El hombre que amo quiere ser mujer

En su tercera película, Xavier Dolan presenta la vida de Laurence y Fred, a través de casi dos décadas, en una historia de amor incondicional entre dos personas, que buscan la felicidad más allá de la sexualidad.


Por Gimena Meilinger

Laurence Anyways es una película de temática transgénero, un melodrama sobre dos personas que se aman, a pesar de las circunstancias que impiden llevar una vida juntos. La transformación de uno, el dilema del otro. ¿Cómo aceptar que el hombre que una ama quiere ser mujer?

Si la transexualidad continúa siendo tema tabú en casi el año 2020, imaginar lo difícil que debe haber sido 30 años atrás. Ahí se sitúa Xavier Dolan, en los 90s (siempre con un calendario a la vista), para darle un tono pop y mostrar un contexto aún más hostil que el actual. Dolan es un Autor (con A mayúscula): produjo, dirigió, escribió y estuvo a cargo de fotografía, vestuarios y sonido.

Hace 30 años, en Canadá, la transexualidad era considerada un trastorno psiquiátrico, una enfermedad. La historia comienza a partir de una entrevista a Laurence Alia (Melvil Poupaud) sobre el éxito de nuevo libro, que le hace rememorar las últimas dos décadas de su vida, su transición, la reacción de su amor, su familia y colegas.

Laurence es profesor de literatura y mantiene una relación de amor, risas y pasión con su novia Fred (Suzanne Clément). Sin embargo, el día de su cumpleaños le confiesa que preferiría tener el cuerpo de una mujer. Él no es gay, quiere ser mujer junto a la mujer que ama, aunque esto no sea tan fácil como decirlo. Después de idas y venidas, ella permanece a su lado en esa transformación, por lo menos en un principio.

Con esa metamorfosis, aparece el rechazo familiar, de sus colegas de la Universidad donde trabaja (muchos de los cuales eran considerados amigos) y las dificultades para mantener una pareja convulsionada por esta situación. Es la historia de amor entre ellos, aunque no puedan estar juntos, ese cariño inconmensurable que se tienen, que traspasa la pantalla, y que Fred bien manifiesta en una discusión con una mesera: “¿Alguna vez le has comprado una peluca a tu hombre? No lo creo. ¿Alguna vez has temido que sea golpeado en la calle y que no regrese a casa completo? ¿Caminas en mis zapatos? ¿Vives mi vida? No.

La fotografía es uno de los puntos que hacen que sea extraordinaria. La paleta cromática de azules, verdes y amarillos, junto a los planos en los que rara vez se ven los rostros completos, hace que el espectador se sienta inmerso en una historia de textura poética.
La estética crea el ambiente pop de la época, los decorados vintage, los vestuarios, pelucas y accesorios extravagantes (todo elegido por el propio Dolan) pero no llegan a opacar la excelsa interpretación de Poupand.

En la película se escucha Duran Duran, Bethoven, The Cure o Tchaicovsky, haciendo de la ausencia de diálogos, una exploración de las sensaciones que manifiestan los protagonistas, de una manera surrealista.

En los 168 minutos de duración, Dolan explora la transexualidad desde una historia de amor. Acá poco interesa el proceso de transformación de Laurence o qué es lo que lo lleva a llevarla a cabo. El énfasis está puesto en la relación con Fred y los intentos por salir adelante juntos, el enfrentarse a lo imposible.

Es una película muy íntima y comprometida, compleja, imperfecta pero controlada al extremo, sin excesos de ningún tipo, lo que permite que sea un logro absoluto de Dolan. No se queda en los conflictos sobre el cambio de género, sino que va directo a mostrar la vulnerabilidad de las relaciones ante un cambio de circunstancias trascendentales.

Crea en el espectador una exasperante intriga por saber el desenlace de la trágica historia de amor. Las deslumbrantes actuaciones, la estética integral y el sublime guion son elementos suficientes para disfrutar esta gran película, sin importar el interés que se tenga en el cine con contenido de género.