15 de abril de 2024

Zac Efron y Jeremy Allen White en una de luchadores

Kevin Von Erich, luchador de wrestling profesional, tiene como objetivo hacerse con el campeonato mundial. Bajo la estricta supervisión de su padre, Fritz, Kevin compartirá su éxito junto al resto de sus hermanos, que irán sumándose al deporte hasta conformar el famoso trinomio de luchadores que hizo estragos durante la década de los ochenta.


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Por Lucas Soto

Bajo los claroscuros de un lienzo blanco y negro, Fritz Von Erich (Holt McCallany) extiende alto su brazo, dejando ver la palma abierta de su mano. Los dedos encorvados y las venas del antebrazo callan los abucheos de los presentes, adelantando que el próximo movimiento pondrá fin a la pelea que se disputa en el transpirado ring. Con la Garra de Hierro, Fritz somete a su contrincante, consiguiendo así la victoria.

Fuera del estadio lo esperan su esposa Doris (Maura Tierney) y los pequeños Kevin y David. Ya en el auto, la esposa regaña a su marido por haber invertido en un vehículo que supera el presupuesto familiar, a lo que este responde, consciente de que sus hijos lo miran con admiración, con la frase que circundará por la mente del protagonista durante toda la película:

“La única forma de vencer es siendo el más duro, el más fuerte, el más exitoso, el mejor. No confiar en nadie más que en nosotros mismos. Yo los voy a llevar ahí. Voy a ser el campeón mundial de peso pesado de la NWA y nada nos va a lastimar otra vez”.

El remate de aquella frase quedó en la memoria de Kevin Von Erich (Zac Efron), aquel niño que hoy es campeón de Texas y busca hacerse con el título mayor, sea para contentar a su padre o consagrarse personal y profesionalmente. Pero con la llegada de Pam (Lily James), la dulzura y la introspección irrumpen para penetrar el musculoso cuerpo de Kevin, logrando que el silencioso luchador pueda expresar, desde lo más profundo de sus sentimientos, el sueño que persigue desde joven: convivir con todos sus hermanos en un rancho y así vivir el resto de sus días, en paz.
De todas formas, una cicatriz del pasado atormenta a la familia, un dolor latente fruto de la tragedia y la superstición. Durante esta esclarecedora charla, Kevin confiesa no ser el mayor de los hermanos, siendo este Jack Jr., el primer heredero de Fritz, que falleció con tan solo 5 años, dando inicio así a la cruz que cargará tanto Kevin como sus hermanos durante toda la travesía: la maldición Von Erich.

Tomando esta creencia como tópico principal, Sean Durkin, director y guionista, investiga los deseos y pulsiones de sus personajes, haciendo que estos deban enfrentarse tanto a las ambiciones de su padre -lograr cumplir aquel sueño que los salvaría de todo daño- como a sus propias aspiraciones, esa voz interior que los moviliza y los hace proyectar lejos de la dictadura castradora disfrazada de apoyo y “sentido común”.


Con una planificación que prevalece por su planos cerrados en los momentos de más intimidad y por planos abiertos en las diversas secuencias de lucha –otorgando así una experiencia que roza lo brutal, logrando que el espectador abandone la idea lúdica del deporte – Durkin se apoya en una paleta cálida para brindar un estudio sobre contrastes, donde los días otoñales refulgen de tonos marrones y mostaza, pero sin olvidarse de las sombras que acompañan los rostros de los personajes. Con un resultado más que efectivo, el director nos pone en tela de juicio la dualidad del hogar y de sus habitantes.
Es, frente a la desgracia que aflora a medida que pasan los años, que Kevin debe transitar un tumultuoso camino para descubrir cuál es su propio deseo, el motor de su existencia, mientras es partícipe de cómo sus hermanos caen frente al temor de esa maldición que ensombrece el seno familiar.
La tragedia, de esta forma, se define como la ceguera autoimpuesta de todos los personajes que deciden, sea por la nobleza de engrandecer el apellido o por la cobardía de cuestionar el mismo, tomar un camino que no sea el suyo propio.

Tal como se observa en el plano inicial, la Garra de Hierro, The Iron Claw, es un arma de doble filo; es un movimiento determinante, que aprieta y somete al que se encuentra del otro lado. Es la definición misma de poder, control y dominación. A lo largo de la película, los hermanos luchan por demostrar quién es el verdadero merecedor de llevar a cabo semejante movimiento, obviando así que son ellos los que están en la otra esquina del ring, bajo la sombra de aquella mano aplastante que asoma sobre sus cabezas.


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