Escape de la rutina

TÍTULO ORIGINAL: La sequia
DIRECCIÓN: Martin Jauregui.
ELENCO: Emilia Attias, Adriana Salonia.
GÉNERO: Drama.
ORIGEN: Argentina.

Sigue la travesía de una mujer llamada Fran, reconocida actriz, que descubre que su pareja y manager, además de abusar de ella económicamente, la engaña. Decide entonces escapar de la ciudad y comenzar un viaje de 72 hrs por el desierto para transitar su propia sequía y decidir que hará en su futuro.


Por Gastón Dufour

Dirigida por Martín Jáuregui y protagonizada por Emilia Attias y Adriana Salonia, La sequía es un muy buen experimento audiovisual para interpretar de cerca lo que una estrella de tv conflictuada y engañada por su pareja y manager puede sentir. Pero, los paisajes increíbles, la publicidad al respecto de la utilización de la energía solar para todo el rodaje (a fin de, entre otras cuestiones, conseguir más autonomía) y cierta búsqueda entre intelectual y snob plena de simbolismos (pocos) no alcanzan para llevar este proyecto a buen puerto.

Si una película, su realización, calidad narrativa, interpretación, cuestiones técnicas varias, y posibilidades comerciales, están atadas a estos elementos que menciono para sostenerse, cualquier persona sería capaz de realizar contenido audiovisual con posibilidades de éxito. Esto es más o menos lo que sucede con La sequía, que procura, de la mano de su ideólogo, recrear la atmósfera emocional de una mujer perdida detrás de cierta…desesperación, luego de la obtención del éxito que se supone, era esperado por ella. Y bueno, las presiones que debe soportar por ese éxito que alguna vez deseó y ahora se le torna una carga, sumado ello a la frustración del engaño.

Por desgracia, se hace más hincapié en la utilización, como conté más arriba y por primera vez en un rodaje, de equipos autónomos con alimentación a través de energía solar, lo que permite acceder a mejores espacios y locaciones. Ello no alcanza y la verdad es que la poética buscada no se logra comprender del todo (aunque la intención es buena). Pero la intención ni la voluntad construyen un relato que pueda entenderse completamente, y la película se hunde en las arenas del tedio tratando de salir airosa. No alcanzan tampoco las referencias ligeras (calculo que intencionadas) a la lechiguana de aquella maravillosa película de Favio, Nazareno Cruz y el lobo, o a la muerte que, a modo de Pepe Grillo bastante oscuro, interpretaba Nacha Guevara en El lado oscuro del corazón.

Para resumir, como idea expresivo-poética de la desazón y de las farsas de las mieles de la fama, y el recorrido personal sobre el encuentro con los propios miedos y necesidades personales, puede ser una obra que se visualiza correctamente y a la vez opción para salir del lugar común en lo que respecta a posibilidades de ver contenido diferente a lo convencional, pero no convence del todo. Quien desee ver otro tipo de construcción narrativa y visual, se verá conforme a la hora de salir de la sala.