28 de febrero de 2024

Aires woodyallenescos para divorciados, casados y solteros

Toby Fleishman se encuentra en plena etapa de divorcio con Rachele intenta acomodar sus responsabilidades laborales, paternales y sociales. Pero al desaparecer su exesposa no sin antes dejar a sus dos hijos durmiendo en su departamento, los procesos deben acelerarse.


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Por Ignacio Pedraza

La voz en off de Libby (Lizzy Caplan) nos adentra en el presente de Toby (Jesse Eisenberg), un médico de la ciudad de Nueva York que debe reiniciar su vida luego de la repentina ida de su ex-esposa Rachel (Claire Danes) –sin dejar rastros de su ubicación- y con la responsabilidad de sus dos hijos, los niñatos Solly (Maxim Swinton) y Hannah (Meara Mahoney-Gross). Sumergido en el caos –y principio de depresión- nuestro protagonista deberá lidiar en La nueva vida de Toby con su propia cabeza, el cuidado de sus progenitores y el lazo social con quienes se cruzarán en su camino.

Lo que puede resultar una premisa genérica o vista reiteradas veces anteriormente, se contrasta con las formas dinámicas y diversas para generar un relato enérgico y amplio con respecto a las temáticas. Desde la narradora que combina el omnipresente, equisciente y testigo a la vez, hasta los aspectos técnicos que se ejemplifican con el uso de la cámara propia de Christopher Nolan se genera un interesante proyecto más allá de todo cliché.

Sin embargo, con el correr de los capítulos el foco se va corriendo del propio Toby, más allá de lo que su título engañoso puede sugerir. La gran temática afronta la crisis de mediana edad, los sueños frustrados y la rutina repleta de lugares comunes (algo que no solo lo afecta al protagonista). A lo largo de los ocho episodios también podemos ver la perspectiva tanto de su narradora como de la propia Rachel, innumerables flashbacks y relatos que se repiten una y otra vez, corriéndose a un costado las vivencias del personaje de Eisenberg –a pesar de que indirectamente sigue formando parte-. El tono frenético y explícito de un inicio va moderando para centrarse en el drama.


La trama se complementa fielmente con mínimas referencias a la industria y la corrección política, combinado con referencias de la física, para retratar el contexto de los personajes neoyorkinos –tanto centrales como periféricos- y darle mayor volumen a problemáticas usuales. Sumado a esto está el tono de la serie, que desde un inicio remite a los relatos metropolitanos de Woody Allen y la perspectiva neurótica. Sin embargo, dicho matiz se va dejando de lado para volverse un tanto más genérico y que llega hasta un discurso meta, similar a lo representado por Will Ferrell y Emma Thompson en Más extraño que la ficción (Stranger Than Fiction, 2006).

Si bien Eisenberg no demuestra un trabajo distinto a lo visto anteriormente en su filmografía, las características de su personaje enriquecen su interpretación y son funcionales a dichas formas, sumado a que representa ya otra etapa de la vida respecto a sus trabajos más destacados. Sus dos compañeras femeninas (Caplan y Danes) son otras del reparto que logran destacarse, con momentos clave donde deben pararse adelante del resto y llevar en cargas todo el proyecto. La actriz de Homeland (2011) se destapa sobre el cierre, mientras que la narradora logra turnar en su rol ubicuo.

A pesar de que navega por diferentes estados, La nueva vida de Toby (Fleishman is in Trouble, 2022) logra destacarse por su impronta e identidad, sumado al carisma de sus personajes que logran interpelar por las temáticas sociales –casi existencialistas- que aborda.

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