Un giro del destino

En cuanto se anunció la producción de una serie sobre la vida de Carlos Monzón, no fueron pocas las dudas que surgieron acerca del proyecto. Y es que era una intrincada tarea equilibrar las dos facetas que atraviesan su figura: la del femicida y la del ex-campeón mundial. Sin embargo, vamos 7 episodios y es una agradable sorpresa afirmar que Monzón se mantiene sólida en ambos frentes gracias a sus grandes valores producción, reconstrucción de época, actuaciones y sobre todo, inteligencia narrativa.


Por Javier Puma

En la década del 70, Monzón enfrenta a Scott, Moyer, Bouttier, Bogs, Briscoe, Griffith y “Mantequilla” Nápoles, y los vence a todos. En París (1974), Palito, Alain Delon y otros amigos se suman a los festejos por una nueva victoria. Por la mañana, la gente del CMB espera a Monzón para realizar un examen de orina. Al llegar, el campeón se niega a darles la muestra. Finalmente, les entrega un frasco, pero lleno de champagne, lo cual derivará en la quita del cinturón por parte de la entidad. Ese mismo año, Monzón y Susana firman en el programa de Mirtha Legrand el contrato para la película La Mary.

En Mar del Plata (1988) el fiscal Parisi hace declarar a todos los testigos, entre ellos el ciruja Sainz, el Turco, Abelardo, vecinos y demás. Sainz comienza a ser solicitado por los medios y Vargas Rissi lo apuntala en las entrevistas. Parisi desconfía de su testimonio, a partir de varias inconsistencias. La Dra. Roselló y el Dr. De Luca no saben cómo limpiar la imagen de un Monzón cada vez más complicado, y, desesperados, deciden acudir a una gran figura del espectáculo en busca de ayuda.

Este nuevo capítulo comienza con la aparición de un testigo clave en la causa sobre el asesinato de Alicia Muñiz, proveniente del lugar menos esperado. El cartonero Báez se presenta por propia voluntad a declarar y su testimonio es explosivo. Este particular personaje irrumpe en escena, afirmando ser testigo de la pelea entre Monzón y Muñiz, que derivó en el crimen. Este testimonio clave da un vuelco en la investigación, y un gran escándalo mediático. Acorralado, De Luca intenta limpiar la imagen de su defendido convocando a la ex-pareja más famosa del boxeador: Susana Giménez. Ella, aunque no reniega del romance que vivió junto a él, no accede a declarar en su favor debido a la gravedad de la acusación.

Además, seguimos repasando su carrera; en esta ocasión regresando hacia el año 1974 cuando viajó a defender su campeonato en Francia. Una victoria sencilla contra su oponente, “Mantequilla” Napolés, deriva en una noche de descontrol en territorio parisino. De hecho, esto da pie a una divertida escena en la que necesita de un intérprete local para hacerse entender con dos acompañantes femeninas en un cuarto de hotel. Pero, todo tiene consecuencias y tras hacer una broma irresponsable alterando una prueba antidoping, es sancionado con la pérdida del título. Esta derrota fuera del ring hace mella en Carlos, quien toma la decisión abrupta de retirarse del cuadrilátero y probar suerte con otros caminos. Un giro del destino que lo llevará a trabajar en una película junto a, en ese entonces, una ascendente modelo y actriz que años más tarde se convertiría en una de las divas máxima de la Argentina…