Vida de campeón

La fama puede ser un arma de doble filo. Los beneficios son incontables, haciendo la vida más simple y placentera. Sin embargo, también puede generar una sensación de éxtasis difícil de manejar para quién no esté acostumbrado, y es aún peor cuando esa fama llega de la noche a la mañana.


Por Javier Puma

En Mar del Plata (1988) exhuman el cuerpo de Alicia para realizar la segunda autopsia. Todo es un caos y el fiscal Parisi intenta ordenar la situación. Los médicos descubren que faltan un músculo y la vena yugular, por lo que Vargas Rissi encara al Dr. De Luca para pedirle explicaciones. En paralelo, la Dra. Roselló entrevista a Monzón y le cuenta que quieren demostrar que Alicia murió antes de caer, y para ello hay que ensuciar su nombre, algo que no lo convence. Tras la pista de El Turco, Leticia conoce a un ciruja llamado Sainz, quien aparentemente sabe quién mató a Alicia.

En Buenos Aires (1970), Monzón regresa al país ya convertido en campeón, y es recibido como un héroe. Una vez en Santa Fe, festeja de manera descontrolada junto a su familia y amigos. Pelusa se da cuenta de que Monzón quiere engañarla con otras mujeres, y todo se complica definitivamente cuando lo encuentra borracho luego de chocar el auto que acaba de comprar. Desesperada, Pelusa le pide a Brusa que consiga pronto la revancha con Benvenutti, pero eso no evita que la violencia se desate en la intimidad y que Monzón la golpee brutalmente.

Este nuevo capítulo ahonda en la investigación del femicidio de Alicia Muñiz, esta vez centrándose en el momento en que se realizó una nueva autopsia de su cadáver. Una prueba forense cuyo resultado inesperado puede dar un vuelco en el caso. Mientras tanto, la estrategia de la defensa de Monzón busca centrarse en limpiar la imagen de su defendido. Y además, denigrar la imagen de Muñiz en el proceso. Es por ello que envían a la doctora Rosello a entrevistarlo en la cárcel. Es interesante el planteo en el progreso de esta conversación, en la que comienzan a surgir dudas en la percepción sobre su responsabilidad en el crimen.

Por otro lado, conocemos las repercusiones de la consagración de Carlos Monzón (Mauricio Paniagua) como campeón mundial de boxeo en su regreso a Argentina. El clamor popular y el reconocimiento masivo comienzan a exhibir los primeros efectos embriagadores en su psiquis. El hasta entonces “humilde” joven santafecino empieza a tener un comportamiento errático, hasta descontrolado que preocupa tanto a su esposa Pelusa como a su entrenador. Es incierto cómo evolucionen estas actitudes violentas, en particular cuando el campeón se involucre con el mundo del jet-set.