Cuando la sátira quiere decirlo todo
El hombre más poderoso del mundo emprende una frenética misión para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado destruya todo.

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Por Gastón Dufour
El realizador Alejandro González Iñárritu construyó buena parte de su carrera alrededor de personajes atravesados por situaciones límite, relatos donde el artificio formal suele estar al servicio de conflictos humanos reconocibles. Birdman encontraba, además, un equilibrio particularmente atractivo entre humor negro, drama y una reflexión sobre el ego, el reconocimiento y el mundo del espectáculo. Babel, desde otro lugar, proponía una mirada ambiciosa sobre las conexiones y las fracturas de un mundo globalizado. En Digger, en cambio, esa ambición parece jugarle en contra.
La película quiere ser muchas cosas al mismo tiempo. Hay una voluntad evidente de construir una comedia negra de resonancias políticas, una sátira sobre el poder y sus mecanismos, una mirada sobre la crisis ambiental y, por momentos, una especie de fábula disparatada sobre un mundo en el que las instituciones, los intereses económicos y los individuos parecen moverse bajo reglas propias. A eso se suma una puesta en escena que parece buscar deliberadamente ecos de Stanley Kubrick: cierta distancia, personajes llevados al extremo, situaciones absurdas tratadas con solemnidad y una mirada fría sobre aquello que ocurre frente a cámara.
El problema es que las referencias y las intenciones terminan pesando más que la propia película. Digger parece demasiado consciente de lo que quiere representar y demasiado empeñada en demostrarlo. La sátira necesita encontrar un punto de equilibrio entre aquello que observa y aquello de lo que se burla; acá, en cambio, el exceso termina debilitando buena parte de las situaciones. Lo que podría funcionar como humor corrosivo muchas veces queda atrapado en una sucesión de ideas que parecen necesitar ser subrayadas una y otra vez.
También hay un problema de ritmo. La película demora demasiado en revelar cuál es realmente el núcleo de aquello que quiere contar. Durante buena parte del metraje, el espectador puede tener la sensación de estar esperando que las distintas piezas terminen de encajar, mientras la historia acumula personajes, situaciones y posibles lecturas. Recién sobre el final aparece una información que permite reinterpretar buena parte de lo anterior y darle un sentido más concreto a lo que parecía disperso. Es un recurso legítimo, pero en este caso llega después de una espera demasiado extensa.
Y ahí aparece otra de las grandes frustraciones de Digger: el desperdicio de un elenco que parece preparado para una película mucho más potente. Hay actores, –Tom Cruise obviamente, pero también Riz Ahmed y Emma D’Arcy– capaces de sostener personajes complejos y situaciones mucho más filosas, pero la película parece más interesada en utilizarlos como piezas dentro de su dispositivo satírico que en sacar verdadero provecho de ellos. Algo similar ocurre con una producción que evidentemente cuenta con recursos, pero que no siempre consigue transformar esa escala en una experiencia cinematográfica a la altura de sus pretensiones.
El problema, entonces, no es que Digger quiera hablar de política, poder, medio ambiente o de las contradicciones de un mundo atravesado por intereses económicos. Tampoco que busque dialogar con Kubrick o con determinada tradición de la comedia negra. El problema es que quiere hacer todo eso simultáneamente y termina dejando en segundo plano aquello que debería sostener cualquier sátira: una historia capaz de involucrar al espectador más allá de sus ideas.
El final consigue ordenar algunas de las piezas que durante buena parte de la película parecían sueltas. Y es probablemente allí donde Digger encuentra su razón de ser. Pero que el desenlace permita comprender mejor el recorrido no necesariamente justifica un camino tan extenso y, por momentos, tan agotador. Iñárritu ya demostró que puede moverse entre registros muy diferentes y convertir la ambición formal en una herramienta narrativa. En Digger, esa misma ambición parece haberla convertido en una película demasiado preocupada por demostrar todo lo que quiere decir.
TÍTULO ORIGINAL: DIGGER
DIRECCIÓN: Alejandro González Iñárritu.
ELENCO: Tom Cruise, Sandra Hüller, Jesse Plemons, John Goodman, Riz Ahmed .
GÉNERO: Drama. Comedia.
ORIGEN: Estados Unidos.
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