15 de abril de 2024

Un nuevo viaje a Nunca Jamás

La noche previa a su ida al internado, Wendy recibe junto a sus hermanos John y Michael la visita de uno de sus protagonistas de cuentos y juegos: Peter Pan. Juntos viajarán a Nunca Jamás, aunque serán recibidos por el infame Capitán Garfio.


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Por Ignacio Pedraza

La magia de Nunca Jamás, Campanita y la inocencia de la niñez vuelven a la pantalla a través de Peter Pan y Wendy (2023), la nueva adaptación que se estrenó en Disney+ y que cuenta con la dirección de un conocer en la materia fantástica como es David Lowery.

Basada en la obra de James M. Berrie y tomando en cuenta la película animada de 1953, la película aborda todas las cuestiones clásicas ya reconocidas de una figura literaria y mediática que contó con varias versiones y donde la narrativa lineal permite una aventura bien propia de una fábula. Sin embargo, en este caso el director de La leyenda del caballero verde (The Green Knight, 2021) –quien escribió el guión junto a Toby Halbrooks– presenta diferentes nociones.

Tal como lo indica el título, el rol de la joven está muchísimo más presente en la historia. Si bien ya de por sí es un punto clave en la misma, en esta ocasión toma las armas y se vuelve imprescindible principalmente en las escenas de acción, donde en caso contrario a lo que podía suceder en otras adaptaciones, esta vez salva en más de una ocasión el pellejo del niño que no creció. Asimismo, el personaje de Ever Anderson es el alma de la producción, y todo parece girar más en ella que en el propio protagonista de traje verde.

Sobre esto último, Pan (Alexander Molony) se encuentra un tanto desdibujado y sin el carisma clave del personaje, donde la inocencia e histrionismo característico no resulta tan provechoso, con una impronta más relacionada a la reflexión donde por momentos se desdibuja su carácter. Si bien la madurez y el crecer son piezas claves de la historia, en este caso roza lo melancólico y afligido por doquier.

En la misma sintonía va la puesta de escena del proyecto, con una fotografía oscura –propia de la nocturna época inglesa donde se desarrolla el conflicto- pero donde más se evidencia es en la tierra de Nunca Jamás, con ambiente que abusan de la naturaleza y no tiene rasgos característicos que le dan su destello mágico. Algunos destellos musicales –a cargo de Daniel Hart– con una destacada escena en el barco parecen evidenciar el alma de la obra de Berrie, pero sólo se repara allí.


La cuestión de los personajes y la importancia de la joven Darling eclipa al propio protagonista y a otras figuras que quedan en un segundo plano. Fuera de superfluos discursos contra su elenco, la Campanita de Yara Shahidi no cuenta con fuerza en el relato y es totalmente prescindible, llamando la atención por su estimación como compinche del joven. Además, en la incorporación de Trigilla (Alyssa Wapanatâhk) se nota un intento por darle fuerza a la figura femenina entre los niños perdidos, pero tanto ella como el grupo heterogéneo son olvidables ya que no tienen espacio para destacarse.

Algo distinto sucede con el villano, a cargo de Jude Law. Más allá de no estar ante una descollante interpretación, la producción se basa en abarcar sobre el origen del pirata y su relación con Peter, que resulta lo más distinguido a diferencia de otras adaptaciones.

No quedará en el recuerdo la nueva aventura en aquellas tierras mágicas, debido a un nuevo trabajo de Disney que va de la mano a lo visto a lo hecho por Robert Zemeckis con Pinocho (2022), que de manera automatizada cuesta encontrarle cuestiones novedosas.



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