Amor y tragedia

¿Valdría la pena comenzar un romance aun sabiendo de antemano que terminará en tragedia? Con solo un capítulo para el final, Watchmen nos ofrece uno de sus mejores capítulos, con una narrativa atractiva e ingeniosa gracias a una de las cartas ganadoras que se guardaron durante casi toda la temporada, para al fin mostrarla en todo su esplendor.


Por Javier Puma

El episodio nos presenta al Dr. Manhattan regresando a la Tierra tras su exilio autoimpuesto. Él entra a un bar en medio de Vietnam específicamente para conocer a Angela (Regina King). Aprovechando las festividades nacionales en su honor, no le cuesta pasar desapercibido. Además, ¿Quién creería que el mismísimo Dr. Manhattan volvería para tomarse unas cervezas? Como es lógico, Angela desconfía cuando le revela su identidad y le cree aún menos cuando le dice que ambos tendrán una cita al día siguiente. Y es que como explicara una y otra vez, él percibe el tiempo de una forma distinta a la nuestra. Al ser prácticamente un dios, él puede estar en muchos espacios y, en particular, tiempos. Para Manhattan no existe el concepto de pasado y futuro, ya que percibe todos los momentos a la vez. Por esto, el capítulo se va narrando desde su perspectiva (con una estructura similar al número dedicado al personaje en el cómic original), atravesando distintas etapas de su relación a medida que él las va relatando en este primer encuentro.

“A God Walks Into Abar” se las apaña para retratar el romance entre ambos mientras completa espacios vacíos en la historia que explican cómo Manhattan tomó la forma e identidad de Cal (Yahya Abdul-Mateen II), cómo Adrian Veidt (Jeremy Irons) terminó en una luna de Júpiter y hasta cómo Will Reeves se enteró que Judd Crawford formaba parte de la Séptima Caballería (por medio de un mensaje dado por la propia Angela en un particular loop temporal). Finalmente la acción regresa a dónde nos dejó el capítulo anterior y vemos como él es capturado sin que los esfuerzos de Angela por salvarlo sean exitosos. Sin embargo, esto es algo que el Dr. Manhattan ya le había anunciado en aquella noche en Vietnam, que su relación terminaría en tragedia. La inevitabilidad del hecho no evita que ella acepte la invitación a cenar. Y es que como él bien esgrime, “por definición, todas las relaciones terminan en tragedia”.

Watchmen deja el terreno listo para un gran final de temporada, con todas las piezas del juego desplegadas sobre el tablero. ¿Podrá el amor vencer a la tragedia del final? La respuesta está cerca de descubrirse.