El pasado que no conocemos pero que nos atormenta

En I Know This Much Is True un hombre debe cuidar a su hermano psicótico mientras indaga en el derrotero que pesa sobre su familia. En el drama resuena un tono bíblico. Mark Ruffalo se pone al hombro esta ficción interpretando a los gemelos Thomas y Dominick Birdsey, mientras que Derek Cianfrance (Blue Valentine) es el director de la miniserie.


Por Federico Furzan

Después del primer episodio de I Know This Much Is True decidí dejar pasar unos días para ver los capítulos siguientes. Me sentí atacado, invadido y consternado por una historia incierta de dolor inamovible. Cuando finalmente reflexioné e indagué en la posibilidad de lo que venía decidí abordar la serie con una costumbre distinta. No hice el binge watch respectivo y decidí amagar con algo de análisis luego de cada episodio porque si de algo estoy seguro, es que la intención de su creador era esa. No es una serie que se puede digerir con la facilidad común que tenemos con cualquier oferta en formato de show de televisión. Cada episodio de I know this much is true cuenta una historia, una fase en el transcurso de una generación atormentada por las otras.

Al final el sabor es amargo, pesado, pero interesante. Eso es algo que no podemos omitir con la oferta de HBO. Pero I Know This Much Is True es una serie demasiado densa en su estilo y con una historia contada con relativa facilidad. Es algo incongruente en su final, cuando se decide apurar demasiado la resolución. Este vehículo personal de Mark Ruffalo es una importante versión de una historia más común de lo que imaginamos: el enigma detrás de las fotos y testimonios de nuestros antecesores y cómo el peso de la falta de respuestas nos puede modelar aunque hayan transcurrido décadas y hasta siglos.

Pero me encontré con un problema enI Know This Much Is True. Lo que ocurre en esa desgarradora escena con la que abre la serie, tiene poca relación con lo que atormenta al resto de los personajes, durante el resto de los episodios. Ese hermano, el “enfermo”, el parásito para algunos es poco explorado, y la serie nos enfoca al lado metódico de su hermano, un poco interesante y polémico hombre que se desvive por rescatar a quien le queda por rescatar. Luego de perder a su madre, a su esposa, a su hija, solo le queda salvar a su hermano de caer en los problemas del sistema. Puntualmente necesitaba saber sobre el tormento del lado oscuro de esta relación. Solo tengo que conformarme con una indagatoria exploración al pasado, una suposición que no es confirmada, y la metafórica entrada en razón de quien termina siendo el protagonista.

I Know This Much Is True vale la pena solo por el peso de su producción. Particularmente creo que Mark Ruffalo no es un gran actor, me parece que su expresión es pobre, repetitiva. Pero acá realiza un trabajo admirable, logra una bien dirigida división entre dos personajes que interpreta él mismo. Pero era necesario ir más allá en la serie. Necesitaba justificar todo. Y aunque estemos frente una hipnótica puesta en escena, al final abrimos los ojos y sentimos que algo nos faltó. Puede que sea una confusa sensación de vacío que el drama causa en el espectador con el crecimiento trágico que cada episodio acarrea. Porque de esto sí tenemos bastante: I know this much is true es una poco adornada visita a los demonios del pasado, esos que en el presente pueden causar ceguera, y con los que puedes justificar que el mundo es más lúgubre de lo que imaginamos.

Federico Furzan es miembro de la Online Film Critics Society y crítico aprobado por Rotten Tomatoes. Pueden encontrar esta y otras notas en cinelipsis.com

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