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Cine nacional que tenés que ver

Seguimos en cuarentena o aislamiento social, y parece ser que va para largo. Por eso seguimos recomendando buen cine para que vean en casa. Estas son tan solo 5 películas argentinas que tienen que ver.


Por Nicolás Vallejos

La fiesta silenciosa (Diego Fried, 2019). Esta película la descubrí un día cuando estaba en Twitter y justo me apareció el trailer, y me llamó la atención por su originalidad. Les dejo la sinopsis para que la lean y la disfruten tanto como yo, porque además cuenta con la actuación de Jazmín Stuart, que es de las mejores del año.
El día antes de su boda, una pareja llega a la casa de campo donde se celebrará la fiesta para resolver los últimos detalles. Algo aparece que inquieta a la futura novia, quien decide cruzar a la casa vecina en medio de la noche y se encuentra con una fiesta de adolescentes. Lo que sucede transforma la realidad de la joven.

Elefante Blanco (Pablo Trapero,2012). Esta es una de mis películas argentinas favoritas. Recuerdo que la vi en un curso de cine que tuve en 2013, y me encantó cómo trataron el tema de las villas y más la interpretación de Ricardo Darín y un elenco de lujo. Les dejo la sinopsis para que la lean y vean la película.
Narra la historia de amistad de dos curas, Julián (Ricardo Darin) y Nicolás (Jeremie Reiner), que tras sobrevivir a un intento de asesinato por parte del ejército durante su trabajo en Centroamérica, se asientan en una barrio de Buenos Aires para desarrollar su apostolado y labor social. Ahí conocen a Luciana (Martina Guzmán), con quien lucharán codo con codo contra la corrupción, un mal endémico de la zona. Su trabajo los enfrentará con la jerarquía eclesiástica y con el poder gubernamental y policial. A pesar de todo, seguirán arriesgando sus vidas para mantener su compromiso y su lealtad con los vecinos del barrio

Un Oso rojo (Adrián Caetano Veloso, 2002). Sin dudas Julio Chávez es de los mejores que tenemos y en esta película desata todo su talento y te deja atónito. Acá pueden leer la sinopsis. No se van a arrepentir.
Aunque solo Oso (Julio Chavez) lleva la cuenta, han pasado siete años desde que cayó preso por homicidio y robo a mano armada. Es un hombre parco, impredecible, violento por naturaleza o por necesidad, y es probable que en todos estos años no le haya dicho a nadie lo que oculta en sus silencios y la tristeza de su mirada. Ahora, mientras sale a la calle en libertad condicional, Oso piensa que tal vez pueda volver a empezar. El Turco (Rene Lavand) le debe todavía su parte del asalto, y a través de un compañero de celda contacta con Güemes (Enrique Liporace) que lo emplea como chofer en su agencia de taxis. Oso ha perdido a su mujer, que vive ahora con Sergio (Luis Machín) , y su hija apenas lo recuerda, pero él está dispuesto a recuperarlas o al menos a reparar los daños. Como un western desencantado y urbano, la película imagina el destino de un justiciero marginal en la crudeza real de un suburbio porteño.



Aterrados (Damien Rugna, 2018). Hay buen cine nacional de terror, pero hay que buscar bien y seguro encontrás algo como esta joyita con sus errores y sus aciertos. Les dejo su sinopsis para que la vean y tengan algunas pesadillas…
Gente que desaparece sin dejar rastros, muertos que vuelven de sus tumbas, voces que se escuchan en los drenajes de agua, entes invisibles que asesinan personas, movimientos magnéticos que no tienen explicación.


Antes de finalizar el conteo quiero hacer una reflexión sobre lo que me parece que le falta al cine nacional en sí: se necesitan más autores e historias originales no que caigan siempre en el mismo cliché de siempre. Que se arriesguen a hacer relatos que estén fuera de lo común, y creo que hay mucho talento en esta industria, sin dudas. Ahora sí vamos con la última película de esta nota.

Tiempos de valientes (Damián Szifron, 2005). Una buddy movie muy divertida y con gran guion de Damián Szifron, y una dupla genial de Diego Peretti y Luis Luque. Acá va la sinopsis para que pasen un buen rato.
Mariano (Diego Peretti) es un psicoanalista que, a raíz de un accidente de tráfico, es condenado a realizar trabajos comunitarios relacionados con su profesión. La tarea que el juez le asigna es la de atender a Alfredo (Luis Luque), un inspector de la Policía Federal anímicamente devastado por la infidelidad de su mujer. Mariano tendrá que improvisar sus sesiones de psicoanálisis mientras acompaña a Alfredo en sus investigaciones. Casi sin darse cuenta, se irá sumergiendo en el universo policial hasta el punto de convertirse en una especie de ayudante extraoficial de Alfredo. Juntos tendrán que enfrentarse a inimaginables e inesperados peligros para los que no parecen estar preparados.