Invitame un café en cafecito.app

El amor, el sexo y la incomodidad en su punto más alto

Dos años después tenemos la continuación de Sex Education, la serie original de Netflix protagonizada por Asa Butterfield y Emma Mackey. La espera se hizo más larga de lo habitual por los retrasos provocados mundialmente por el coronavirus, pero lo que nos importa es saber qué nos dejaron los ocho nuevos episodios de la serie creada por Laurie Nunn.


Por Agustina Colobraro

A lo largo de sus primeros diez años de vida, Netflix no solo cambió la forma de consumir contenido audiovisual sino que también logró influir a la hora de crearlo. Luego de otorgarnos la posibilidad de ver series y películas que no estaban a nuestro alcance antes de la llegada del streaming, la compañía se animó a dar un paso más y empezó a producir contenido propio. De esta forma, Netflix decidió hacer un mayor foco en las series, estrenando algunas como Daredevil (2015) y Stranger Things (2016) y extendiéndose poco a poco en producciones en otros países, como The Crown (2016), Dark (2017) y, por supuesto, Sex Education (2019).

Con el estreno reciente de la tercera temporada de Sex Education, como consumidores podemos afirmar que esta producción resalta, sin dudas, por sobre muchas otras que apuntan al mismo público. Si bien en sus inicios estaba catalogada para adolescentes, la producción supo leer las inquietudes de sus espectadores y expandir su objetivo hacia generaciones de mayor edad promulgando, como su nombre lo dice, educación sexual.

Para aquellos que aún no tuvieron la oportunidad de ver esta serie británica producida por Netflix, Sex Education nos muestra el día a día en la vida de Otis Milburn (Asa Butterfield), un adolescente común y corriente que es hijo de una sexóloga llamada Jean (Gillian Anderson), motivo que lo lleva a sufrir una gran cantidad de bullying en la escuela. En medio de su bochorno se hace amigo de Maeve (Emma Mackey), con quien más adelante termina creando una clínica de terapia sexual a partir de lo aprendido de su madre. Esto lo hacen para ayudar e informar a sus compañeros sobre temas con los que no se sentían cómodos o experimentados, llevando a que la escuela sea conocida como Sex School (Escuela de sexo).

Como era de esperarse, los cambios en los alumnos y su forma de relacionarse comienzan a llamar la atención, que trae consigo una infinidad de problemas. La mayoría de ellos se resuelven a lo largo de la nueva temporada, que, además, propone con aún más fuerza permitir que los adolescentes sean partícipes de su educación sexual, un lujo del cual las generaciones anteriores no pudimos disfrutar. Sin embargo, hay otros que se extenderán un poco más en el tiempo.


Siguiendo esta línea, distintos personajes (ya de todas las edades), comienzan a experimentar un abanico de situaciones que implican la sexualidad en cierto punto. De esta forma, aprendemos a través de una producción audiovisual cómo es el tránsito de un embarazo en una mujer muy adulta, los distintos métodos anticonceptivos que existen, el descubrimiento de la identidad sexual en un hombre cis hétero, llamado Adam (Connor Swindells), que parecía no tener importancia en conocerse, la total reinvención de dos adultos luego de terminar una relación de más de veinte años, entre otras cosas.

Asimismo, la tercera temporada de Sex Education trae a las pantallas y al debate social diario situaciones de las que diez años atrás no se hablaban, ya sea porque eran tomadas como tabú o porque simplemente eran tan avergonzantes que no se compartía con otros. Por ejemplo, en la segunda temporada Aimee (Aimee Lou Wood) es asaltada sexualmente en el colectivo yendo a la escuela, algo que podría pasarle a cualquiera hoy en día. Sus amigas, en vez de hacerla sentir culpable o minimizar como ocurriría años atrás, se dedican a ayudarla a sentirse segura y superarse, haciendo foco hasta en la tercera temporada que ella no fue culpable de la situación, como se solía creer. También conocemos más profundamente a Eric (Ncuti Gatwa), el mejor amigo gay de Otis que visita Nigeria, su país de origen, en donde ser gay es aún un delito y por ello debe ocultar quién es realmente.

Por otro lado, la producción de Netflix sirve para introducir en generaciones más anticuadas el concepto de identidad sexual que trae consigo la existencia de otra opción en la que el género es no binario (ni femenino ni masculino), por ejemplo. A partir de ello, se hace hincapié en que no debe ser el género lo más importante al relacionarse, sino los sentimientos que dicha relación involucran. En esta escuela ya nadie se burla de aquellos que no eligen las relaciones tradicionales, porque los adolescentes en su mayoría tienen normalizadas las orientaciones LGBTIQ+, cosa que no pasaba años atrás.

Al igual que cualquier otra serie de ficción, la tercera temporada de Sex Education termina con nuevas inquietudes de los espectadores sobre el futuro de los personajes. Una de las más importantes es la relación entre Otis y Maeve, así como también el desarrollo de Adam y qué ocurrirá con la totalidad de la escuela. A juzgar por las escenas finales, podemos esperar la llegada de una cuarta temporada, que posiblemente responda el resto de nuestras dudas. Mientras tanto, solo nos quedará esperar para ver qué más podemos aprender gracias a Sex Education.


Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información de alta calidad que brindamos y valorás tener otra mirada sobre lo que se discute a diario. Buscamos hacer de CINERGIA el sitio de referencia sobre entretenimiento en Argentina. Lo que importa está acá. Por eso contamos con vos para seguir renovándonos. Invitanos un CAFECITO.

Invitame un café en cafecito.app