David W. Griffith, padre del lenguaje cinematográfico

En el episodio anterior hablamos de los empresarios rebeldes que se establecieron en California y serían los “fundadores de Hollywood”: William Fox, Carl Laemmle, Samuel Goldwyn, Marcus Loew, los hermanos Warner y Adolph Zukor. Estos pioneros, en su mayoría inmigrantes europeos judíos, ya se habían consolidados como los más importantes exhibidores de películas en la costa oeste (dueños de Nickelodeons) y comenzaban a avanzar en la producción de sus propios films bajo el sello de sus empresas, los futuros “grandes estudios”: 20th Century Fox, Paramount, Universal y Warner Bros.. Es en este contexto de una incipiente nueva industria con nuevos códigos que aparece David W. Griffith


Por Rodrigo Álvarez

Recordemos que en la primera década del siglo XX, y por un par de años de la segunda, las películas que se producían tenían como máximo una duración de entre uno a tres rollos, es decir de 12 a 36 minutos. Los exhibidores se dieron cuenta que cuanto más largos eran estos films, mayor rédito le sacaban, menos trabajo tenían a la hora de programar las funciones y el público se quedaba a verlas. Entonces empezaron a exigir a los estudios producciones de mayor duración y calidad. Sin embargo, y para sorpresa de todo el mundo, nadie previó que un ex actor y ex guionista presentará una película de ¡12 ROLLOS! Veamos quién fue este loco que con su film de 190 minutos (¡TRES HORAS!) revolucionó y cambió para siempre la industria del cine.

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David W. Griffith comenzó su carrera como guionista sin mucho éxito. Resulta que Griffith intentó venderle uno de sus guiones a Porter cuando estaba en el estudio de Edison. A Porter no le gustó lo que había escrito, lo rechazó, pero le dio trabajo como actor en una de sus películas. Eso le permitió a Griffith entrar en el mundo del cine, conocer cómo se hacían las películas y mantenerse dentro del ambiente. Pero al poco tiempo, Griffith se pasó a la Biograph, la otra productora importante de Nueva York, y ahí fue donde cambiaría su vida. El principal director de la empresa, Wallace McCutcheon, un día se reportó enfermo a la filmación de una película y a Griffith, que ya era conocido en el estudio y tenía ganas de dirigir, le fue ofrecido el puesto. Así fue que medio de casualidad pudo rodar su primera película: La aventuras de Dollie.

Los dueños de la Biograph quedaron conformes en resultado y en 1910 a Griffith le fue asignada la primera película del estudio filmada en Hollywood: In Old California (un melodrama de la era mexicana en California), de 17 minutos. Griffith entonces se mudó con la producción a Los Ángeles y se instaló en la ciudad para su nuevo trabajo. Sin embargo la Biograph, que no veía para dónde iba el negocio, no tenía fe en los largometrajes (decía que las películas largas podían hacer doler los ojos a los espectadores). Esta política no le permitió a Griffith desarrollarse y no le quedó otra que abandonar la empresa. Decidió entonces quedarse en Los Ángeles, mantuvo con un contrato a su grupo de actores, se asoció con otro productor y fundó su propia compañía: Reliance-Majestic Studios, desde la cual lanzaría su propia película independiente.

¿Cómo seguirá su historía? Habrá que esperar al episodio 10…