No sé para qué volviste, si yo ya empezaba a olvidar…

TÍTULO: Como una estrella apagada
ACTORES: Anabel Denápole (Sora), Alejandro Robles (Miguel), Gabriela Ibarguren (Yole), Emiliano Marino (Danilo), Sol Montero (Pelandrum), Maria Eugenia Gómez (Diego).
MÚSICOS EN VIVO: Gastón Matorra, Ezequiel Quinteiro
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Victoria Sarchi
DIRECCIÓN DE ACTORES: Franz David Toro
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: Verónica Parreño
ILUMINACIÓN: Diego Bellone.
OPERACIÓN TÉCNICA: José Binetti
DISEÑO GRÁFICO: Silvana Sabetta
ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Carolina Beltrán
PRENSA: Mas Prensa- Analia Cobas, Cecilia Dellatorre.

En una casa de piedra inmersa en un valle de Catamarca, Sora y Yole, suegra y nuera, son sorprendidas por un inesperado regreso. Miguel, hijo y marido, quien después de años de ausencia y silencio absoluto decide volver al hogar en esa noche de verano. Es por esto que la rutina y la relación fraterna de estas mujeres, que supieron rearmarse sin presencia masculina, se ve sacudida por este retorno que trae promesas de hombre nuevo y de profundos cambios.


Por Fernanda Miguel

El espectador comienza a sentirse parte de la historia ni bien entra a la sala y se sienta en alguna de las butacas dispuestas en modo envolvente al escenario. Esto logra un clima de intimidad que traspasa esa famosa cuarta pared. La música en vivo también juega un factor clave en el desarrollo de la historia y en generar un clima que libera aún más la imaginación.

La historia transcurre en un pueblo de Catamarca en donde se encuentran Sora y Yole, quienes son suegra y nuera respectivamente, aunque con un vínculo fuerte que parecen madre e hija. Estas mujeres conviven con sus perros (Diego y Pelandrum) que juegan un papel fundamental y, con sus cantos, logran que la trama se vaya complementando. Ambos recursos hacen aún más rica a la obra.

La rutina tranquila de las protagonistas se ve interrumpida cuando Miguel, el hombre de la casa, decide regresar luego de estar ausente durante cinco años. La incomodidad se nota al instante, aunque Miguel asegura que su viaje a Buenos Aires lo ayudó a cambiar. Durante su ausencia, muchas cosas cambiaron y Yole hasta tiene un nuevo amor llamado Danilo. Además en ese tiempo, ambas mujeres lograron establecer una relación en la que la figura masculina no hace falta para llevar a cabo sus vidas.

Las interpretaciones de todos los actores y actrices, además de los músicos en vivo, que se conjugan en el escenario, llevan la trama de manera perfecta, haciendo que el espectador, que está siendo testigo y de alguna manera partícipe, elabore su empatía con la historia.