Disputas por el poder y el amor
El reino de Worms se encuentra bajo el cuidado de Gunter y su maestro de armas Hagen. Entre los intereses políticos del rey, la llegada del matadragones Siegfried revoluciona el territorio y se posicionará en la vereda opuesta a Hagen, tanto en sus métodos como en el amor por Kriemhild, la hija del mandamás.

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Por Ignacio Pedraza
De un tiempo a esta parte, donde uno podría tomar como referencia a Game of Thrones (2011) o Vikings (2013), las propuestas bélicas, medievales o de época han despertado mayor interés y son tanques fuertes para cada una de las plataformas de streaming. Universal+ no se quedó atrás con esta posibilidad, y estrenó la miniserie alemana La guerra de los reinos (Die Nibelugen – Kampf der Königreiche, 2025).
En seis episodios, el proyecto de Cyrill Boss y Philipp Stennert –directores y guionistas junto a Doron Wisotzky– retrata el reino de Worms, liderado por Gunter (Dominic Marcus Singer), que cuenta con su maestro de armas Hagen (Gijs Naber). El supuesto orden en el que se maneja el reino parece tambalear ante la llegada de Siegfried (Jannis Niewöhner), que presenta otra ferocidad que generará recelo entre los protagonistas, principalmente entre él y el personaje de Naber, generando una peligrosa competencia por el amor de la hija del rey, Kriemhild (Lilja van der Zwaag).
Diferentes temáticas son abordadas en la épica serie, basándose en la novela Hagen of Tronje de Wolfgang Hohlbein y en personajes de viejas poesías germanas como El cantar de los nibelungos. El poder, la política, el amor se cuelan en el relato de la dupla de directores, con una narrativa que se encuadra en los prototipos del género –la fotografía de Philip Peschlow cumple a la perfección con lo esperado- y logra codearse con el melodrama, la violencia y la fantasía –con el cuidado de los efectos especiales que eso conlleva- de manera armoniosa.
La producción cuenta con el desafío de presentar las lógicas del reino, y a partir de la irrupción de la llegada de Siegfried, seguir desarrollando a sus personajes y las metamorfosis que genera los focos conflictivos. En esta variedad de arcos argumentales, la narrativa no defrauda en su abordaje múltiple ya sea con el trío protagónico que se encuentra en disputas amorosas, pero a la vez con las características de cada uno de ellos; ya sea en la emancipación de la joven –con referencias a figuras rebeldes como Mérida o Héra– o la relación con los dragones de Siegfried.
Lo personal se relaciona con lo político, y en dicho género su interrelación es lo que más riqueza genera: los intereses del personaje de Niewöhner en Worms y la construcción de poder que debe edificar Gunter también son puntos nodales en la obra, y que ambas vertientes logren colisionar representa una estructura totalizante y problematizadora.
Aquellos sedientos de relatos míticos y fantasiosas encontrarán en La guerra de los reinos una propuesta interesante con lógicas habituales en una historia intensa y con complejos personajes en una miniserie más que aceptable.
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