” porque estábamos hablando con Consuelo, la más mayor de las cantantes de los duetos, tomando algo y conversando acerca de las mujeres y ella me dice “porque a mí me gusta ser impredecible”. Y justo estaba buscando el nombre para el disco y le digo “ese es el nombre del disco”. Somos mujeres, impredecibles, con un repertorio que la gente no esperaría un disco así de mí. Es ese el nombre.

 

Hablando justamente de mujeres, ¿cómo ves el rol de las mujeres los últimos tiempos?

CM: ¡Guau! Yo vivo en Nueva York y es una ciudad bastante progresista y liberal. Es super fuerte porque es importante todo el tema de los derechos de las mujeres obviamente y estoy a favor, pero sí se ha tomado una posición un poco extrema y como que hay ciertos momentos en los cuales si no estás aliada con esa posición pasas a ser una traidora. Y no creo que se trate de eso. Hay que balancear las cosas y como todos los grandes movimientos revolucionarios de alguna manera tiende a irse al otro extremo y como que ahora es el gran “vómito negro” para después ir al balance: ok, cada cosa en su lugar, su sitio.
Me han molestado un poco ciertas cosas porque no creo que todos los hombres sean terribles. Porque te ponen una mano encima de la rodilla o te quieran dar un beso y no quieres, sea para que te acusen y de pronto pierdas todo. No me parece justo y que no haya un proceso de verdad para determinar qué fue lo que se dice que fue. Creo que hay demasiado de eso y seguro siendo mujer debo estar con todo de acuerdo y no es así, hay que tener cuidado en lo que se dice, hace, acusa y asume. Tengo un caso cercano en mi vida personal que acabo de pasar y fue contra un chico, y las cosas no fueron así. Ahora no saben cómo comportarse. Hay que reeducar a los hombres e hijos para que sepan cómo comportarse, seducir, coquetear. Ahora están todos con miedo, porque piensan que las tocan y pueden acusarlos. Tengo dos hijos varones y es una posición delicada y compleja, soy super libre, fuerte, he hecho lo que me dio la gana. Me parece bien salgan a la luz tipos como Weinstein porque es terrible y ha habido abuso de poder, pero no puedes de un día al otro hacer acusaciones y cacería de brujas de 30 años atrás: ha sido parte de una cultura, bien o mal, y seguro mal, pero no es tan fácil cambiarlo. Me parece extremista, pero las grandes revoluciones culturales se han dado así.

 

En lo más próximo, ¿tenés proyectos de cine o teatro?

CM: Ahora estoy de gira presentando Agujero negro. También estoy puliendo mi primer guion y que me gustaría filmar el próximo año entre Nueva York y Ecuador. Y estoy en el montaje de una obra, pero va como lento, acerca de un trabajo unipersonal… y ya bastante. ¡A veces no se cómo hago tanto! Y siento que no hago nada. La gente me dice: ¿Estás loca? Pero yo me siento una vaga.

 

Hablemos un poco de Nadie nos mira, la película de Julia Solomonoff.

CM: Con Julia se entremezcla mucho porque la conocí a partir de la película Feriado, que produjo son los argentinos de Cepa. Ellos son productores de Julia, nos pusieron en contacto porque ambas vivimos en Nueva York y resulta que somos vecinas. Entonces fue un proceso de conocernos, de hablar de esta película que es hablada en inglés y en español, sobre latinoamericanos… me pasó el guion para que lea. Y me gustó mucho. Pero fue más como “Leélo a ver qué te parece”. No encontré un personaje para mí. Pasó el tiempo y me dice: “la verdad estoy pensando que la productora no tiene por qué tener 60 años, no tiene mucha relevancia la edad. Creo podría bajarle la edad y vengas a audicionar”. Fui, hice dos castings… ella muy profunda, detallista, prolija. Es muy especial, sensible, inteligente, tiene una visión profunda. Y conseguí el rol, muy feliz. Y con Guillermo Pfening nos hicimos amigos en la filmación y hemos estado en festivales juntos. La película es muy buena, tiene una elegancia y sutileza que estás viendo y de repente entra en clímax, te toca el corazón, el pecho, el estómago. Es como que te agarra suavemente… estoy muy orgullosa de ese trabajo.

 

¿Ya tenés planes de regreso a Buenos Aires?

CM: Me gustaría volver, cantar acá… veamos qué pasa con el lanzamiento del disco. Y me gustaría hacer cine acá… van saliendo las cosas. Está linda la ciudad y quisiera volver.